El riesgo país vuelve a escalar y llega este lunes a los 678 puntos básicos, un valor que no se veía en las pantallas hace casi un año. Desde que el indicador tocó mínimos de la gestión de Javier Milei en julio, el contexto internacional, los números negativos de la economía —especialmente el nivel de actividad— y el factor político, con las elecciones de 2027 cada vez más cerca, se combinaron para llevar al alza este indicador.
En la primera rueda de la semana, el índice que elabora el JP Morgan avanza 30 unidades y se ubica en 678 puntos básicos (+4,63%), de acuerdo con las pantallas de Rava Bursátil. La última vez que se vio un valor similar fue el 28 de octubre del año pasado, cuando el índice cerró en 685 puntos.
Esta suba se da por la caída de los bonos soberanos en dólares, con bajas del 1,4% entre los Bonares (AL29D y AE38D) y del 0,8% entre los Globales (GD46D). De esta manera, el riesgo país dejó atrás los mínimos de la gestión, cuando a comienzos de julio pasado llegó a cerrar en 402 puntos básicos. En aquel entonces, las calificadoras de riesgo internacionales le subieron la nota soberana a la Argentina, una buena noticia que se sumó a la fuerte acumulación de reservas del Banco Central (BCRA).
“Creemos que la volatilidad internacional castigó con fuerza a nuestro mercado y adelantó, antes de tiempo, la discusión electoral. La acumulación de reservas, el superávit fiscal y la desinflación siguen siendo centrales. Pero las novedades en el Congreso, el armado de la oposición, los indicadores de confianza y las encuestas ya forman parte de la conversación, a 12 meses de los comicios nacionales. Los nuevos trending topics no son menores: operar activos argentinos implica asumir dosis elevadas de riesgo atadas al ciclo político-económico”, señalaron desde la sociedad de bolsa GMA Capital.
El riesgo país argentino es el segundo más alto de toda América Latina, solo por detrás de Venezuela (que es de 4179 puntos). A pesar del superávit fiscal, la compra de reservas y la baja de la inflación, el índice refleja la desconfianza hacia la Argentina, que acumuló nueve defaults a lo largo de su historia. A modo de comparación, en Uruguay el indicador es de 77 unidades, en Chile alcanza los 95 puntos y en Perú es de 114. En tanto, el promedio latinoamericano es de 189 puntos.
“El clima internacional no ayuda a disipar las dudas locales, pero la Argentina sigue mostrando un comportamiento diferencial respecto del resto de los emergentes”, explicó Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas. Desde que empezaron las tensiones en Medio Oriente a principios de marzo, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió 120 puntos básicos, mientras que el riesgo país de los emergentes cayó 40 puntos y el de América Latina, 110 puntos. En ese mismo período, el riesgo país argentino aumentó casi 100 puntos básicos.
“Esto refleja una clara diferenciación respecto de activos comparables. El ciclo político en la Argentina explica una parte importante por ese movimiento diferencial. Desde el punto de vista cambiario, la situación sigue siendo relativamente sólida. Pero si el clima se deteriora junto con las expectativas, podemos ver una aceleración del proceso de dolarización y que el tipo de cambio lo refleje”, agregó Baer.
El Gobierno también se refirió al riesgo país. En su habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial, Adrián Ravier, atribuyó el incremento del indicador a “la incertidumbre global”. En ese sentido, el funcionario hizo hincapié en el fortalecimiento de la posición macroeconómica del país para afrontar posibles escenarios de inestabilidad. “Estamos construyendo solidez macroeconómica para este tipo de situaciones”, reforzó.
Para Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, es cierto que el contexto internacional se volvió menos favorable, ante las elevadas tasas en Estados Unidos. “Pero eso no alcanza para explicarlo todo: los bonos también están incorporando nuevamente incertidumbre local y, sobre todo, riesgo electoral hacia 2027″, sumó.
Una señal clave: la tasa implícita entre el bono AO27, que vence antes de las elecciones, y el AO28, que vence después, llegó a ubicarse cerca del 20%. “El mercado distingue cada vez más entre la deuda que se paga antes y después del proceso electoral. A eso se suman las dudas sobre el acceso al financiamiento y la capacidad de acumular los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de 2027″, completó.
En el mercado cambiario, el dólar oficial minorista se vendió en las ventanillas del Banco Nación a $1540, equivalente a una suba de $5 frente al cierre del viernes (+0,3%). Al analizar el valor del resto de las entidades financieras, el precio promedio del mercado fue de $1539,58, de acuerdo con el relevamiento diario del BCRA.
El tipo de cambio oficial mayorista cerró a $1524,14, equivalente a un avance diario de $6,61 (+0,44%). Sin embargo, la distancia con el techo de la banda (que hoy se ubicó en $1939,33) siguió en niveles del 27,2%, una de las brechas más amplias desde la implementación del esquema de bandas en abril del año pasado.
“Una suba diaria de $6, menos de 0,5%, no constituye por sí sola una señal de alarma, aunque haya sido la mayor del mes. Sí merece atención cuando coincide con mayor demanda de futuros y títulos dólar linked, dolarización privada y menor oferta de divisas. En los años electorales, la demanda de cobertura suele adelantarse: el dólar puede permanecer estable mientras empresas e inversores ya comienzan a cubrirse. Por eso, más que mirar únicamente la cotización de una rueda, observaría conjuntamente el dólar, los futuros, las reservas, la curva de bonos y el riesgo país. Hoy no hay una crisis cambiaria, pero sí señales de que el mercado empezó a ponerle precio con bastante anticipación a la incertidumbre de 2027″, agregó Camusso.
Los tipos de cambio financieros también tienden al alza. El dólar MEP aparece en las pantallas del mercado de capitales a $1538,64, unos $1,91 más que el viernes (+0,1%). En tanto, el contado con liquidación (CCL) se negocia a $1620,64, un incremento diario de $6,93 (+0,4%).
Las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR) arrancan la semana teñidas de rojo, a contramano de los principales índices accionarios estadounidenses. Los papeles de Edenor caen 3,7%, seguidos por BBVA (-2,1%), Grupo Financiero Galicia (-2,1%) e YPF (-2,1%).
Como novedad, este lunes el Merval arrancó con una “colaboración estratégica” junto con MSCI, una firma que elabora algunos de los índices bursátiles más utilizados del mundo. Funcionará de manera similar a como lo hacía con el S&P, ya que tendrá un panel líder con 19 papeles, pero habrá cambios en su composición: ingresará Cresud al índice, mientras que saldrán Telecom y Sociedad Comercial del Plata.
Con estas modificaciones en el medio, hoy el MSCI Merval retrocede 1,78%. En el panel líder, las bajas más marcadas de la jornada se observan en las acciones de Edenor (-5,24%), Transener (-4,2%), y BYMA (-3,7%), Ternium (-3,3%) y BBVA (-2,7%).
“Este cambio incorpora una nueva metodología y modificaciones en la composición del Merval, por lo que habrá que seguir su posible impacto sobre el rebalanceo de carteras (especialmente en inversores pasivos). En el frente externo, la atención estará puesta en la temporada de balances de Wall Street, luego de las fuertes caídas de la semana pasada y las crecientes dudas sobre las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial. A su vez, los movimientos de los rendimientos de los Treasuries y la evolución del petróleo, en medio de las tensiones en Medio Oriente, seguirán siendo factores relevantes para la renta variable local”, agregaron desde Portfolio Personal de Inversiones (PPI).

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