El primer detenido del caso ANDIS se encuentra bajo arresto domiciliario y busca quedar libre
El médico urólogo Pablo Atchabahian está bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica en su casa de Luján de Cuyo, Mendoza, desde el 14 de noviembre pasado.
Es el primer detenido en la causa ANDIS. La decisión se tomó por “riesgos procesales” y porque hubo episodios que para la Justicia demuestran que tenía “conocimiento concreto” de la existencia de la investigación y, pese a ello, “decidió evadirse” y no pudo ser ubicado durante las tareas de investigación.
El juez federal Sebastián Casanello rechazó un planteo de su defensa para cesar con el arresto domiciliario y esa decisión llegó ahora en apelación a la Cámara Federal porteña, que deberá resolver sobre la cuestión.
La sala II del Tribunal de Apelaciones también tiene a estudio planteos de nulidad como prueba de los audios filtrados del extitular de ANDIS, Diego Spagnuolo, que dieron origen a la causa.
Sin embargo, los investigadores sostienen que la pesquisa avanza con evidencia independiente a estos audios y que en todo caso se trata de una prueba más cuya relevancia deberá valorarse en el momento oportuno.
En el caso de Atchabahian, sus abogados Mariano Fragueiro Frías y Felipe Salvarezza solicitaron el cese del arresto domiciliario y que, en todo caso, se fije una medida cautelar menos gravosa. Aseguran que no hay peligro de fuga ni de entorpecer la investigación.
Pero el fiscal federal Franco Picardi se opuso. “Debe tenerse presente que a sabiendas del allanamiento de la vivienda y de los secuestros realizados a quien sería su ex pareja y de la existencia de estas actuaciones, evadió presentarse ante la justicia”.
A la hora de resolver, el juez Casanello consideró que “los riesgos procesales permanecen incólumes”.
“Se parte de la base de una severa imputación que ofrece una amenaza de castigo incompatible con una ejecución condicional”, explicó en su resolución.
Para los investigadores hay peligro de entorpecer la investigación que está en plena etapa de recopilación de prueba. Además se tuvo en cuenta la “fuerte ascendencia” del acusado “sobre otras personas, algunas comprometidas en el caso y otras que puedan serle de ayuda”.
Se está ante un “panorama de riesgos ciertos que no pueden ser neutralizados sin una severa restricción”.
Por ello el juez concluyó que “la prisión domiciliaria se presenta como la medida de coerción idónea, necesaria y proporcional para garantizar, en este momento, la averiguación de la verdad y la aplicación de la ley del caso” y la persistencia del arresto domiciliario “resulta indispensable”.

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