El presidente Javier Milei anunció recientemente que el nuevo paquete de leyes que el Gobierno elevará al Congreso incluye un proyecto para la declaración del «cierre del Estado», lo que en EEUU se conoce como «shutdown». Se trata de un mecanismo al que recurren los mandatarios estadounidenses en ciertas ocasiones, que implica que el Estado pasa a prestar ciertos servicios esenciales, mientras que el resto se frena y los empleados son licenciados sin cobrar sueldo.
Si bien no hay detalles de la iniciativa que quieren implementar los libertarios, Milei dio a entender que se emplearía en caso de que se agoten los créditos presupuestarios o, dicho de otro modo, cuando se termine el dinero. Al respecto, el presidente de la Asociación Argentina del Presupuesto y la Administración Financiera Pública (ASAP), Guido Rangugni, analizó, en una entrevista con Ámbito, las implicancias del anuncio.
Periodista: ¿Podría funcionar un shutdown al estilo estadounidense en Argentina?
Guido Rangugni: En EEUU, el shutdown se usa cuando el Congreso no aprueba el presupuesto. Como reflexión general, se puede decir que en la Argentina rige un mecanismo de prórroga del presupuesto que tiene la siguiente lógica: en caso de que no haya un acuerdo a nivel legislativo entre las distintas fuerzas, el Poder Ejecutivo tiene que continuar haciendo lo que venía realizando; o sea, rige el presupuesto del año anterior al cierre, con sus más y sus menos.
P.: ¿Cuáles son esos detalles a los que usted se refiere?
G.R.: Tenés que recalcular los pagos de deuda. Si antes pagabas menos deuda y ahora tenés más compromisos, te autorizan a gastarlo, porque, si no, te obligan a entrar en default. Por otro lado, se quitan todos los créditos de gastos cuyo objetivo ya se cumplió, como puede ser un censo o, en el caso de los gastos de capital, un puente.
P.: ¿Cómo se ajusta el presupuesto prorrogado?
G.R.: Por IPC, pero vos no estás autorizado, ya sea tu gobierno o el anterior (por si hubo cambio de administración), a gastar más de lo que gastaste antes. ¿Y por qué? ¿Cuál es el principio que rige? Lo que se plantea es: «Mirá, si el último acuerdo fue el del año pasado, seguí haciendo eso hasta que nos pongamos de acuerdo».
P.: ¿En EEUU este principio no rige?
G.R.: El mecanismo del shutdown estadounidense es para el caso de que no haya ley. Entonces, hasta que no se conozca el proyecto que anunció el Presidente, no parece aplicable. El shutdown es otra cosa: no aplica a cuando no te alcanza el presupuesto.
P.: ¿Se puede calcular tan mal el presupuesto como para que no alcance el dinero?
G.R.: Es lo que va a pasar este año y lo que sucede todos los años en los que tienen que ampliar el presupuesto. En 2026, el nivel de gasto va a ser mayor al del presupuesto; no lo van a poder contener.
P.: Pero eso pasa porque hacen mal el presupuesto. Le ponen mayor tasa de crecimiento y menos inflación de la que finalmente hay…
G.R.: Claro. Sí. Varios puntos por arriba, porque la inflación prevista en el proyecto era mucho más baja de la que hubo. El presupuesto se termina en agosto y se presenta en septiembre. Terminaste 2025 con un piso de gasto más alto del que estaba previsto, con lo cual ya entraste en 2026 con un gasto bastante más alto, y la inflación sigue creciendo. Además, el 50% de todos tus gastos está atado al IPC. Entonces, no te va a alcanzar.
P.: ¿Puede el Gobierno seguir ajustando el gasto?
G.R.: Si no te alcanza, tenés el artículo primero que vos mismo pusiste. ¿Lo cumplís o no lo cumplís? (se refiere al principio introducido por el Gobierno que obliga a ajustar el gasto si disminuyen los ingresos en la misma proporción). Los ingresos te vienen flaqueando y, para poder estar en equilibrio, hay que hacer una reducción muy significativa, en términos reales, del resto de los gastos no previsionales. Nos daba entre el 15% y el 20%, respecto de 2025. Si lo logran, lo logran.
P.: ¿Cuál sería su conclusión sobre lo anticipado por el Presidente, teniendo en cuenta lo que se conoce hasta ahora?
G.R.: Por el lado del gasto, no tiene sentido, porque tienen todas las herramientas al alcance de la mano para hacer la contención del gasto, sin apelar a un shutdown al estilo estadounidense. Por otro lado, si no hay presupuesto, Argentina no es como el caso estadounidense, porque en Estados Unidos hay una serie de gastos y servicios que no están en el presupuesto y se siguen prestando. Acá está todo en el presupuesto. Además, hay otras implicancias: si se quisiera mandar a los empleados públicos de licencia, habría que modificar leyes laborales.


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