El Gobierno se aferra al FMI en medio de la guerra comercial y una sangría en el sistema político localPor Federico Mayol

El Gobierno suele coquetear con el precipicio. Por momentos, subestima los riesgos, y si fracasa, intenta maquillarlo con una narrativa agresiva que, casi siempre, apunta al sistema político. “El que tenga miedo que se quede en su casa en un frasco de vidrio termosellado”, escribió en @MileiEmperador el consultor Santiago Caputo en la mañana del lunes, mientras los mercados globales se derrumbaban por la disputa comercial desatada por Donald Trump. A última hora de la tarde, un rato después del anuncio de Axel Kicillof de desdoblamiento de las elecciones bonaerenses, la declaración de una guerra contra Cristina Kirchner que recién comienza, el asesor estrella de la Casa Rosada concluyó: “Divide et impera, TMAP”. Según “El Monje”, la reciente biografía que narra su historia, esa provocadora cuenta de la red social X le pertenece al asesor presidencial.

Javier Milei atraviesa horas muy complejas. Según el último estudio de Opina Argentina, revelado ayer, el humor social respecto del mandatario volvió a deteriorarse en los primeros días de abril: “Se acentúa la caída en la aprobación de Milei y acumula dos meses de declive”. El informe reciente de la consultora AdHoc analizó además la conversación digital de marzo en torno al Ejecutivo, con un nivel de negatividad en torno al 53%, y un agravante difícil de digerir para el presidente: entre enero y marzo, 8 de cada 10 menciones a Karina Milei, la hermanísima, fueron negativas, vinculadas, en buena medida, a los coletazos del caso $LIBRA.

Desde la irrupción de esa fallida promoción, a mediados de febrero, el Gobierno parece haber perdido el control de la agenda. El traspié auto infligido del Ejecutivo del pasado jueves, cuando el Senado rechazó por amplia mayoría los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla, fue un botón de muestra. En el plano político local, tal vez el más relevante, porque terminó por convencer a García-Mansilla, que maduraba su decisión desde hacía unas dos semanas, cuando empezó a bocetar la carta de renuncia. Horas antes, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, le había restado importancia a la decisión del Senado: “La Corte ya resolvió y le tomó juramento”, dijo.

Milei se enteró de la decisión de la Cámara alta en Estados Unidos, adonde viajó para que le entreguen un premio en Mar-a-Lago, la residencia de La Florida de Trump, y buscar volverse a Buenos Aires con otra foto con el presidente norteamericano, esta vez un intento fallido en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario y de la crisis a escala mundial por la decisión del republicano de aplicación de aranceles a las economías globales.

Ayer, en despachos oficiales se intentaba restarle dramatismo al derrumbe de los mercados, y confirmaban que no habrá, por el momento, cambio de planes -el presidente intercambió antes de viajar a Estados Unidos una serie de consultas con José Luis Espert para interiorizarse sobre algunas cuestiones-. Es decir, Milei sigue aferrado a la confirmación de un nuevo programa con el Fondo Monetario que le libere dólares frescos -en los últimos días se habló de entre 8.000 y 10.000 millones como primer anticipo, de libre disponibilidad- para hacerle frente a la crisis de reservas y surfear la ola proteccionista que este lunes hizo estragos en las principales bolsas del mundo y en el valor de los commodities.

“Hoy más que nunca necesitamos el acuerdo y los dólares del agro, pero ya no para ver si salimos o no del cepo, sino para poder encausar el barco. El mundo es una bandada de cisnes negros”, sintetizó anoche, un economista de referencia para inversores. “Se va a complicar la macro, será un sacudón. Más que nada por el precio del petróleo y el financiamiento externo”, abundó, por su parte, uno de los principales economistas del PRO.

Por temor a una recesión global, el barril del crudo de referencia en Europa retrocedió este lunes a los niveles más bajos en cuatro años, en torno a los 64 dólares, y cerca de 61 dólares el barril de referencia en Texas, Estados Unidos. De los 6.092 millones de dólares que entraron por exportaciones en febrero último, según el INDEC, el 13,9% pertenece al rubro de los combustibles y la energía, unos 847 millones de dólares.

Ayer, el diputado Miguel Ángel Pichetto resaltó que “Milei debería reconsiderar la política de apertura de importaciones”: “La competencia con China hace imposible que nuestras empresas sobrevivan”. En febrero, el país importó productos chinos por 1.490 millones de dólares, un aumento del 110% más. La balanza comercial con el gigante asiático es la más desfavorable en relación con el resto de los principales socios comerciales: -1.118 millones de dólares, según los últimos datos del INDEC.

En ese contexto, en el Gobierno aguardan con ansiedad novedades desde el staff del Fondo en Washington para tranquilizar al mercado cambiario y frenar la suba del Riesgo País, que quedó más cerca de los 1.000 puntos.

La enemistad entre Cristina Kirchner
La enemistad entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof se abre como una señal de alivio para el Gobierno (Nicolás Aboaf)

Anoche, desde la Cámara baja aseguraban que aún restaban tres o cuatro diputados para conseguir el quórum y habilitar la sesión. Desde Casa Rosada se acumulaban comunicaciones con gobernadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo. El Ejecutivo buscará que fracase el debate y, en ese caso, conseguir colar la baja de edad de imputabilidad en comisiones. A pesar de la enemistad cada vez más manifiesta, y de la disputa en la capital, desde el PRO confirmaron que no se sentarán para dar quórum.

En paralelo, existían activas negociaciones con algunos popes de los gremios del transporte para intentar desacreditar el paro convocado por la CGT para el miércoles -en simultáneo a la marcha de los jubilados- y el jueves, en especial con Roberto Fernández, de la UTA. “Estamos hablando para lograr que haya transporte, eso descomprime”, resaltó un operador del oficialismo.

Urgido por el acuerdo con el Fondo, sin control sobre la agenda pública, Milei volvió a encontrarse, sin embargo, en las últimas horas otra vez con el mayor aliado desde que se hizo cargo de la Presidencia: la crisis en el sistema político y la dispersión en los principales partidos, una sangría que este lunes alcanzó su mayor nivel de hemorragia con la decisión de Kicillof de adelantamiento del calendario bonaerense, hasta ahora su señal más contundente de emancipación frente al proyecto de Cristina Kirchner. Lo que María Eugenia Vidal no se atrevió en el 2018-2019 para no enemistarse con Mauricio Macri.

Los comentarios están cerrados.