El desafío de volver a competir en el fútbol local tras disputar el Mundial: qué indica la salud mental sobre la exigencia de Paredes, Otamendi y Montiel
El domingo disputaron la final del Mundial. El lunes ya estaban de regreso en Argentina. Apenas unas horas después de la derrota frente a España, Leandro Paredes, Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel aterrizaron en Ezeiza junto a parte del plantel de la Selección y fueron recibidos por una multitud de hinchas. Al día siguiente, ya se encontraban a disposición de sus clubes de cara al inicio del Torneo Clausura y los duelos por Copa Sudamericana.
Ese contraste abre un interrogante que trasciende lo futbolístico y tiene que ver con lo que ocurre en la cabeza de un deportista de élite cuando debe pasar del escenario más importante del fútbol mundial a la rutina competitiva de un club. Pedro Schargorodsky, magíster en Psicología del Deporte (MN 72718) con pasado en clubes argentinos como Racing y Vélez Sarsfield y una gran actividad en redes sociales a través de su cuenta de Instagram @psi.pedroyargo, grafica el agotamiento mental de los deportistas con una metáfora contundente. «Terminar este tipo de competencias es como si hubieran subido el Everest. A nivel emocional, ese es el tipo de desgaste que es una copa del mundo«.
«Ahora van a tener que reprogramar sus objetivos para volver al chip que tienen en los clubes. El cerebro necesita reorganizar qué significa ‘competir’ tras haber tocado el techo. Es clave que cada deportista pueda registrar sus emociones y aceptarlas, aunque eso lleva tiempo«, explica. El Mundial 2026 fue el primero en contar con un cupo participativo más amplio al disputarse entre 48 selecciones, algo que sumado a la distancia entre las sedes aumentó la cantidad de encuentros, extendió el calendario de concentración, y demandó un desgaste físico y mental mucho mayor en comparación a ediciones anteriores.
En ese contexto, el retorno a la Argentina tiene otro peso para los jugadores. «Es clave el descanso post competencia, y el volver a sentirse persona, familia, amigo, desconectar del futbol y conectar con sus seres queridos, para que luego sí ya puedan volver a sus clubes a competir. El cambio de estímulos, como cambios de hotel, horas de vuelo entre competencias, habituarse a lugares nuevos, personal de hotel nuevos, temperaturas altas pero también cambiantes, todo lo externo que al deportista no le facilita el mantenerse en calma entre partidos. Fue un desafío más esta adaptación a un mundial con características extra futbolísticas tan exigentes«, señala.
La intensidad de jugar una final se evidenció al finalizar el partido. Mientras España festejaba el título, Leandro Paredes protagonizó un cruce con Eric García y Gavi que terminó con su expulsión mientras Nicolás Otamendi mantenía un fuerte intercambio verbal con Rodri. Cuando baja la activación, el regreso a la Argentina y el reencuentro con sus familias, amigos y equipo de trabajo entra en escena junto a la posibilidad de volver a competir.
«Ha sido muy intensa la copa del mundo y la posibilidad de volver a jugar pronto puede ser una motivación para superar la frustración. El rol de la familia y el entorno es vital en estos días, para cuidar a los jugadores, darles momentos de contención y de dispersión, mientras preparan esta nueva temporada que comienza en sus clubes» afirma Schargorodsky.
Gonzalo Montiel durante el Mundial. Foto: XINHUA.«En el caso de Paredes, el rol que ocupa en la Selección no es el mismo que el que ocupa en Boca, donde es capitán y primer referente, y eso le trae una responsabilidad que vemos que está asumiendo por sus ganas de competir. El cambio de chip que tiene que hacer, por el recorrido que tiene, parece que lo tiene entrenado. Lo ha hecho otras veces donde luego de competir en Eliminatorias Conmebol, ha vuelto a su club en Europa a jugar torneo allá.», destaca.
«Más allá de todo esto, es importante que los jugadores puedan descansar. El descanso es tan importante como la preparación en estos niveles de alto rendimiento. Tendemos a ver a los futbolistas como máquinas de rendimiento, pero son seres humanos procesando emociones extremas en tiempo récord«.
Según explica Schargorodsky, el alto rendimiento exige estar preparado para superar situaciones de alta exigencia mental, por lo que en su gran mayoría, los atletas tienen una tolerancia muy alta a la presión de competir. «Son muchos los que han comentado que trabajan con profesionales de la salud mental para poder lidiar con estas exigencias. Poder ordenar la mente y conocer las emociones es clave para poder recuperarse emocionalmente», aconseja.
Nicolás Otamendi con la camiseta de River. Foto: Instagram.«El duelo deportivo existe y nace de una regla simple. A mayor expectativa e inversión emocional, mayor es el dolor de la caída. Hay mucho trabajo detrás en asimilar la frustración, procesar la tristeza, darle espacio al enojo antes de volver a intentarlo y entender que fue un proceso exitoso que contagió valores muy positivos en la sociedad, desde el esfuerzo, el compañerismo, y que eso no te da la Copa del Mundo, pero te da otras cosas más valiosas, que no se consiguen sólo con goles«, sostiene.
Aunque compartieron el mismo recorrido durante el Mundial, cada jugador enfrenta una situación distinta al regresar al fútbol argentino. Paredes viajó con una lesión en el isquiotibial derecho y terminó el torneo con una fisura en la zona costal (a pesar de eso, fue una pieza clave de Scaloni y disputó un total de 696 minutos). Sin embargo, apenas ingresó al país se puso a disposición de Arruabarrena y salió a la cancha en el partido de ida ante O’Higgins por Copa Sudamericana.
«El jugador no vuelve solo con una medalla, vuelve con un poder de referencia enorme. El peligro es caer en el ‘liderazgo por estatus’ e imponerse por lo ganado, mientras que el desafío real es ejercer un liderazgo ‘transformacional’, inspirar desde la empatía, desde el ejemplo, elevar el estándar del grupo y regular la emoción del vestuario en momentos de crisis. El verdadero liderazgo es volver y contagiar. Estos jugadores, con su presencia, muchas veces reducen la ansiedad del equipo al asumir muchas responsabilidades, y elevan la autoexigencia diaria del equipo sin necesidad de discursos grandilocuentes», afirma.
Paredes llegó a Argentina y fue directo a Boca. Foto Clarín.Nicolás Otamendi había sido presentado como refuerzo de River antes del Mundial. Sin embargo, el certamen tuvo otro significado para él, ya que se trató de su última participación con la Selección Argentina. «El deporte de alto rendimiento nos enseña siempre cosas nuevas. Messi con 39 años compitiendo como un joven y superando sus estadísticas anteriores, o Di María siendo figura en el fútbol argentino. En el caso de Otamendi parece que representa la posibilidad de vivir el sueño de competir en el club del cual es hincha. La clave de su éxito va a estar en cómo gestione la presión afectiva, con la intensidad emocional que va a generar cada acierto o cada error. Su valor ya no está solo en su rendimiento individual, sino en su capacidad para elevar el nivel de los compañeros que lo rodean«, explica.
Gonzalo Montiel completa el panorama con una realidad física compleja. Llegó al Mundial disminuido, alternó titularidades, sumó 189 minutos y terminó nuevamente con molestias que lo obligan a administrar su regreso y respetar los tiempos del cuerpo. «El autoconocimiento y comprensión biológica es fundamental para que los jugadores puedan tener una carrera deportiva larga y saludable. La ansiedad suele ser un enemigo a combatir, ya que el apuro por volver a competir puede ser un causante de nuevas lesiones. La confianza en el cuerpo médico es fundamental para que puedan saber en qué condiciones están. Y la confianza en el propio cuerpo también lo es«, sostiene.
Gonzalo Montiel y Ángel Di María en el fútbol argentino. Foto: EFE.Ante este cambio de escenario, Schargorodsky advierte sobre cuál será el mayor obstáculo que afrontarán en su retorno al fútbol local. «Disfrutar. Creo que eso va a ser lo más difícil para ellos. Probablemente vuelvan buscando conectar con el placer de jugar, pero regresan al entorno más hostil para lograrlo. Se romantiza siempre la vuelta de estos grandes, pero cuando digo que puedan disfrutar no es que puedan ganar todo, sino que puedan valorar lo simple, lo que tuvieron en el comienzo de sus carreras y que sigue vigente en nuestro fútbol«, concluyó.

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