Este viernes 4 de septiembre se conoció que la Justicia impuso multas por $9.231.440 para Agustín Añó y Pablo Andrés Abraham, los sanjuaninos involucrados en el ingreso de una Toyota Hilux 4×4 a la Pampa del Leoncito, donde el vehículo quedó enterrado y provocó daños sobre el patrimonio natural y cultural.
Sin embargo, la multa y el retiro de la camioneta no ponen punto final a las consecuencias del episodio. Un informe técnico incorporado a la causa reveló la magnitud del impacto provocado sobre el terreno y advirtió que los sectores más afectados podrían tardar entre 50 y 80 años en recuperarse naturalmente.
El estudio realizado por la Dirección de Patrimonio Cultural determinó que el paso de la Hilux afectó alrededor de 280 metros cuadrados de superficie, de los cuales 35,28 metros cuadrados presentan un nivel de afectación severa.
El paso de una Toyota Hilux por la Pampa del Leoncito dejó una consecuencia que permanecerá mucho más tiempo que la camioneta en el lugar. Aunque el vehículo que había quedado enterrado desde el 8 de agosto finalmente fue retirado, especialistas estimaron que parte del suelo afectado podría tardar entre 50 y 80 años en recuperarse.
La Hilux había ingresado por el sector sur de la Pampa del Leoncito utilizando una huella preexistente que, según determinó la Justicia, no constituía un acceso autorizado. El vehículo avanzó hasta quedar enterrado en una zona húmeda y barrosa.
De esta manera, aunque la camioneta ya fue retirada y la Justicia estableció las sanciones económicas correspondientes, las marcas que dejó sobre la Pampa del Leoncito podrían permanecer durante varias décadas.
Por qué la recuperación puede demorar décadas
Una de las conclusiones más importantes del informe está relacionada con el tiempo que necesitará el terreno para volver a sus condiciones naturales. Los especialistas calcularon que los sectores con mayor nivel de afectación podrían requerir entre 50 y 80 años de recuperación natural.
La Hilux había ingresado a la Pampa del Leoncito desde el sector sur utilizando una huella preexistente. Sin embargo, la Justicia determinó que ese camino no constituía un acceso autorizado.
El vehículo continuó avanzando por la superficie hasta alcanzar un sector húmedo y barroso, donde finalmente quedó enterrado.
La fragilidad del terreno también quedó expuesta durante los intentos por sacar la camioneta. Según consta en la sentencia, en una de las primeras maniobras se utilizaron escaleras metálicas como rampas, lo que generó nuevas alteraciones en la superficie.
Por ese motivo, la extracción definitiva se realizó bajo un protocolo específico y con supervisión de Gendarmería Nacional, Policía de San Juan y personal de la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
La camioneta ya no está en la Pampa del Leoncito, pero las huellas que dejó podrían permanecer durante varias generaciones.

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