El BCRA prevé un aumento significativo de la actividad económica para fin de año y una mayor demanda de pesos


29 de octubre 2026 – 16:45

El Central también destacó que la Base Monetaria creció 1,4% mensual real en el tercer trimestre luego de 14 meses de contracción. La estrategia de esterilización con licitaciones del Tesoro, la dinámica de la brecha cambiaria y los ejes de la reforma a la Carta Orgánica.

El Banco Central (BCRA) aseguró en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) que el Producto Bruto Interno (PBI) registraría un «aumento significativo» en el cuarto trimestre, tras lo que fue la caída del tercer trimestre, y a partir de que se normalice la actividad del agro y se disipen los factores transitorios que afectaron a la economía en julio. Asimismo, se espera una mayor demanda de pesos en la recta final del año.

A su vez, resaltó que más allá de la volatilidad de corto plazo en los indicadores mensuales de actividad, que pueden verse afectados por la excepcional reducción de días hábiles prevista para noviembre a partir de la llegada al país del papa León XIV, el PBI marcará un avance anual por segundo año consecutivo en 2026.

Sin embargo, desde el frente externo, los conflictos geopolíticos actuales podrían endurecer las condiciones financieras internacionales y generar que la demanda externa crezca menos. «Estos riesgos para el escenario podrían afectar la inversión y el desempeño de algunos sectores transables», manifiesta el boletín técnico.

Para el mediano, se estima que el proceso de crecimiento económico se profundizará impulsado por la expansión del agro, la minería, la producción de hidrocarburos y las ramas industriales con capacidad exportadora, complementado por diversas iniciativas estructurales y de desregulación lanzadas desde 2024 que lograron revertir cuatro años consecutivos de contracción en la productividad total de los factores (PTF) en 2025. Este nuevo escenario se nutre de un mayor crédito bimonetario, la flexibilización parcial de préstamos en dólares y el programa de licitación de depósitos a plazo fijo para crédito hipotecario, además de marcos de inversión y empleo como el RIGI, el Súper RIGI, el RIMI, la Ley de Modernización Laboral y privatizaciones.

En tanto, los analistas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estiman que la actividad económica retomará el sendero de crecimiento en el cuarto trimestre de 2026 —con una expansión esperada de 1,8% sin estacionalidad—, que compensa la caída de 1,0% no estacional registrada en el tercer trimestre. Para adelante, prevén un incremento de 0,7% en el primer trimestre de 2027, para alcanzar así un crecimiento anual de 1,5% para todo 2026, el cual se aceleraría al 2,5% en 2027 y al 3,0% en 2028. Una perspectiva favorable que también es respaldada por las tasas significativas proyectadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Dinámica monetaria: el repunte de la Base, el rol del Tesoro y la nueva Carta Orgánica

En tanto, la Base Monetaria ajustada por estacionalidad marcó un hito en el tercer trimestre al registrar un crecimiento real promedio mensual del 1,4%, lo que cortó con una racha de 14 meses casi ininterrumpidos de contracción. Este cambio de tendencia refleja una mayor necesidad de liquidez por parte del sistema bancario y acompañó la desaceleración inflacionaria, al situarse a la base en un equivalente al 4,0% del PBI —unos 1,4 puntos porcentuales por encima del mínimo marcado en marzo de 2024—. Paralelamente, el dinero transaccional (M2 privado) acompañó este sendero de recuperación con un incremento real promedio mensual del 0,7% en el período.

Para administrar esta liquidez sin descuidar el equilibrio monetario, el BCRA se apoyó en un mecanismo de esterilización indirecta apalancado en el sector público. Durante el tercer trimestre, y con mayor fuerza en julio, el Tesoro Nacional colocó títulos públicos por encima de sus vencimientos en las licitaciones primarias, y despositó parte de esos fondos excedentes en su cuenta en pesos dentro del propio BCRA. Esta contracción generada por las operaciones del Tesoro, sumada a una creación primaria de dinero más acotada por las compras de divisas, actuó como un amortiguador eficiente de la liquidez en el mercado financiero.

En paralelo a esta administración de agregados, el esquema macroeconómico busca consolidarse institucionalmente a través del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, actualmente en la etapa final de su debate legislativo. La iniciativa consagra como mandato único la preservación del valor de la moneda, prohíbe de manera terminante el financiamiento al sector público y restringe la distribución de utilidades a aquellas que sean estrictamente realizadas y líquidas. Con estas modificaciones, la autoridad monetaria apunta a blindar el régimen frente a desequilibrios fiscales futuros y dotar de absoluta credibilidad a la estabilidad de precios.



Los comentarios están cerrados.