Desde 2016, creció 145% la cantidad de presos en comisarías: muertes, hacinamiento y problemas de saludPor Martín Angulo

La cantidad de personas detenidas en comisarías de todo el país creció un 145 por ciento en los últimos ocho años. Pasó de 5.422 presos en 2016 a 13.287 en diciembre de 2023, el último registro oficial. El incremento supera la capacidad de alojamiento en un 36 por ciento, lo que tiene como consecuencia el hacinamiento de personas con mala alimentación, falta de atención médica, denuncias de violencia policial y por lo menos 54 muertes en esos lugares de detención durante 2023.

Así surge del informe que elaboró el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), un organismo que depende del Poder Legislativo, y fue presentado en la Comisión Bicameral de la Defensoría del Pueblo del Congreso.

La CNPT releva la información de todo el país sobre las condiciones de detención en comisarías, alcaidías y unidades penitenciarias. El trabajo tiene 218 páginas y hace un análisis del grave estado de situación que atraviesan los lugares de detención.

Uno de los puntos centrales es sobre las personas alojadas en comisarías, sub comisarías, alcaidías y otro tipo de dependencias policiales del país. Las detenciones en comisarías fueron noticia en los últimos tiempos por lo que ocurría en las de la ciudad de Buenos Aires: sobrepoblación y fugas. Pero no son una excepción.

Según el informe, desde 2016 hasta fines de 2023 la cantidad de personas alojadas en esas dependencias no dejó de crecer cada año. De 2019 a 2020 se dio el mayor incremento -de 8.257 personas a 11.778- y de 2022 a 2023, el menor -de 13.252 a 13.287-. Pero la cantidad nunca mermó.

El aumento es de un 145 por ciento que contrasta con el de las unidades penitenciarias que en el mismo período fue de 48,5 por ciento.

Pero además es una cantidad de detenidos que supera la capacidad de alojamiento. El informe describe que en todo el país hay 1206 establecimientos policiales con capacidad para 9704 personas. Pero a diciembre de 2023 había 13.287: “Esto significa que los lugares de encierro policial funcionaron con un 36,9% de sobrepoblación”.

De las 24 provincias del país, 10 tenían sobrepoblación. La provincia de Buenos Aires con un 188 por ciento; Chaco 144 por ciento; la ciudad de Buenos Aires 174 por ciento; La Pampa 151 por ciento; Neuquén 152 por ciento; Salta 109 por ciento; Santa Cruz 113 por ciento; Santa Fe 205 por ciento (el mes pasado el gobierno trasladó a los 400 presos que había en comisarías de Rosario a una nueva cárcel); Santiago del Estero 103 por ciento; y Tucumán 426 por ciento. En Tucumán la capacidad de alojamiento en comisarías es de 489 personas y había detenidas 2086.

“Ante la escasez de plazas penitenciarias, en numerosas jurisdicciones las personas son alojadas en comisarías y establecimientos policiales, con frecuencia, por períodos prolongados. Algunas permanecen allí por años, pese a que las estadías en estos espacios deberían durar el menor tiempo posible”, describe el informe.

Hay personas detenidas en comisarías por años, inclusive ya condenadas. Pero esos lugares, señala el informe, “no cuentan con infraestructura, servicios, tratamiento ni personal idóneo para permanencias extendidas” y en contra de lo establecido en estándares nacionales e internacionales, “el alojamiento prolongado de personas en sedes policiales es una práctica habitual y extendida en una porción importante del territorio nacional”.

Y también le quita a la Policías personal que tiene que ocuparse de funciones de penitenciarios para la que no están preparados y así relejan las propias, como la de patrullaje y prevención del delito.

Este cuadro de situación tiene varias consecuencias en las condiciones de detención. Una es la infraestructura de las comisarias. No solo que están sobrepobladas, sino que no tienen las condiciones para detenciones prolongadas.

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