Descubren un inesperado mecanismo en la migración de aves de montaña: el impacto del cambio climático

La migración vertical de las aves es el desplazamiento que realizan al subir o bajar por las laderas de una montaña según la estación del año. Buscan mejores condiciones de alimento o temperatura.

A diferencia de la migración larga entre continentes, ese tipo de desplazamiento ocurre a lo largo de distintos niveles de altitud en una misma región montañosa.

Científicos del Reino Unido, Estados Unidos y Taiwán descubrieron que la migración vertical de las aves en las montañas es mucho más frecuente y variada de lo que se imaginaba. Los resultados se publicaron en la revista Science Advances.

El estudio revela que 31,1% de las poblaciones que pasan todo el año en las laderas suben o bajan más de 200 metros entre una estación y otra. Esta movilidad muestra que la vida en las alturas está lejos de ser estática.

Este fenómeno no se limita a los climas fríos ni a estaciones marcadas. La investigación resalta que “la migración altitudinal está muy extendida incluso dentro de los trópicos ecuatoriales a pesar de la estacionalidad mínima de temperatura en estas regiones”.

Estas subidas y bajadas no responden solo a la búsqueda de temperaturas agradables. Hay factores ecológicos más complejos en juego.

El equipo se propuso entender por qué tantas aves suben y bajan en la montaña año tras año.

El gran dilema era si migran para seguir temperaturas ideales, como dice la hipótesis del nicho climático, o si buscan ajustar su gasto de energía y competir mejor por recursos, como sugiere la hipótesis de eficiencia energética.

Para encontrar respuestas, analizaron los movimientos de 10.998 poblaciones de aves de 2.684 especies, en 34 laderas de todo el planeta.

Las aves de montaña migran
Las aves de montaña migran verticalmente no solo por la temperatura sino por factores ecológicos complejos como la competencia y la disponibilidad de recursos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El objetivo fue poner a prueba dos ideas opuestas. Según la hipótesis del nicho climático, las aves migran para quedarse siempre en zonas con la temperatura que les conviene.

Por el contrario, la eficiencia energética apuesta a que se mueven para ahorrar energía y sortear la competencia, más allá del frío o el calor.

Para ello, los investigadores usaron un modelo matemático llamado SEDS, que simula cómo se repartirían las aves si solo quisieran maximizar la eficiencia energética, al considerar el alimento disponible y el gasto necesario para sobrevivir.

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