Debate sobre «ESI y sexualización infantil» en la legislatura de Córdoba, con la presencia de padres y especialistasPor Claudia Peiró

“Sabemos el costo emocional y social que implica hablar de esto, sin embargo quiero decirles a los padres que no tengan miedo de pronunciarse, de defender a sus hijos en la escuela, en la justicia, porque si no lo hacen ustedes quién lo hará”, dijo Graciela Spinelli, referente de la red “Padres Unidos contra la ideología de género y la sexualización infantil en la escuela” al dar inicio al conversatorio en la Legislatura de la ciudad de Córdoba, al que asistieron integrantes del interior de la provincia y también de la Ciudad de Buenos Aires, de Santa Fe y de Mendoza. Entre el público se encontraban varios legisladores provinciales.

Padres Unidos es una red de familias autoconvocadas en reacción al cariz que ha tomado la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, materia que se ha convertido en vehículo de una ideología contraria a la biología y a la realidad, con contenidos inundados de transgenerismo e inapropiados para las edades de los niños a los que van dirigidos. “La ESI es el marketing de la disforia de género”, advirtió Graciela Spinelli, apuntando a que el transgenerismo es un tema casi hegemónico en los contenidos de esta materia.

“Los padres somos los primeros educadores y quienes debemos velar por la integridad de nuestros hijos, no podemos permitir que el Estado nos arrebate ese derecho recortando la patria potestad”, agregó Spinelli, aludiendo al modo en que ciertas leyes avanzan sobre los derechos de las familias.

“Hay un camello en el baño y nadie lo ve”, siguió, citando a Nicolás Ponsiglione, también presente en el panel, en referencia a cómo la ideología de género ha inficionado la escuela sin que la ciudadanía en general se haya siquiera enterado. “Es hora de dejar de mirar para otro lado. Se los decimos a los políticos, maestros, legisladores, defensores de menores, jueces”, señaló.

En consecuencia, animó a la ciudadanía y a los legisladores cordobeses a ser el faro del país como tantas veces lo ha sido Córdoba, a estar realmente a la vanguardia, siguiendo el ejemplo de otros países que han revisado y modificado sus políticas públicas en cuanto a la ESI y las leyes de “reasignación de género”, a la vista del impacto negativo en la población joven a la que se lleva a la confusión identitaria y se la impulsa a la hormonización y a cirugías irreversibles.

Finalmente, agradeció a la Legislatura de Córdoba por “el cálido recibimiento y a todos los anfitriones y organizadores” del conversatorio sobre “ESI y sexualización infantil.”

A continuación, la psicóloga Malena Oliva detalló las diferentes etapas de la evolución de la psiquis de niños y adolescentes, sus capacidades madurativas, las influencias externas y el enorme poder de las redes en el contagio social y la identidad. Y la importancia de que los adultos referentes no acepten estas identificaciones como definitivas y absolutas y acompañen con amor y límites asegurando la protección y evitando decisiones irreversibles en menores de edad.

El modo en que se tratan estos temas en “el contexto áulico”, al introducir “conceptos que a los chicos no les interesan, les causan vergüenza, algunos se paralizan y esto sucede porque no están preparados para recibir esa información”, dijo.

También hizo especial énfasis en la importancia del nombre propio como el primer regalo que los padres hacen a un hijo y el valor simbólico y de pertenencia que tiene, subrayando el daño que genera la tan liviana frase de la Ley de Identidad de Género actual que establece que “el nombre será cambiado en los registros al sólo requerimiento del menor”, con el daño iatrogénico que esto puede causar, al afirmar en el entorno social y educativo una identidad de fantasía que luego, en la enorme mayoría de los casos, tiene tasas de desistimiento y arrepentimiento del 82% pero genera que los adolescentes prefieran cambiar de escuela antes que manifestar a todo su entorno y colegio que estuvieron confundidos y que quieren volver a su nombre de nacimiento.

"No autorizo", la carta que
«No autorizo», la carta que muchos padres están enviando a las escuelas para que no se dicten contenido inapropiados en la ESI

Tanto Alvarado como su colega, la abogada Florencia Monetti, detallaron en sus exposiciones el recorrido que ha hecho nuestro país con leyes de los años 2003, 2006, 2012, etcétera, que junto a la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación en el año 2015, fueron abriendo puertas con graves consecuencias para nuestros niños y adolescentes.

Señalaron que tratados internacionales que forman parte de nuestra Constitución y por lo tanto tienen jerarquía y carácter vinculante por encima de cualquier ley nacional y provincial, establecen una y otra vez que los padres y la familia tienen absoluta prioridad en el cuidado, la crianza y la educación de sus niños y adolescentes. Sin embargo, las leyes recientes, imbuidas de ideología de género, pretenden desconocer el derecho de los padres, a la vez que habilitan que escuelas y hospitales con sus protocolos e ideario institucional -que se encuentran en el estrato más bajo del ordenamiento jurídico y no son vinculantes- sustituyan las palabras “representantes legales” y “padres” por “referentes afectivos” o “adulto responsable”, lo que se traduce en que muchos menores acudan a centros de salud, luego de una clase de ESI que les plantó la duda sobre su identidad y romantizó el mundo del transgenerismo, acompañados de un “referente afectivo” que puede ser cualquier conocido mayor de 18 años a solicitar se confirme su autodiagnóstico y se le receten bloqueadores de la pubertad.

Las abogadas citaron casos que han tenido la oportunidad de patrocinar, presentando escritos y cartas documentos para pedir a las escuelas que se detalle el contenido de la ESI, no se contabilicen las faltas cuando los padres deciden que sus hijos no asistan a las clases o talleres de dicha “materia” y, en el peor de los casos, que la escuela no modifique el nombre del niño o adolescente en los registros; es decir, que no se los afirme en su confusión de género con una actitud afirmativa, porque se está transitando un proceso de psicoanálisis que requiere prudencia y reflexión. En este contexto, el cambio de nombre -lo que se llama transición social- en el ámbito y en los registros escolares sólo traería mayor confusión. Se presentó una vez más la carta “NO AUTORIZO”, que las familias pueden presentar en las escuelas y se sugirieron otras herramientas y pasos a seguir para recuperar el derecho que nunca debió verse disminuido, el de los padres y familias a elegir como y cuándo hablar de la sexualidad conforme a la etapa madurativa de sus hijos y de acuerdo a sus principios y valores.

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