Crónica del secuestro de Alfredo Di Stéfano: falsos policías y el miedo «a morir como un conejo»Por Daniel Cecchini
Caracas, Venezuela, sábado 24 de agosto de 1963, seis de la mañana. El teléfono suena en la habitación 216 del Hotel Potomac, donde está alojado el plantel del Real Madrid que participa de la “Pequeña Copa del Mundo” que reúne a los mejores equipos de fútbol de la época. Entredormido, el jugador estrella del Real atiende la llamada:
-Diga.
-¿Señor Di Stéfano?
-Sí, dígame.
-Hay unos policías aquí que quieren hacerle unas preguntas y piden que baje – dice un hombre que se identifica como el conserje del hotel.
-Si quieren hablar conmigo, que suban ellos – responde el jugador y corta la llamada para seguir durmiendo porque piensa que se trata de una broma que le están haciendo algunos de sus compañeros.
Minutos después golpean la puerta de la habitación y cuando abre Di Stéfano se encuentra con un empleado del hotel y tres hombres que se identifican como policías. Le piden que baje con ellos, que quieren hacerle algunas preguntas. Al jugador no le extraña la situación, la noche anterior, durante el partido que su equipo le ganó 2 a 1 al Oporto de Portugal, se habían escuchado tiros afuera del estadio y después el público invadió el campo de juego. Corrían tiempos violentos en Venezuela, quizás los policías quisieran preguntarle sobre eso. Su compañero José Emilio Santamaría, que está en la misma habitación, no se muestra tan confiado y le dice: “Espera, Alfredo. Vamos a decirle a un directivo antes de que bajes”, pero Di Stéfano le contesta que no, que va a ir con ellos.
Una vez abajo lo sacan del hotel y lo suben a un auto, en el asiento de atrás, apretado entre dos hombres armados. “Me hicieron un sándwich”, contará después. Le ponen una venda en los ojos, también unos anteojos negros y uno de los hombres le anuncia lo que Di Stéfano ya sabe en las tripas que se le estrujan de miedo:
–Esto es un secuestro, quédese tranquilo, no le pasará nada – le dice el hombre, un guerrillero que por entonces se llama Máximo Canales y es el líder del comando de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que se lo está llevando. Primero lo encierran en un departamento, después en una casa de campo y finalmente en otro departamento del centro de Caracas.

Con el secuestro de “La Saeta Rubia”, como se lo conocía por su velocidad a Alfredo Di Stéfano, las FALN no buscaban tener una pieza de cambio para plantearle exigencias al gobierno venezolano ni tampoco pretendían hacerle daño al jugador argentino que vestía la camiseta del Real Madrid. No lo consideraban un enemigo sino que, por el contrario, lo admiraban. Su único objetivo era hacer conocer su lucha en el mundo y la fama de Di Stéfano se los garantizaba. En ese sentido, la operación estaba casi calcada de otra ocurrida poco más de cinco años antes, en Cuba, cuando un comando urbano del Movimiento 26 de Julio, que apoyaba en la ciudad a la guerrilla liderada por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista, había secuestrado a otro deportista argentino famoso, el campeón mundial de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio.
En aquella ocasión, dada la importancia de la figura de Fangio, la noticia había recorrido el planeta, con una publicidad enorme para los guerrilleros, que lo liberaron poco después sin que hubiese sufrido ningún otro daño más que el susto. Con Di Stéfano, los guerrilleros pretendían conseguir lo mismo, y lo obtuvieron. Quizás 62 años después de aquel episodio no se tenga una idea acabada del lugar que ocupaba “La Saeta Rubia” en el mundo futbolístico. Una pista la puede dar un ranking publicado por la FIFA en 2004 con los nombres de los mejores jugadores del Siglo XX: en los primeros cuatro lugares figuraban Pelé, Diego Armando Maradona, el neerlandés Johan Cruyff y Di Stéfano.
Más significativo todavía es lo que los otros tres grandes cracks opinaban de él: “La gente discute entre Pelé o Maradona. Di Stéfano es el mejor, mucho más completo”, lo definió el brasileño Pelé. “En la final de Ámsterdam entre Benfica y Real Madrid, que jugaban Eusebio y Di Stéfano, yo era alcanza pelotas y disfruté muchísimo porque Di Stéfano siempre ha sido uno de mis ídolos, porque era de los mejores del mundo y hacía cosas muy bonitas que me gustaban mucho. Era mi jugador favorito y lo que más me gustaba de Di Stefano era todo lo que hacía por el equipo. Tenía un equipo fantástico, pero era una referencia para todo el mundo y fue de los primeros argentinos que jugó en España. Hay gente que ha sido buena en una época, pero Di Stéfano duró muchas épocas, ha estado ahí toda la vida”, contó Cruyff. “No sé si he sido mejor jugador que Pelé, pero puedo decir sin dudas que Di Stéfano fue mejor que Pelé. Me siento orgulloso cuando se habla de Di Stéfano. Pelé hubiera fracasado si hubiese jugado en Europa, mientras que Alfredo ha jugado muy bien en todo el mundo. Puedo decir que Maradona podría ser peor que Pelé. Pero recalco que Di Stéfano era mejor”, dijo El Diego. A todo esto se podría agregar la contundente definición del alemán Franz Beckenbauer: “Di Stéfano fue futbolista más completo del mundo”.

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