Crece la preocupación por el impacto de la IA en el consumo energético, el sector busca solucionesPor Martina Cortés
El auge de la inteligencia artificial (IA) ha generado una demanda sin precedentes de energía, poniendo a prueba la capacidad de las redes eléctricas en Estados Unidos y el mundo.
A medida que las grandes compañías tecnológicas invierten en modelos más avanzados, los centros de datos requieren volúmenes de electricidad comparables a los de ciudades enteras, lo que está transformando el sector energético y plantea desafíos críticos para el futuro de la infraestructura eléctrica.
Según The Wall Street Journal, los modelos de IA más avanzados, como GPT-4 de OpenAI y Llama 3.1 de Meta, requieren centros de datos con un consumo estimado de 30 megavatios de electricidad simultáneamente, equivalente a la energía utilizada por 30 tiendas de grandes dimensiones.
Según datos de Epoch AI, una organización de investigación sin fines de lucro, se prevé que para 2030 el consumo de los centros de datos de IA supere los 5 gigavatios, similar al consumo promedio de Manhattan.
Jaime Sevilla, director de Epoch AI, explica que “desde 2020 sabemos que entrenar un modelo de IA con más datos y por más tiempo mejora su rendimiento”, lo que incentiva la construcción de infraestructuras más grandes y con mayor consumo energético.
Esto ha llevado a las empresas a expandir su uso de unidades de procesamiento gráfico (GPU), componentes claves en el desarrollo de la IA, que demandan enormes cantidades de electricidad para su funcionamiento y refrigeración.
Las proyecciones sobre el impacto de la IA en el consumo energético varían considerablemente. Según el Electric Power Research Institute, en 2024 los centros de datos representaban el 4% del consumo eléctrico en Estados Unidos, y para 2030 podrían consumir entre el 4,6% y el 17% de la electricidad del país.
El crecimiento es comparable a la introducción masiva del aire acondicionado en la red eléctrica a mediados del siglo XX. La incertidumbre radica en la velocidad de expansión de la IA y en la capacidad de la red para adaptarse a esta nueva realidad.
La expansión de la capacidad energética enfrenta obstáculos significativos. Mientras que la construcción de un centro de datos puede completarse en 18 a 24 meses, el desarrollo de nuevas fuentes de energía, como plantas generadoras de gas natural o proyectos renovables toma al menos tres años, afirma The Wall Street Journal.

Arshad Mansoor, director ejecutivo del Instituto de Investigación de Energía Eléctrica, señala que una posible solución es distribuir la infraestructura de los centros de datos en un radio de 160 a 320 kilómetros, con fuertes conexiones de fibra óptica. Sin embargo, este modelo aún no ha sido probado.
El crecimiento descontrolado de los centros de datos podría aumentar el riesgo de apagones, especialmente en regiones con redes eléctricas frágiles.
En Oregón, por ejemplo, la combinación de incentivos fiscales y energía hidroeléctrica barata ha convertido al estado en un importante centro de datos, lo que podría elevar su consumo eléctrico hasta un 24% para 2030.

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