Cortaron la luz en la parroquia San José de Jáchal por deuda municipal


Un hecho inesperado sacudió a la comunidad de Jáchal este miércoles: la parroquia y Santuario San José quedó sin suministro eléctrico luego de que Naturgy ejecutara el corte por falta de pago.

La medida tomó por sorpresa a los fieles, que se encontraron con el templo a oscuras y sin posibilidad de desarrollar las actividades previstas. La interrupción del servicio no solo afecta al espacio principal de culto, sino también a las aulas, sanitarios y la casa parroquial, paralizando gran parte de la vida comunitaria del lugar.

Un convenio incumplido

Detrás del conflicto existe un acuerdo firmado hace casi dos años entre el Arzobispado y la Municipalidad de Jáchal. Según ese convenio, el municipio  debía hacerse cargo del pago del servicio eléctrico de la parroquia.

A cambio, la Iglesia cedió un salón parroquial donde actualmente funciona el Concejo Deliberante. Es decir, no se trataba de un subsidio ni de un beneficio unilateral, sino de un esquema de contraprestación directa.

Sin embargo, la acumulación de facturas impagas derivó en una deuda que, según fuentes cercanas, alcanzaría cifras millonarias. Esa situación terminó por activar el corte del suministro.

Actividades suspendidas y preocupación

Como consecuencia inmediata, todas las actividades religiosas y sociales programadas debieron ser suspendidas. Catequesis, reuniones comunitarias y celebraciones quedaron en pausa hasta que se regularice el servicio.

El impacto va más allá de lo simbólico. La parroquia cumple un rol central en la contención social y espiritual de numerosos vecinos, por lo que la falta de energía complica seriamente su funcionamiento cotidiano.

Mientras tanto, crece la preocupación y la expectativa por una pronta solución que permita retomar la normalidad.

La palabra del presbítero Gustavo Vaca

El presbítero Gustavo Vaca fue contundente al explicar la situación y despejar cuestionamientos:

“De ninguna manera la Municipalidad hace solidaridad o paga gratuitamente la factura de la luz. Es un alquiler directo. Lo que sucede es que el pago de ese alquiler se hace un intercambio por la factura, porque eso fue lo que se acordó y es en lo que está en incumplimiento permanente”.

Sus declaraciones apuntan directamente a la falta de cumplimiento del acuerdo por parte del Ejecutivo municipal.

Interrogantes sin respuesta

El episodio abre una serie de preguntas que, por el momento, no tienen respuestas claras. Para que se concrete un corte de estas características, debieron acumularse al menos varias facturas impagas.

En ese contexto, surgen dudas sobre los controles administrativos: ¿por qué no se pagaron las boletas? ¿Qué área municipal era responsable de hacerlo? ¿Existió algún tipo de advertencia previa? ¿Las autoridades del Concejo Deliberante estaban al tanto de la situación?

El silencio oficial hasta el momento solo profundiza la incertidumbre.

La fe, más allá de la oscuridad

Más allá del impacto material, el episodio tiene una fuerte carga simbólica: el principal santuario de Jáchal quedó a oscuras en un momento de intensa actividad pastoral.

Sin embargo, desde la comunidad destacan que esta situación no afecta la fe de los fieles ni el trabajo social que se viene desarrollando desde la llegada del presbítero Gustavo Vaca, quien ha impulsado diversas acciones en beneficio de la comunidad.

La solución, ahora, depende de una decisión concreta: que el municipio regularice la deuda o, en su defecto, brinde explicaciones claras sobre su situación financiera y los pasos a seguir.

Por lo pronto, Jáchal espera respuestas para que la luz vuelva no solo al templo, sino también a un conflicto que dejó al descubierto más de una falencia.

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