Con Inglaterra a la vista, Scaloni hizo pruebas en el entrenamiento de la Selección pero todavía no decidió el equipo para la semifinal del Mundial 2026
Fue el día de la despedida para la Selección Argentina. No del Mundial 2026, donde está en semifinales por quinta vez en cinco torneos grandes de la Scaloneta. Sí de Kansas City, la ciudad que hace seis meses eligió como búnker, donde estuvo la mayoría de los últimos 43 días de concentración. Y lo hizo con un asado bien argentino en la concentración y con las dudas abiertas respecto de la formación que planteará el entrenador Lionel Scaloni en el clásico contra Inglaterra, el próximo miércoles en Atlanta, donde tenía previsto desembarcar a última hora de este lunes.
«Luis Martín, preparador físico del plantel, encabezó las labores de los futbolistas en el gimnasio en donde entrenaron zona media y baja en diferentes estaciones. La otra parte de los ejercicios siguió en el terreno de juego, donde el plantel se dividió en tres para hacer bicicleta, fútbol tenis y un rondo. En el tramo central de la práctica, el entrenador y sus asistentes comandaron la parte estrictamente futbolística. En ese segmento, se focalizaron en los trabajos de posesión, recuperación tras pérdida y progresión en ofensiva. Para cerrar, hicieron fútbol en espacio reducido», resumió la AFA sobre la práctica a puertas cerradas en el Compass Minerals Center.
Según pudo saber Clarín, hubo pruebas, pero todavía no definiciones. Las tres opciones que se imaginan están en la cabeza del DT de Pujato todavía siguen abiertas y podrían empezar a saldarse este martes, cuando por la mañana se entrenen en Atlanta, aunque en un lugar diferente al que ocuparon en la previa del duelo de la remontada épica ante Egipto.
«¿No querés decir que fue duro, no?», respondió el «Gringo» a la primera pregunta en la conferencia de prensa post victoria sobre los helvéticos por 3 a 1. La referencia es para el rendimiento de la Scaloneta, que por primera vez en esta Copa del Mundo se vio superado por el rival y absorbido en su juego de posesión, que solo pudo recuperar una vez que se quedó con un jugador más por la infantil expulsión de Embolo.
Y a diferencia del post triunfo épico contra Egipto, la formación inicial necesita, al menos, un cambio de nombres y quizás de esquema. La opción de repetir el once es la primera que hay sobre la mesa de la oficina del cuerpo técnico en el hotel Origin, el lugar que eligió como búnker desde el 1 de junio y en el que estará hasta este lunes, cuando viaje rumbo a Atlanta post entrenamiento matutino (13:15 hora argentina) en el complejo Compass Minerals Center, y ya no vuelva pase lo que pase contra los ingleses.
Pero tomar esa decisión inédita en su ciclo -apenas repitió cuatro veces, incluida la del sábado vs Suiza, pero jamás fueron más de dos veces seguidas– obligaría a tomar el riesgo de que algo no vuelva a funcionar, como ocurrió principalmente ante Cabo Verde y Suiza, y en menor medida frente a Egipto. La discusión no está en la ofensiva, porque sea por colectivo o por individualidad, la Scaloneta ha logrado sacar el pecho para llegar a meterse entre los cuatro mejores. Y lo hizo siendo el equipo más goleador de los que aparecen en esta instancia: convirtió 17 tantos por encima de Francia (16), Inglaterra (13) y España (11).
Como contraposición, es el más goleado de los semifinalistas con 6 -junto a Inglaterra-, muy por detrás de España (1), Francia (2), El problema, entonces, está en la faceta defensiva. No da seguridad la Selección y no tiene que ver con lo actitudinal, algo que está probado en forma sobrada por la entrega que se demuestra cuando se ponen la camiseta albiceleste. Tácticamente, la principal falencia está en el sector derecho, en el tándem de Nahuel Molina con Rodrigo De Paul. En el lateral la opción es Gonzalo Montiel, que siempre es una alternativa pero no parece estar a pleno físicamente para aguantar todo el partido. Un detalle: los dos llegaron con sendos desgarros a la preparación.
El mediocampista del Inter Miami, el principal ladero de Lionel Messi, está fallando en algo que es tan clave como meter un gol para Scaloni. La presión tras pérdida no da en la tecla, da la sensación que siempre llega un tiempo más tarde de lo que pide la jugada. Desconectado. Y cuando optó por el bloque bajo, Cabo Verde y Suiza le convirtieron con jugadas calcadas de desdoble.
De Paul fue siempre el «Motorcito» de la Selección, no por nada es el que jugador que más minutos y partidos (que no es lo mismo) disputó en el ciclo de 102 partidos de Scaloni. Pero en esta Copa del Mundo no está engranando. En cada uno de los partidos de eliminación directa fue reemplazado.
Esa alternativa de repetir es la que menos porcentaje parece tener en la «polla» interna del cuerpo técnico de la Albiceleste. La segunda se impone por la potencia ofensiva de Inglaterra, que mostró sus mejores momentos desbordando por izquierda -justamente el sector más vulnerable de la Argentina- y centrando para la llegada del capitán Harry Kane y Jude Bellingham, autor de un doblete en la remontada frente a Noruega en el alargue.
Foto Juano Tesone / Enviado especial – CLARIN¿Cómo reforzar? Con la inclusión de Nicolás Otamendi, quien frente a Suiza entró por un Cristian Romero acalambrado y se fue con chichones en la cabeza de tantos despejes en el momento del aguante tras el golazo de Julián Alvarez. El «Comandante» provocaría un cambio de esquema, reforzando la zona Kane-Bellingham para no quedar mano a mano a espaldas de Paredes. Los tres centrales los completarían Cristian Cuti Romero y Lisandro Martínez, los más regulares del equipo durante la Copa del Mundo.
En ese hipotético dibujo de 5-3-2 o 3-5-2 (mismo sistema que utilizó frente a Países Bajos en los cuartos de final de Qatar 2022), habría que ver quiénes se ubicarían en las bandas, con Nico Tagliafico más asentado para iniciar y Nicolás González como la primera alternativa que usó el «Gringo» en la izquierda, y Molina o Giuliano Simeone en la derecha. En ambos casos, las segundas opciones serían para buscar más profundidad.
Foto Juano Tesone / Enviado especial – CLARINY la tercera es quizás la más arriesgada, pero a su vez la más efectiva en estos tres partidos de eliminación directa. Lautaro Martínez está picante arriba -convirtió su segundo gol mundialista vs Suiza- y muy sacrificado abajo. Julián Alvarez renació no solo con ese derechazo que se clavó en el ángulo del arco del estadio de Kansas City, sino también con la recuperación defensiva a los 121 minutos de juego que inició el contragolpe del 3 a 1 definitivo.
El «doble nueve», en un sentido figurado porque Julián Alvarez se volcaría a la banda izquierda de la defensa, podría sorprender a un Inglaterra que, como se dijo, también ha mostrado problemas defensivos. La parte deficitaria de esta alternativa es que se quedaría con poco margen de maniobra en el recambio, solo con José «Flaco» López (que fue clave vs Suiza) como centrodelantero natural. ¿Y un combo de las dos últimas opciones? También se podría evaluar.
Foto Juano Tesone / Enviado especial – CLARIN La Selección Argentina requiere movimientos. La etapa de supervivencia ya pasó. La semifinal obliga a un grado más de rendimiento para mantener vivo el sueño de la cuarta estrella.

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