Cómo se prepara el Gobierno ante la misión del FMI: balance fiscal y reservas en la agendaPor Mariano Boettner
El Gobierno ultima las cifras que presentará en las reuniones presenciales que los funcionarios mantendrán desde la semana próxima con los enviados del Fondo Monetario. El acuerdo firmado en abril cumplirá 70 días de vigencia y tendrá lugar la primera revisión para evaluar la marcha del programa y la nueva etapa del plan económico.
Dos puntos centrales marcarán la discusión técnica entre el ministro de Economía, Luis Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili y el equipo de técnicos que encabeza Luis Cubeddu. Uno es el funcionamiento del régimen de flotación cambiaria entre bandas y la política de acumulación de reservas pasiva que sostuvo el Gobierno. El otro es el equilibrio fiscal, aspecto en el que la Casa Rosada podrá mostrar resultados mejores que los comprometidos con el FMI.
Pese al ingreso de divisas por colocación de deuda, las metas de acumulación de reservas siguen alejadas de los objetivos. La Fundación Mediterránea informó que el reciente ingreso de fondos a través del Repo llevó las reservas brutas a USD 40.500 millones, aunque “sólo USD 500 millones suman a la métrica de RIN del FMI” por las condiciones del acuerdo. Con este criterio, las reservas netas siguen negativas en USD 7.300 millones.
La entidad proyecta que, para cumplir con la próxima meta, “el rojo debería recortarse hasta USD 2.600 millones”, lo que supone una mejora de USD 4.700 millones. Para fin de año, el objetivo es llegar a USD 1.900 millones de reservas netas, una diferencia de USD 9.200 millones respecto al nivel actual. La consultora Outlier coincide en que los fondos del Repo no alcanzan para cumplir las exigencias del acuerdo.
En su últmo informe, la consultora explicó que, dado el ajustador, “de los USD 2.000 millones sólo computan USD 500 millones para la meta de reservas. Con esta limitación, restan unos USD 4.000 millones para alcanzar la meta, diferencia que podría reducirse con el ingreso de USD 500 millones por la última colocación del Bonte 2030.
Por su parte, LCG indicó que “al momento del deadline inicialmente acordado para la primera revisión del FMI (13 de junio), el Gobierno no alcanzó la meta de acumulación de reservas”. Incluso con los aportes previstos por REPO y una nueva licitación del BONTE 2030, el desvío registrado fue de USD 3.600 millones. Hacia diciembre, estiman que el Banco Central debería sumar otros USD 8.300 millones si se materializan colocaciones exitosas de deuda pública en dólares y desembolsos de organismos multilaterales.
Para alcanzar esa meta, las opciones son: “compras del BCRA en el mercado cambiario”, algo descartado salvo que el tipo de cambio llegue al piso de la banda, “compras del Tesoro”, posibilidad admitida por funcionarios; y nuevas emisiones de deuda por encima de los USD 7.000 millones ya previstos.
LCG sostiene que, por ahora, “el Gobierno ha decidido defaultear la meta de reservas” con el fin de evitar tensiones cambiarias que podrían trasladarse a precios. La acumulación de reservas, si bien no parece ser en este momento un factor determinante en el nivel del índice de riesgo país -el cual no se modificó significativamente tras la compra de USD 1.000 millones vía BONTE ni tras otros anuncios de fortalecimiento de reservas, pero no debe ser subestimada, según Fundación Mediterránea.
“Las reservas actúan como amortiguador de shocks externos y resultan clave para que el esquema de bandas sea percibido como sostenible, en tanto el poder de fuego disponible permite defender la banda superior en caso de necesidad”, destaca la entidad.
No obstante, advierte que este equilibrio es frágil. A medida que finalice la liquidación de la cosecha gruesa, se prevé un deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos, con un déficit por servicios que podría crecer y mayores importaciones asociadas a la recuperación económica.
En un año electoral, también se anticipa un aumento en la demanda de dólares. Aunque el Gobierno parecería “restarle importancia no solo al desbalance de cuenta corriente sino a la utilidad de contar con un stock de RIN”, en Invecq perciben que “la acumulación de reservas vuelve a cobrar protagonismo”.
En materia fiscal, el Gobierno acumuló un superávit primario cerca de un billón de pesos, por encima del comprometido con el FMI. Según el Grupo SBS el equipo económico “vino mostrando los mejores resultados” en este frente pese a la ausencia de reformas de fondo que otorguen mayor solidez al ancla fiscal.

Los comentarios están cerrados.