capitalismo de amigos libertarios, y apuestas a una avalancha de dólares para 2027


Mientras el escándalo Adorni se va gradualmente licuando del foco público y continúa por insospechados carriles, el gatorpardismo violeta gana terreno en el entramado de negocios, privatizaciones y desregulaciones. Así y todo, en los bunkers financieros parecen mirar para otro lado y solo fijan una variable en sus Excel: la reelección. Sus asesores políticos les han mostrado que como hoy no hay nadie enfrente del oficialismo, nadie capitaliza los errores y desaciertos del Gobierno de LLA, y así los Milei sostienen sus chances de continuar más allá del 2027.

Todos tiene en claro que, en el contexto actual si el Presidente logra llegar a la puja electoral con una economía más ordenada y estabilizada con cierto halo de recuperación, lo que también implica estabilidad cambiaria, son pocas las dudas que se alzará con la reelección, y nadie se acordará de las denuncias y hechos de corrupción. Así lo ven hoy. Es más, muchos están más preocupados por anudar nexos con los nuevos capitalistas de turno, hoy teñidos de violeta que ya anduvieron de andanzas allá por los noventa, como el grupo vinculado a la familia del legendario pomelo, que ahora suma jóvenes socios en varios emprendimientos. Nada nuevo. Cambian los colores de los estandartes, pero nada cambia a la hora de hacer negocios.

Todo esto solo suma más ruido local porque en el exterior solo continúan monitoreando si el Banco Central (BCRA) sigue comprando reservas y se mantiene el ancla fiscal, y cómo va reaccionando la opinión pública. Al respecto, algunos nuevos sondeos reflejan cierta mejoría para el oficialismo. En los intercambios entre mesas locales y extranjeras, se pondera la posición de fortaleza de Argentina frente, por ejemplo, a gran parte de los integrantes del G20 en términos de cómo agarra al país el shock externo por la guerra en Medio Oriente. Y en ese aspecto, destacan, como lo hicieron en un “conference call” un reconocido grupo de research con gestores de múltiples nacionalidades, que Argentina lucía como una rara avis ya que es uno de los pocos que ostenta, superávit fiscal y energético. También no ocultan su sorpresa por cómo el BCRA ha estado comprando reservas, incluso, anticipan que el Gobierno va a sobrecumplir la meta con el FMI.

Avalancha de dólares en 2027

Sobre esta temática, se observa que gran parte del mercado montó y está montando apuestas sobre la proyectada avalancha de dólares del canal comercial en 2027. En una legendaria gestora familiar, hoy muy profesionalizada y global, comentaron a clientes locales y externos, de perfil institucional y private banking, que no se veían dificultades con el tipo de cambio, que estaba bien anclado, y cuya credibilidad, más bien la del esquema cambiario, estaba reforzada, precisamente, por las compras de divisas del BCRA. Veían que en el segundo semestre del año iba a aumentar el diferencial del tipo de cambio con respecto al techo de la banda.

El team Latam de un banco internacional comulgó con la idea de esta gestora que se iba a ver una desinflación gradual por rigideces inerciales, estimando una inflación más persistente en el segundo semestre, con subas y bajas, de la mano de la estabilidad cambiaria. En un cónclave de grandes manos se habló mucho de qué podría mover el amperímetro del mercado, y fue unánime el cambio de calificación de “standalone” MSCI.

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Hoy veían que el 2026 iba a ser un año para los bonos más que para acciones al ajustar por riesgo, pero justamente si Argentina logra el estatus de “emergente” o “frontera” ese sería un fuerte impulso para la renta variable. Pero, como siempre no falta un viejo Vizcacha, un conocido research advirtió que ese escenario lo veían para 2028, una vez que se unificara el mercado de cambios, pero más importante aún la eliminación de toda restricción cambiaria (cepo), y eso se proyectaba para el próximo gobierno. Por su parte, los traders que participaron de ese cónclave aconsejaron aprovechar el gap todavía existente entre los bonos soberanos en dólares CCL vs MEP (el “canje” en la jerga).

En otro encuentro financiero bien acompañado por maltas aportadas por el anfitrión, un conocido economista y gestor amante del whisky escocés, se consideró que el dato más relevante de la última compulsa fue el apetito por la TAMAR a 2028. Los más avezados explicaron que este instrumento aporta cobertura ante un escenario de tasas de interés que no están cayendo a la velocidad que el mercado esperaba, fijando un margen del 7,93% por tres años, pero a la vez cumple la función de diversificador para del tramo en pesos dado que complementa a la tasa fija (LECAP) y a los bonos que ajustan por inflación (CER) con una exposición a tasa variable.

Uno de los boneros allí presentes inició el debate sobre si la apreciación cambiaria era transitoria o permanente. Como buen alumno del “gran” Ernesto (Gaba) explicó que según la teoría de la paridad del poder adquisitivo de la moneda se observa una apreciación del peso del orden del 30% comparando el tipo de cambio real actual con el promedio de largo plazo que se supone mide el tipo de cambio real de equilibrio. Pero no podía tampoco ignorarse el impacto en los años próximo de la exportación de petróleo y gas de Vaca Muerta de modo que el tipo de cambio real de equilibrio está cayendo y daría sustento a una moneda fortalecida, por ende, está claro que para un inversor adverso al peso y amante del dólar una opción son los depósitos a plazo fijo ajustado por inflación.

De todos modos, otro viejo Vizcacha señaló que, si la fortaleza del peso con respecto al dólar y otras monedas tendría carácter más permanente que transitorio, eso siempre y cuando que las próximas elecciones no introduzcan nuevamente la ideología económica de vivir con lo nuestro. Mientras el mundo está redescubriendo el costo del dinero, según una de las damas más perspicaces del mercado el país procura demostrar que puede convivir con él sin morir en el intento. Explicaba a clientes, que en el exterior las tasas altas amenazan consumo, real estate y activos de riesgo mientras que en Argentina sostienen el “carry”, contienen el dólar y compran tiempo político. En ese marco no extraña que el accionar del Tesoro que para lograr el “rollover” de pesos ofrezca cobertura y tiente a los dólares del colchón con bonos en dólares. En sus palabras, nada nuevo sino patriotismo financiero, pero con cupón. Pero los traders coincidían, pero alertaban que el tiempo comprado no es tiempo ganado. Ocurre que solo consideran que la estabilización se consolida una vez que ya no depende del voto de confianza semanal del mercado. Por eso, ella señalaba que el reto era transformar la estabilización en régimen antes de que la propia interna libertaria convierta la gobernabilidad en un activo de alta volatilidad.

Warsh y la Fed que hereda

El anfitrión del cónclave, de perfil académico, tiró sobre la mesa un dato sobre el flamante mandamás de la Fed, Kevin Warsh: acaba de heredar el mayor rendimiento a 10 años de cualquier presidente entrante de la Fed desde Alan Greenspan en 1987 (el Treasurie a 10 años supera el 4,5% cuando Warsh toma el mando, este nivel enmarca cada decisión que toma antes incluso de que se haya instalado en el cargo.

Kevin WARSH

Para contextualizar, Powell ocupó el puesto con un 2,85% en 2018, mientras que Yellen y Bernanke heredaron un mercado de bonos mucho más indulgente. Warsh no recibe nada de ese colchón. ¿Qué dicen en el exterior?: Que las tasas largas suben mientras la curva se aplana y esta combinación indica históricamente que los mercados están valorando políticas más altas por más tiempo y un crecimiento futuro más lento. Y también que la inflación se mantiene en un 3,8% interanual (un máximo de tres años), aún muy por encima del objetivo del 2% de la Fed; que hay un FOMC dividido, una Casa Blanca hostil y un mercado desesperado por claridad sobre las tasas; y un balance inflado que quiere reducir, pero no puede hacerlo rápido sin desestabilizar los mercados. Greenspan, al menos en el 87, se benefició de un mercado de bonos que no había sido revalorado por un choque inflacionario pos pandémico y el riesgo energético en Medio Oriente.

La apuesta de Warsh es que la IA es «estructuralmente desinflacionaria» y la ola que más potencia la productividad de nuestras vidas. Es un argumento interesante, pero también una apuesta enorme. Su mayor desafío es hacer lo correcto para la economía, incluso cuando eso signifique que a Trump no le guste. El mercado de bonos será el marcador. Fue también muy comentado el último encuentro del IIF sobre flujos de capitales a mercados emergentes entre Estevao, Fortun, Ulku, Castellano, y otros especialistas que dejó varias cuestiones a reflexionar más allá de la larga fila de choques de suministro que pueden persistir para los emergentes incluso después de la apertura del Estrecho de Ormuz como el rendimientos en aumento y curvas de empinamiento tanto en mercados activos como en mercados emergentes; el excepcionalismo estadounidense y el entusiasmo por la IA siguen atrayendo flujos hacia Estados Unidos, especialmente hacia las acciones; los bonos del Tesoro estadounidenses, aunque ya no son un refugio seguro indiscutible, aún conservan características de refugio dada la falta de muchas alternativas viables; los riesgos para las tendencias actuales de flujo derivados de la posible desaparición del “carry trade” en yenes; un contexto relativamente favorable para los flujos de capital hacia China y el norte de Asia, aunque impulsado principalmente por ahora por el comercio de IA; y examinar algunos de los emergentes más y menos resistentes en la actualidad.



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