Poco, casi nada, quedará en el recuerdo del partido que Estudiantes de Río Cuarto y Banfield jugaron este sábado en el sur de Córdoba. Es que el cero a cero, enorme por donde se lo mire, no les sirvió en absoluto a dos equipos que deberían estar preocupados por sumar de a tres para alejarse de la zona roja del descenso, sobre todo el dueño de casa.
Fue muy flojo lo del local, hundido en la tabla anual y en la del descenso, que apenas pisó el área defendida por Facundo Sanguinetti. También quedó en deuda la visita, que se animó demasiado tarde a buscar la victoria. Tan malo fue el duelo que lo más llamativo de la tarde, además de una ventolina insistente, fueron los números y las letras que sistemáticamente se despegaron de las camisetas del equipo anfitrión.
Estudiantes mostró las mejores intenciones en el arranque del choque. Sin embargo, más allá de las corridas de Alanis y alguna pincelada de Talpone, nada de lo que hacía preocupaba a un Banfield que no parecía interesado en discutir la posesión de la pelota. Y eso que Pedro Troglio, desde el banco, les marcaba con insistencia todo lo contrario.
Sucede que el Taladro se dio cuenta de que le alcanzaba con el juego directo para acercarse a Bruera. Pero le faltó jerarquía y claridad para transformar esas aproximaciones en situaciones de gol. Y eso que el pibe Perrotta, la joyita del elenco del sur del Gran Buenos Aires, se las ingeniaba para marear a la defensa rival y generarles espacios a sus compañeros.
Así, con muy poco para contar, se escurrió la primera mitad en Río Cuarto. Y poco cambió en la parte final. En realidad, fue mucho más escaso lo que ofreció el equipo que conduce Rubén Forestello. Falta mucho, pero el panorama ya empieza a complicarse. El de ayer fue apenas su noveno punto en 19 fechas en lo que va de la temporada. Y terminó siendo un punto milagroso.
Banfield le tuvo demasiado respeto. Demasiado. Además del buen trabajo de Perrotta -es cosa seria-, fue interesante el aporte de Adoryan y los destellos de Salazar. También las subidas continuas de Abraham por el andarivel izquierdo. Pero las piezas no terminaron de encajar para ser contundentes en los últimos metros.
Es que los pupilos de Troglio saben que no se pueden permitir deslices. Así, con una defensa nueva luego de la salida de Danilo Arboleda a San Lorenzo, se empecinaron en ser prolijos para no sufrir atrás. El problema es que esa prolijidad se convirtió en lentitud y la falta de aceleración le permitió a un Estudiantes que ya mostraba todas sus costuras mantener imbatido el arco de Bruera. Una rareza.
Estudiantes de Río Cuarto: Lucas Bruera (5); Gonzalo Maffini (6), Sergio Ojeda (5), Agustín Quiroga (5); Gonzalo González (4); Francisco Romero (4), Nicolás Talpone (6), Gabriel Alanís (6); Tomás González (5), Yeison Moreno (4), Juan Garro (4). DT: Rubén Forestello.
Banfield: Facundo Sanguinetti (6); Santiago López García (5), Brandon Oviedo (6), Santiago Daniele (6), Nicolás Meriano (4), Ignacio Abraham (6); Lautaro Villegas (5), Tomás Adoryan (6), David Salazar (6); Bruno Sepúlveda (5), Tiziano Perrotta (7). DT: Pedro Troglio.
Calificación del partido: Malo
Árbitro: Jorge Baliño (5).
Cancha: Estudiantes de Río Cuarto.
Cambios: ST, 12m Ibrahim Hesar (4) por Moreno y Mateo Bajamich (5) por Garro; 19m Ignacio Pais (6) por Villegas y Lautaro Gómez (6) por Salazar; 23m Siro Rosané (4) por Gonzalo González; 28m Federico Anselmo por Sepúlveda; 34m Facundo Cobos por Alanis; 37m Juan Alfaro por López García y Santiago Esquivel por Adoryan.
Amonestados: Hesar y Ojeda.
La figura: Tiziano Perrotta (7)

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