Argentinos Juniors cayó con Huracán, que le cortó una increíble racha, y otra vez se quedó en la puerta de la consagración
El dolor viaja por dentro. Argentinos se vuelve a quedar en la puerta de la consagración, pero sus hinchas lo despiden con honores. Se grita en el corazón de la popular y se aplaude en las plateas. Huracán, el mismo rival al que le había ganado hace 16 años en Parque Patricios -el día de su última vuelta olímpica-, lo remata en el primer tiempo. Fue todo cuesta arriba con uno menos. Y aunque buscó el milagro con amor propio en la etapa final, estuvo más cerca de perder por goleada que de una remontada histórica que, de todos modos, hubiera sido inútil por la agónica victoria de Boca.
Huracán es un caso de diván. Venía de cuatro derrotas seguidas, Diego Martínez estaba cuestionado, pero ganó otro de esos partidos de alto impacto. En 2026 venció a Boca, River, Racing, dos veces a San Lorenzo, le quitó un invicto de 30 fechas en el DAM a Argentinos y terminó clasificado a los playoffs.
Le pesó de entrada a Argentinos. Como si tuvieran un lastre en los pies, los futbolistas locales jugaron atados. Y muy pronto comenzaron los problemas. Primero, el gol de Huracán que abrió las puertas de la incertidumbre, cuando Máximo Palazzo condujo desde el fondo Bruno Barticciotto despegó desde el medio y Facundo Kalinger abrió a la derecha para Oscar Cortés. El colombiano sacudió, Sebastián Prieto amortiguó a medias y el rebote condenó al otro Cortés, Brayan, arquero chileno del Bicho.
Cinco minutos después, se lesionó Matías Giménez Rojas, que venía tocado de Tucumán. Lo reemplazó Tomás Molina. Y cuando todavía no se había repuesto del golpe que lo había hecho tambalear, llegó la expulsión de Franco Paredes, que se tiró con los dos pies hacia adelante en la disputa de una pelota con César Ibáñez. Fue tan dura la falta que Pablo Dóvalo no necesitó del VAR. Y aunque los hinchas empezaron a cantar «Chiqui Tapia botón», en este caso el árbitro cobró lo que correspondía.
Y enseguida, otra vez Palazzo, Kalinger y Barticciotto se juntaron para el gol. El zaguero metió un pase bombeado a la izquierda, justo en el hueco que había dejado Paredes, el volante metió un centro atrás y el atacante chileno venció a su compatriota con una arremetida demoledora.
Con juego directo y una gran efectividad, Huracán marcó la diferencia y Argentinos quedó aturdido, encerrado en una posesión insulsa, nervioso por la coyuntura y con la fórmula de los centros cruzados o alguna pelota parada que en ese tramo no alteraron a Galíndez. Es más, el Globo podría haber viajado al entretiempo a bordo de una goleada, pero Mateo Mendoza se interpuso entre Barticciotto y la línea de sentencia.
Hubo murmullos y broncas por el resultado camino al vestuario. Y para el arranque del segundo tiempo, Nico Diez -que había sido expulsado- mandó a la cancha a López Muñoz, un creativo, en lugar de Diego Porcel, más vertical. Y aunque tuvo más pelota, y también la iniciativa impulsado por el corazón, le costó generar situaciones en el área de Galíndez. Todo fue forzado, con dominio hasta la medialuna. Lo más cerca que estuvo del descuento fue un cabezazo de Molina que tapó el arquero de la Selección de Ecuador.
Huracán, en cambio, tuvo varias posibilidades para rematarlo pero falló en la definición. Brayan Cortés tapó tres pelotas muy difíciles, una a su casi homónimo, otra a Lucas Blondel y la última a Ignacio Pussetto, reemplazante de Caicedo.
Argentinos terminó jugando con tres delanteros pero los últimos cambios ya parecieron espasmos. Tendrá revancha en la disputa del Torneo Clausura, claro. Sin embargo, verse tan cerca de sumar una estrella, justo después de una campaña extraordinaria y con los antecedentes frescos, es una daga en el alma.

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