Argentina, sin Messi, le ganó a Honduras y dejó una señal clara a 10 días del debut en el Mundial 2026: juego intenso y muchas certezas
Era un examen, para afuera y principalmente para adentro, y se cumplió con creces. El primer partido preparatorio para Argentina dejó una confirmación: cuando se trata de competir esta Selección saca sus mejores genes. No hubo quietud ni rendimiento en espejo con un rival inferior como Honduras, 66° del ranking FIFA, como sí había ocurrido contra Mauritania y Zambia, en marzo pasado, más allá de los triunfos. La victoria 2-0 en College Station, con Lionel Messi en el banco de suplentes y con el regreso de Cristian Cuti Romero tras la lesión, mostró a un equipo muy serio, que demostró en cancha que quiere defender la corona cuando en 10 días debute en el Mundial 2026, donde llega como 1° del escalafón.
Lo hizo con una actuación top de Lautaro Martínez, con gol y asistencia, para que la ausencia de Julián Alvarez no se note. La confirmación de que Thiago Almada es titular, también con la conducción de Gio Lo Celso, que cuando está bien físicamente es un diferencial que puede explotar la Albiceleste como en la Copa América, y la buena variante de Valentín Barco, que como interior fue el termómetro de un mediocampo inédito que plantó Lionel Scaloni y completó Exequiel Palacios.
Fue un verdadero banco de pruebas para la Albiceleste, lo que se justifica en haber usado a 21 jugadores, incluidos cuatro nuevos debuts en un ciclo que ya tuvo 64 futbolistas y a los que se sumaron el arquero Santiago Beltrán, Nicolás Capaldo y los pibes Tomás Aranda -casi hace un gol- y Joaquín Freitas. De todos esos, el único que jugó los 90 fue Agustín Giay.
Más allá que dominó de principio a fin a su gusto, era difícil este partido para la Selección. Jugaba contra sí mismo. No solo por su rendimiento, sino también contra los riesgos de las lesiones que atosigan a otros países y golpearon la concentración albiceleste con el desgarro de Leonardo Balerdi. Cada gesto, cada caída al césped, cada choque, hacía paralizar corazones.
Después de dos intentos claros de Lautaro Martínez en el arranque hubo que esperar hasta el post pausa de rehidratación para que llegue el primer gol. Y fue con su esencia, la que había destacado Scaloni en la previa ante la pregunta de Clarín, el juego asociativo. La secuencia de pases empezó por la izquierda y terminó en la derecha, después de un gesto clave de Barco que dejó pasar la pelota entre sus piernas para Giay, que sacó del área para Lo Celso que buscó el zurdazo al ángulo y encontró ángulo. El rebote no fue rechazado por Meléndez, que para colmo lo pisó a Tagliafico. Penal claro.
Fue Lautaro Martínez el encargado de ejecutar, como en la definición de los cuartos de final de Qatar 2022 contra Países Bajos: fuerte y cruzado a media altura para que el arquero no llegue ni siquiera adivinando el palo.
Giuliano Simeone, después del 1-0, pasó de la izquierda a la derecha, su hábitat natural. Así llegó al gol en el inicio del segundo tiempo, después de una secuencia que empezaron Lo Celso y Almada, y que el «Toro» rompió con un exquisito taco que sirvió el gol al hijo del «Cholo».
Con la ventaja, Argentina no aflojó, pero el foco del partido cambió. Las miradas de las 91.102 personas -se quebró el récord que tenían México y Brasil en el único encuentro de fútbol en este escenario- se posaron sobre las pantallas, que dos veces enfocaron a Messi, lo que provocó un automático alarido. No fue suficiente para que saltara al campo de juego. Con lógica, porque recién se reincorporó a los trabajos con el grupo y podría tener minutos el martes próximo ante Islandia, en Alabama.
La rotación mermó el rendimiento de Argentina, que casi todo el partido jugó en el último cuarto de cancha, bien cerca del arco de Honduras y no sufrió en el propio, salvo un par de ocasiones en el que quedó desbalanceado defensivamente, pero hizo un buen repliegue. Juan Musso, que fue titular en lugar del lesionado Dibu Martínez, casi no tuvo trabajo.
De Paul tomó la manija en el segundo tiempo con su ingreso. Otra confirmación, más allá de lo que se sabe que rinde con la camiseta de la Selección. Las dudas que, principalmente en redes sociales, se posan sobre el «Motorcito» por su presencia en la MLS de Inter Miami se responden con rendimiento en cancha.
Scaloni buscó variantes, movió posiciones y dejó algunas señales: Facundo Medina aplicó su versatilidad jugando como lateral y marcador central; Alexis y Enzo enrocaron sus lugares naturales con el pampeano más como «5»; Flaco López tuvo sus minutos y hasta Nicolás Capaldo se estrenó, como mediocampista izquierdo, en horas donde su posibilidad como reemplazo de Balerdi había resonado. Lo más trascendental: Cuti Romero volvió a una cancha tras pasar 50 días de lesión y recuperación contra reloj.
Un buen primer paso, que deberá ser ratificado el martes ante una selección europea y con ribetes similares a Argelia, el rival del debut en el Mundial 2026 el 16 de junio. Acá está Argentina, mundo fútbol, y cuidado porque es la misma de siempre.

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