Los hogares de bajos ingresos impulsan la recuperación de la confianza a través de la compra de bienes durablesPor Daniel Sticco

En junio de 2025, la confianza del consumidor se mantuvo estable a nivel nacional, apoyada principalmente en una marcada mejora en las expectativas de compra de bienes durables, como autos y electrodomésticos. El indicador, elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, mostró resultados dispares según las regiones y los niveles de ingreso de la población.

Mientras la confianza creció en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires (GBA), retrocedió en el resto del país. El salto más destacado se registró en los sectores de menores ingresos, que exhibieron una mayor disposición a planificar compras importantes.

A un mes del levantamiento del cepo cambiario, la casa de altos estudios informó que el ICC de junio se situó en 45,48, similar al nivel de mayo (45,49 puntos) y también a los existentes a fines de 2017 e inicios de 2018, que fueron superiores a los obtenidos durante todo el gobierno de Alberto Fernández (a excepción de los picos en el período electoral de 2023, cuando la confianza ya comenzaba a subir).

En términos interanuales, se encuentra un 22,15% por arriba de junio de 2024, y en el acumulado del año, un 1,2% debajo del nivel de diciembre del año anterior.

El relevamiento de mercado por Poliarquía Consultores para el CIF se hizo entre el 2 y 12 de junio en 40 aglomerados urbanos de todo el país.

El índice que mide la percepción de los consumidores sobre la situación económica y las posibilidades de consumo arrojó en mayo un leve avance respecto del mes anterior. La resiliencia del indicador, en medio de un escenario de desinflación y ajuste, se explica en gran parte por el impulso de las expectativas de compra de bienes durables.

Según los analistas, el comportamiento observado responde tanto a la percepción de oportunidades puntuales en el sector (descuentos, promociones y ofertas de financiación) como a una estrategia de los hogares para preservar el valor de sus ahorros.

Los rubros considerados bienes durables, y en particular autos y electrodomésticos, encabezaron la lista de productos que los consumidores consideran en sus planes de compra para los próximos meses.

La mejora en este componente en 5,3% resulta llamativa porque se da en un contexto signado por la caída del ingreso real y la pérdida de poder adquisitivo de muchos sectores, lo que habla de un uso más intensivo del crédito bancario y comercial, al desaparecer el sector público como el principal demandante de la liquidez del sistema.

¿Dónde se registró la mayor mejora?

Entre las causas señaladas por economistas y consultoras, se destacan el diferencial de acceso a financiamiento, las condiciones del mercado laboral y la menor incidencia de la informalidad laboral en el Área Metropolitana, elementos que pueden incidir en la perspectiva de compra de los hogares.

Por otra parte, el informe muestra que en las regiones donde la economía informal tiene mayor peso y las familias enfrentan mayor incertidumbre frente a ingresos y precios, prevalece una actitud de mayor prudencia y retraimiento en el consumo.

Uno de los datos más relevantes del informe corresponde al comportamiento de los hogares de bajos ingresos, donde la mejora del 6,4% se concentró en el componente de decisiones de compra de bienes durables como electrodomésticos, motocicletas y pequeños vehículos. Mientras en los sectores medios y altos la confianza cayó 4,6%, por la pérdida de poder adquisitivo de sus ahorros acumulados en dólares.

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