Hubo fumata negra y los cardenales se reunirán el jueves para el segundo día del cónclave papal

Los cardenales de todo el mundo que se encerraron en el Vaticano para elegir al sucesor del papa Francisco volverán a reunirse este jueves después de que no hubieran alcanzado un acuerdo en las primeras votaciones del cónclave, celebradas este miércoles por la tarde.

La «fumata negra» indicó que ninguno de los cardenales aptos para ser votados obtuvo la mayoría de dos tercios requerida -al menos 89 votos- para proclamar al 267º pontífice, de modo que los electores votarán cuatro veces por día a partir del jueves: dos por la mañana y dos por la tarde.

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Al grito en latín del «extra omnes», todos fuera, los cardenales se encerraron en la Capilla Sixtina en un cónclave incierto y sin claros favoritos. Los 133 «príncipes de la Iglesia» quedaron aislados del mundo, sin acceso a internet, teléfonos, televisión o la prensa, hasta que escojan un nuevo pontífice.

La primera votación terminó sin acuerdo antes de las 20.00 (16:00 en Argentina). Cientos de feligreses vieron salir el humo negro desde la chimenea de la Capilla Sixtina y deberán volver el jueves para seguir las próximas votaciones.

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Fotos: bajo el arte de Miguel Ángel, los cardenales se aislaron del mundo para buscar al sucesor de Francisco

Cuando el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli, cerró las puertas, un aplauso se escuchó en la plaza San Pedro. Los cardenales juraron antes guardar secreto sobre el proceso y desempeñar «fielmente» el papel de pontífice si resulta electo por «disposición divina».

Con el hábito coral rojo, que rinde honor a la sangre de Cristo, pronunciaron primero el juramento juntos y luego individualmente ante el altar con la mano sobre el Evangelio. El italiano Pietro Parolin, el cardenal elector más antiguo según el orden de precedencia, lideró a los cardenales en la invocación latina del Espíritu Santo: «Veni, Creator Spiritus«.

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Frente a los magníficos frescos del Juicio Final los purpurados votarán «en presencia de Dios» bajo solemne silencio. La Capilla Sixtina fue acondicionada con varias hileras de mesones con telas marrones y rojas, sobre las cuales aparecían los nombres de cada elector.

Siguiendo las reglas establecidas por el Papa Juan Pablo II (1978-2005), cada cardenal escribe el nombre de su candidato, dobla la papeleta y la coloca en un plato de plata, que se usa para depositarla en una urna ubicada frente al Juicio Final.

Fumata negra en la Capilla Sixtina: no hubo acuerdo sobre el próximo Papa en el primer día del cónclave

Las papeletas se queman en una estufa con ayuda de químicos: si no se llega a los dos tercios, el humo es negro; si hay papa, la fumata es blanca.

La Sixtina no será un espacio para discursos, debates y negociaciones que lleven a un nombre en el que estén de acuerdo los «bergoglistas», devotos de Jorge Bergoglio, y el ala más conservadora que criticó mucho su pontificado reformista enfocado en los pobres.

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Los intercambios se darán durante las comidas o reuniones en la residencia Santa Marta y otras dependencias vaticanas, donde los cardenales estarán aislados sin acceso a internet, celular, televisor o prensa.

Las elecciones de Benedicto XVI y Francisco tomaron dos días. La mayoría de los cardenales estima máximo tres; los más pesimistas, cinco. Los purpurados, en cualquier caso, juran mantener en secreto los detalles de todo el proceso.

Francisco creó el 80% de los cardenales que participarán en el cónclave, el mayor y más internacional de la historia con prelados de unos 70 países.

ds

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