En la tarde de los goles en contra, Sarmiento se quedó afuera de los playoffs y San Lorenzo se afirmó en cuarto puesto


El sol se pierde detrás de las tribunas y también, la última esperanza de Sarmiento. Las noticias que llegaban desde Córdoba no ayudaban. Ganaba Instituto y lo estaba dejando afuera, incluso en el momento en el que lograba poner de rodillas a su ilustre visitante. Sin embargo, llegó el grito azulgrana en la tarde de Junín, y el sueño verde se deshizo en el final. Para San Lorenzo, en cambio, no solo representó el empate; además, se aseguró el cuarto puesto de la Zona B y la posibilidad de disputar el primer partido de los playoffs en el Nuevo Gasómetro, nada menos.

Fue muy chato el duelo entre unos y otros y hubo un arbitraje bochornoso de Sebastián Martínez Beligoy, que cobró un tiro de esquina en la jugada que derivó en el primer grito de Sarmiento y se comió dos penales a favor de San Lorenzo.

Tan descartables resultron los noventa minutos que las máximas emociones se dieron a través de dos goles en contra, todo un testimonio del vuelo bajo de un partido en el que predominó la fricción, con la excepción del primer cuarto de hora, cuando hubo un ida y vuelta. Un mano a mano de Matías Reali -producto de un error no forzado de Juan Manuel Insaurralde- que tapó Lucas Acosta y un centro de Gabriel Díaz que Franco Frías levantó por encima del travesaño en la boca del arco de Orlando Gill.

Sarmiento tuvo el control del juego en esa primera parte en la que se destacó por el sector derecho con Leandro Surh y Federico Paradela a bordo de un 4-1-4-1. Ambos jugadores se juntaron para cocinar el 1 a 0 a la salida de un tiro de esquina. Llegó gracias a un centro del “8”, luego de una devolución del uruguayo, que Andrés Vombergar cabeceó contra su propio arco. El delantero se lanzó para despejar con una palomita y venció a Gill, quien se aprestaba a embolsar en el envío aéreo. El córner previo fue un horror de Martínez Beligoy. La pelota había sido impulsada por Insaurralde.

No obsante, las mejores situaciones se fabricaron con remates de media distancia que Acosta retuvo con espectacularidad, pero sin demasiados problemas: uno de Báez y otro de Ignacio Perruzzi.

Miguel Angel Russo casi no tocó el once, más allá de la salida de Cecchini, amonestado y golpeado. Con Reali a la izquierda, empezó a ganar terreno. No obstante, el único que podía brillar en el medio de la oscuridad era Muniain, quien metió un pase para Báez, que terminó sin un botín por un pisotón del colombiano Rentería. A esa altura, era el segundo penal no cobrado por Martínez Beligoy, que un rato antes no marcó una clara falta de Molina sobre Alexis Cuello en el área.

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