Las vacunas salvaron cada día 6 vidas por minuto en los últimos 50 años

La inmunización es una de las intervenciones de salud pública más exitosas y reconocidas en la historia de la humanidad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1974 las vacunas han salvado al menos 154 millones de vidas, lo que equivale a seis vidas cada minuto, cada día, durante los últimos cincuenta años. Según el propio organismo, las vacunas salvaron cada día 6 vidas por minuto desde los últimos 50 años.

Este hito fue celebrado en el marco de la 23ª Semana de Vacunación en las Américas (SVA) y la 14ª Semana Mundial de Inmunización, organizadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) bajo el lema “La inmunización para todas las personas es humanamente posible”.

El evento, que se desarrolla del 26 de abril al 3 de mayo de 2025, hace un llamado claro: “Tu decisión marca la diferencia: Inmunización para todos”. Esta consigna pone el foco en la responsabilidad colectiva de proteger a las comunidades a través de una herramienta tan sencilla y accesible como la vacuna. Frente a la creciente reticencia a la vacunación, identificada por la OMS como uno de los diez riesgos más grandes para la salud pública mundial, las autoridades buscan recordar el impacto transformador que tiene la decisión individual de vacunarse.

El papel de la inmunización no se limita a la protección de quien la recibe. Se trata de un compromiso comunitario que, al igual que el acceso al agua potable o al saneamiento, garantiza comunidades más saludables, activas y productivas. La OPS remarca que la vacunación, durante toda la vida, es crucial para optimizar la salud pública y cortar la transmisión de enfermedades infecciosas entre generaciones.

En línea con esta premisa, Sinan Atlig, presidente de Pfizer en América Latina, destacó: “Nuestra aspiración es transformar radicalmente la prevención de enfermedades infecciosas para que personas de todas las edades puedan vivir más tiempo y con mejor salud, por eso, nos unimos a la campaña de la OPS, alineada con la ‘Iniciativa para la Eliminación’, cuyo objetivo es acelerar la erradicación de más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas para 2030, 11 de las cuales son enfermedades prevenibles mediante vacunación”.

Las cifras acompañan la magnitud de la tarea. Cada año, la inmunización previene entre 3,5 y 5 millones de muertes, funcionando como un pilar insustituible de la atención primaria de salud. Además, representa una de las estrategias más efectivas contra la resistencia antimicrobiana, una amenaza creciente en todo el mundo.

La Semana de Vacunación en las Américas nació en 2002 como una respuesta regional al último brote de sarampión endémico en el continente. Ante aquella emergencia, los ministros de Salud de la subregión andina propusieron una campaña sincronizada de vacunación para llegar a las poblaciones más vulnerables y cortar la circulación viral.

Desde entonces, la iniciativa se ha consolidado como un motor clave de equidad en salud, llegando a más de mil millones de personas en toda la región.

La OPS insiste en que la vacunación no debe verse como un acto aislado, sino como parte de un proceso integral que acompaña a las personas a lo largo de su vida. El objetivo es identificar momentos críticos para inmunizar y proteger contra complicaciones graves, en especial en grupos de alto riesgo.

Inmunizar a quienes viven con enfermedades crónicas es una prioridad que gana cada vez más visibilidad. Las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, por ejemplo, enfrentan un mayor riesgo de hospitalización o muerte ante infecciones prevenibles. De igual modo, quienes padecen enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o afecciones cardiovasculares pueden sufrir graves complicaciones si contraen influenza u otras enfermedades evitables.

Lo mismo sucede con quienes tienen enfermedades hepáticas crónicas, patologías pulmonares como asma o EPOC, enfermedad renal crónica, sistemas inmunitarios debilitados o condiciones oncológicas. La vacunación en estos grupos no solo protege contra infecciones inmediatas, sino que también previene secuelas y complicaciones a largo plazo.

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