Inflación y dólar: cuál será el riesgo que asumirá el Gobierno por haber salido del cepo antes de las eleccionesPor Fernando Meaños

El Gobierno trajo la mejor de las noticias en el peor de los días. La audaz decisión de terminar con el cepo cambiario y los múltiples valores del dólar llegó el mismo día en que se conoció una inflación del 3,7% en marzo, con un alza del 5,9% en alimentos. Es el índice más alto en los últimos 7 meses, en los que el Presidente y su equipo machacaron con que se había “pulverizado” el avance inflacionario.

A esos números, se agrega una situación internacional cuyas consecuencias para la Argentina son aún complejas de mensurar.

Con la decisión de salir del cepo, regresa una pregunta bien conocida: ¿con qué dólar se forman los precios en la Argentina? Ya sea para vender un bien importado, algo que el Gobierno promueve para que haya más competencia, o bien para pagar un insumo, ¿hasta ahora los empresarios pricearon con el dólar oficial con el que pagan importaciones o con el financiero, al que cualquiera puede acceder?

Desde mañana ya no existirá esa diferencia y los precios deberán acomodarse. La experiencia de la anterior salida del cepo, a fines de 2015, indicó un salto inflacionario porque muchos precios todavía se acomodaban al valor oficial, aunque Mauricio Macri y su equipo pregonaban lo contrario.

Hoy las circunstancias son diferentes, en especial por el apretón monetario del plan Milei. No obstante, salir del cepo tendrá un costo en materia de inflación, aún cuando el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausili lo hayan minimizado durante el anuncio de la medida.

“Obviamente va a haber un impacto inflacionario”, señaló el economista Fernando Marull en https://www.youtube.com/infobae, a la vez que advirtió que eso tiene límites porque “algunos sectores, como los importadores, que no están vendiendo tanto, si mandan a precios un 40% de suba del dólar no van a vender nada.”

Marull especuló con que el Gobierno se toma de eso para suavizar el impacto de la suba de precios, porque “lo que armaron sus precios hace un año con un dólar de $1.300 o $1.400″ ya no tendrán demasiado margen para subir, aún cuando la devaluación de los próximos días sea importante. “Si el lunes abre a $1.200, no digo que haya bajas pero el traslado a precios va a ser más acotado porque ya se utilizaba un dólar más alto que el oficial”, arriesgó el economista.

De ese modo, la retracción del consumo será uno de los factores que frenen la inflación. Otro impacto clave para el índice inflacionario vendrá por el lado de las tarifas, donde cada mes se jugará un ajedrez para impactar sobre los precios. Las prestadoras de servicios públicos ya comprobaron el año pasado que, más allá de la disciplina fiscal que lo lleva a reducir los subsidios, el equipo económico pisa el acelerador o el freno con los aumentos de tarifas en base a cómo marche el IPC de ese mes.

Así se decidieron los aumentos en las boletas en la era Milei. A esa decisión que el Gobierno toma cada mes, ahora habrá que sumarle la fluctuación del dólar en el nuevo esquema. En varios casos, impactará el hoy imprevisible precio del petróleo, en el marco de la incertidumbre global.

Al mismo tiempo, es difícil separar esas decisiones que deberá tomar el Gobierno del proceso electoral. En febrero, el Gobierno dio una pelea durísima para conseguir la suspensión de las PASO. En ese momento se advirtió que, más allá de las razones políticas, suspender las PASO le daba al Gobierno un margen superior para comenzar la salida del cepo. Y así ocurrió, con la sorpresa de que el retiro de las restricciones fue total.

Si hubiese PASO el próximo 3 de agosto, la campaña electoral ya estaría lanzada. ¿Se arriesgaría Milei a transitarla con una suba de la inflación? Su suspensión trajo un margen de tiempo que ahora jugará a su favor. Un rebrote de la inflación quedará más lejos del voto del 26 de octubre. Para el comienzo de esa campaña, todavía pueden pasar muchas cosas. Y el gobierno espera tener tiempo para atenuar un salto aún mayor de los precios.

A esa estrategia, le surgió un problema: con el 3,7% de marzo, el rebrote comenzó antes de tiempo, sin necesidad de que un salto del dólar lo empuje.

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