La figura más influyente de la Casa Blanca aterriza en Buenos Aires para profundizar el respaldo de Trump a MileiPor Román LejtmanCorresponsal en Washington DC

(Desde Washington, Estados Unidos) Scott Bessent es un hombre pragmático. Y ese pragmatismo lo transformó en la figura más influyente de la Casa Blanca, por encima de Elon Musk que empieza a languidecer en la administración republicana. El secretario del Tesoro aterriza en Buenos Aires para ejecutar una gira relámpago que profundizará la relación personal e ideológica entre Javier Milei y Trump, y servirá para que Balcarce 50 confirme la amplitud de la mirada geopolítica del presidente de los Estados Unidos.

Hace un año, como fundador de Key Square Group, Bessent escribió una carta a sus inversores exhibiendo sus reparos ante la posible estrategia proteccionista de Trump. “Los aranceles son inflacionarios y fortalecerían el dólar, lo cual no es un buen punto de partida para un renacimiento industrial estadounidense”, sostuvo.

Y doce meses más tarde, el secretario del Tesoro ya es una pieza clave de la ofensiva montada por Trump para imponer aranceles que supuestamente beneficiarán a la economía de los Estados Unidos, que había perdido influencia ante la presión constante del regimen chino.

Ese pragmatismo natural de Bessent motivó una larga conversación con Trump, cuando volvían un fin de semana desde Mar -a- Lago (West Palm Beach, Florida). A solas en el Air Force One, el secretario del Tesoro -con pertenencia probada en Wall Street- le anticipó al líder republicano que los mercados tendrían un lunes negro como consecuencia de su anuncio de aranceles recíprocos.

Bessent no se equivocó.

Entonces, Trump pausó por 90 días la aplicación de los gravámenes a todos los bienes que se exportan a Estados Unidos y puso al secretario del Tesoro como negociador de los futuros acuerdos comerciales con Japón y Corea del Sur, dos aliados estratégicos que intentan compensar a China en el Lejano Oriente.

La visita de Bessent no sólo implica el respaldo explicitó de la Casa Blanca al gobierno libertario. El secretario del Tesoro es la avanzada que diseñó Trump para colocar a Estados Unidos en una posición de fortaleza ante la marcha rampante de China sobre países y continentes que pueden abastecer barato y al infinito sus necesidades de insumos estratégicos.

Tres días después de asumir, Bessent voló directo hasta Ucrania para encontrarse con Volodimir Zelenski. El secretario de Estado descartó Berlín, Londres o Paris como su primer viaje oficial, y llegó a Kyiv con una tarea fundamental: Zelenski debía firmar un acuerdo bilateral que concedía a los Estados Unidos el control de todas sus reservas de minerales estratégicos y las denominadas tierras raras.

Era el precio que tenía que pagar Ucrania por los 185.000 millones de dólares -acorde a las cifras de la Unión Europea- que la Casa Blanca había asignado al esfuerzo de defensa que conducía Zelensky para enfrentar la invasión rusa ordenada por Vladimir Putin.

Los minerales críticos son sustancias esenciales para las nuevas tecnologías que se aplican en la construcción de drones, aviones, submarinos, celulares y autos.

Se encuentran en todo el mundo —incluidos Chile y Argentina, la meseta tibetana que controla China, los territorios de Ucrania ocupados por Rusia y la República Democrática del Congo—, e integran la cadena de suministros en bienes de uso cotidiano -baterías de coches eléctricos- y en armas sofisticadas como los sistemas de misiles.

Durante años, China se ha esforzado para desarrollar su dominio mundial en la extracción y el procesamiento de minerales críticos. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha tenido que importar cantidades sustanciales de minerales críticos para uso comercial y militar.

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