Acuerdo con el FMI: cómo impacta el shock en los mercados en la recta final de la negociaciónPor Mariano Boettner
El tembladeral financiero de los últimos días encontró al Gobierno en la recta final de una negociación decisiva para el futuro de su plan económico con el Fondo Monetario Internacional. En el Poder Ejecutivo aseguran que la extrema volatilidad internacional no cambiará la velocidad ni el proceso de concreción del nuevo programa pero en el mercado hay lecturas distintas, entre ellas, una que indica que las restricciones cambiarias vigentes tienen menos sentido en un mundo con monedas que podrían experimentar fuertes cimbronazos.
En el Gobierno aseveran que las conversaciones con el FMI siguen su curso con normalidad aún el contexto de incertidumbre mundial. El equipo económico cree que el ajuste fiscal y monetario alcanza para “blindar” al plan económico pero que necesitará un refuerzo de reservas que recapitalice al Banco Central y le ensanche la espalda para bancar el viento de frente. Este lunes las reservas brutas del BCRA cayeron por debajo de los USD 25.000 millones. “Nada cambia”, mencionó una fuente oficial involucrada en la negociación ante la consulta sobre si el nuevo contexto acelera o hace más lenta la resolución de las conversaciones.
La lectura en los despachos oficiales fue que el escenario de base con el que trabajaba el Gobierno era de una posibilidad cierta de shock externo, una postura que, aseguran miembros del gabinete, fue expuesto por funcionarios en foros globales como reuniones del G20 durante el 2024. “Era claro que venía una corrección fuerte”, mencionó a Infobae un integrante de la mesa de decisiones de la Casa Rosada.
La lectura desde afuera es que el esquema cambiario, que ya era con anterioridad el tema de mayor rispidez en la negociación, ahora lo será de manera más decidida. “La situación es muy complicada y nos afecta de varias formas. Por un lado caen todos los activos financieros y particularmente los de riesgo, lo que hace mucho más recomendable flexibilizar el tipo de cambio y, por ende, más difícil convencer al directorio del FMI de que nos adelante un préstamo para poder sostener el actual esquema cambiario”, sostuvo el ex director argentino ante el FMI Héctor Torres.
“A su vez, el FMI seguramente deberá enfrentar una mayor demanda de asistencia financiera para otros países, lo que aumenta la dificultad de convencer al directorio de que nos adelante fondos para sostener un esquema cambiario crecientemente inadecuado”, indicó a Infobae el ex funcionario del organismo.
Y por último mencionó que puede ser “perjudicial” una identificación muy marcada del gobierno libertario con Donald Trump. “Está tomando medidas muy agresivas y claramente perjudiciales para países con mucho peso en el directorio del FMI. Trump es poderoso y tiene dinero; pero Milei, no tiene ni dinero, ni poder y depende del crédito que le apruebe el directorio del FMI”, concluyó.
Por su parte, el ex director del Departamento del Hemisferio Occidental Claudio Loser planteó: “Mi impresión es que el shock apuraría el proceso de aprobación por el empeoramiento de las condiciones externas”. “Por supuesto, se requeriría un sistema cambiario más fuerte, y ese es el área que hay que terminar de arreglar. Otros países van tener tipo de cambio más débil y Argentina sin cambio en el sistema, se podría ver debilitado”, mencionó Loser ante una consulta de este medio.
“Las circunstancias parecen estar dando lugar a una tormenta perfecta para Argentina: el shock internacional negativo se combina con demasiadas idas y vueltas con el acuerdo con el FMI, en un marco donde tanto EEUU como el propio organismo podrían tener otras urgencias”, mencionó un informe esta mañana de PxQ.
“Si el mundo se encamina a una guerra de monedas, el FMI es justamente el organismo que debería prevenir tal dinámica. Sin embargo, el detalle es que su principal accionista, EEUU, es justamente el que parece tener por objetivo tal conflicto. La especulación sobre las demoras en el acuerdo con el FMI nos llevan a pensar que el Gobierno se encuentra atrapado en su promesa de reducir la inflación y demostrar que la apreciación del peso es una señal del éxito de su programa, y no un ancla insostenible para la desinflación”, remarcó PxQ.
Por su lado, un análisis de la Fundación Mediterránea remarcó que “por un lado, el hecho de que el dólar se debilite en el mundo puede aliviar temporalmente presiones sobre la paridad peso/dólar, y la caída de la tasa de interés en los Estados Unidos (bono del Tesoro a 10 años rindiendo 4% anual) también es un dato positivo en términos de flujos de capitales. Sin embargo, la incertidumbre y la volatilidad del marco global todavía están en espiral ascendente, lo que pone en valor la necesidad de mayor flexibilidad de los instrumentos de política económica”.
“De ese modo, ante cada nuevo shock externo, si la Argentina adoptara un régimen cambiario de ‘flotación administrada’, el impacto se distribuiría de un modo más equilibrado (o menos desequilibrado) al interior de la economía, moderando su repercusión sobre el nivel de la tasa de interés doméstica y sobre la capacidad del país de comenzar a recuperar reservas externas en el Banco Central”.
El foco principal de alerta para la consultora financiera 1816 es el riesgo país. “Si el soberano sigue sin acceso al mercado internacional de deuda en el futuro previsible, luce muy improbable que se puedan mantener en el BCRA las divisas que nos dé el FMI sin una modificación sustancial en el régimen cambiario”.

Los comentarios están cerrados.