Los 5 pilares para llegar a los 100 años con salud y energía, según un científico de StanfordPor Silvia Pardo
La longevidad es actualmente un tema que cada vez suscita mayor interés en la gente. A través de rigurosas rutinas de salud y tecnología avanzada, algunos figuras destacadas buscan alargar su vida y desafiar la misma mortalidad. Entre ellos, se encuentran el empresario estadounidense de 47 años, Bryan Johnson y Peter Thiel, entre otros. Johnson, por ejemplo, toma más de cien pastillas diarias para mejorar biomarcadores específicos con el objetivo de alcanzar la longevidad.
El médico canadiense-estadounidense Peter Attia, ex alumno de la Universidad de Stanford, escritor y popular podcaster tiene una propuesta más accesible y sencilla, que todos podemos llevar adelante, para alcanzar la longevidad. El plan está diseñado especialmente para fortalecer la salud, la movilidad y la independencia.
El enfoque de este experto se centra en entrenar para el futuro, asegurando no solo una vida más larga, sino también una vida mejor. “Si quieres levantar a tu nieto o bisnieto de 13 kilos cuando tengas ochenta años, tendrás que poder levantar entre 20 y 25 kilos ahora”, aseguró el experto. Y llamó a su plan Decatlón Centenario, un entrenamiento para alcanzar los 100 años con buena salud.
El entrenamiento físico específico para la longevidad es esencial para alcanzar los objetivos de salud en la vejez. Para ello el doctor Attia propone hacer un listado de objetivos a futuro.
Y afirmó que la clave está en “adoptar nuevas formas de considerar la salud, y lograr un mejor trabajo para hacer coincidir la duración de vida (cuánto tiempo se vive) con la duración de la salud”. Esto alude a los conceptos de life span y health span (esperanza de vida y esperanza de salud).
El doctor José María Bonorino, médico cardiólogo universitario (MN 93.630/MP 55.042), especialista en Medicina Interna, Geriatría y Gerontología, coordinador de la unidad de Cardiología Crítica, Hospital Universitario Austral, explicó a Infobae: “El health span o ‘desarrollo de una vida saludable’ hace alusión al período de nuestra vida en el que una persona puede desenvolverse sin condiciones de salud que afecten su calidad de vida. El life span, en cambio, es el número total de años vividos independientemente de la calidad de vida que hayamos tenido”.
Y añadió: “Desde una visión más amplia y con el enfoque de ‘salud centrada en la persona’ y no el viejo concepto de ‘salud centrada en el paciente’, existen cuatro esferas en la vida de un ser humano: lo físico, emocional (afectos), psíquico y espiritual. El health span supone el período de tiempo en el cual nos hemos encontrado físicamente activos, con un estado cognitivo óptimo, con interacción emocional (pareja, familiar, amistad, social, etc.), con un estado psíquico equilibrado y conectado a lo trascendental (esfera espiritual)”.
Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud en 2019, la esperanza de vida mundial aumentó a 73,4 años, mientras que la health span se quedó atrás con 63,7 años. Cerrar la brecha entre la esperanza de vida y la salud es un objetivo que empezó a cambiar la forma de pensar la longevidad.
¿Cómo lograrlo? Según el doctor Bonorino, lo más importante para mantenerse en forma, saludable y alcanzar la longevidad es invertir tiempo y energía en mantener las 4 esferas en su forma más plena. “Es decir, prevención y promoción de la salud física, sin descuidar lo emocional, psíquico y espiritual. Las sociedades evolucionadas no desconocen esto y saben que el momento óptimo para invertir en un estilo de vida saludable es desde la niñez y a través de todos los medios donde el ser humano interactúa”, destacó el médico.

Se trata de “un modelo mental que dice que cuanto mayor sea la especificidad con la que se entrena para alcanzar los objetivos físicos, más probabilidades se tendrá de alcanzarlos”, afirmó el especialista en longevidad.
“Les pido a los pacientes que piensen específicamente en lo que quieren poder hacer cuando tengan 80 años o más, y que comiencen a entrenar para eso cuando tengan 40, 50 o 60 años”, explicó Attia, quien aclaró que “a medida que se envejece, la degradación de la fuerza, la resistencia, el equilibrio y la variabilidad de la parte inferior de las piernas es tan profunda que no basta con caminar dos millas (un poco más de tres kilómetros) cuando se tienen entre 40 y 50 años, y asumir que eso permitirá hacer el trabajo en la edad adulta. Lo mismo cuando se tiene 80 años. A esa edad hay que apuntar mucho más alto”, destacó.
La lista de tareas físicas que cada persona desea hacer a los 100 años es probablemente diferente, pero la siguiente es la lista personal del doctor Attia, extraída de su libro “Outlive”. La lista incluye tanto ejercicios comunes como movimientos funcionales y hábitos de vida que la mayoría damos por sentados en la mediana edad.

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