Tomó la decisión en el mismo momento que Francisco Fydrizewski picó el penal en Mendoza. Y aunque dio la cara en la conferencia de prensa, Leandro Romagnoli sintió en carne propia que ese remate postrero, ejecutado con displicencia, fue una señal de fin de ciclo. A fin de cuentas, su autoridad se vio socavada. Si el designado era Iker Muniain, pero terminó pateando el delantero, no tenía nada más que hacer en San Lorenzo.
El Pipi renunció este domingo por la tarde y es el segundo ídolo que el club azulgrana se devora en apenas seis meses. Exactamente 120 días después del despido Rubén Darío Insua, se terminó el trabajo de Leandro Romagnoli. Sus números fueron lamentables: apenas ganó 7 de 26 partidos (también hubo 9 empates y 10 derrotas) con una magra eficacia del 38%. Antes de que Marcelo Moretti tomara la decisión de echarlo, el ex enganche presentó su dimisión.
“Solo nos quedan palabras de agradecimiento para el Pipi y su cuerpo técnico por el trabajo, por la dedicación y en especial por privilegiar siempre a las necesidades de San Lorenzo por sobre todas las cosas”, consignó San Lorenzo en sus redes sociales.
¿Qué hará ahora San Lorenzo? Los dirigentes mantienen reuniones constantes evaluando posibilidades. El presidente le ofreció el puesto a Pablo Guede, quien dirigió a San Lorenzo en 2016 y ganó un título, la Supercopa Argentina en una recordada final ante Boca. Después, perdió la final del Torneo de Transición ante Lanús. El técnico, que se desvinculó de Argentinos Juniors hace dos meses, no está dispuesto a dirigir en este momento.
¿Entonces? Un empresario ofreció a Quique Setién, ex entrenador de Lionel Messi en Barcelona. El DT de 66 años no dirige desde el año pasado, cuando fue despedido del Villarreal. Por estas horas, casualmente, jugó una partida de ajedrez con Faustino Oro, el niño maravilla de la Argentina que venció a los grandes maestros Magnus Carlson e Hikaru Nakamura, nada menos, en partidas rápidas.

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