La noche en que un hombre armado discutió con Martín Palermo tras un polémico arbitraje de Andrés Merlos en un Lanús – Arsenal
No es común ver en el campo de juego de un estadio del fútbol argentino a un hombre armado. Un arma de fuego está fuera de contexto entre futbolistas, entrenadores y dirigentes. Una pieza que no encaja, pero que en raras ocasiones aparece para distorsionar la imagen. El último 7 de septiembre, el árbitro Andrés Merlos denunció que había sido amenazado por un hombre armado con una pistola que sería custodio de Andrés Fassi, el presidente de Talleres de Córdoba, en el vestuario del estadio Malvinas Argentinas
Fue tras el partido por los octavos de final de la Copa Argentina en el que Boca eliminó por penales a la T. El desencadenante fue el reclamo -exagerado- de Fassi por el arbitraje de Merlos, que concedió un gol de Boca cuando la pelota pareció haber salido del campo de juego en la acción previa a que Brian Aguirre la impulsara al arco.
Lo de Fassi pareció más una excusa telonera para lo que vendría después: una extensa conferencia de prensa en la que apuntó contra el presidente de la AFA, Claudio Fabián Tapia. Se trata de una disputa de poder en medio de un clima enrarecido por la intención del Presidente de la Nación, Javier Milei, de imponer la figura de las Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol argentino. Chiqui no se expresó sobre el tema. El agua corrió y este jueves, mientras la Selección Argentina jugaba en Venezuela, la AFA publicó una durísima sanción de dos años para Fassi.
Por ahora, el episodio en el vestuario en Mendoza no fue esclarecido. Fassi adujo que Merlos lo había agredido físicamente y que lo del custodio y el arma eran puras patrañas. Merlos, que es miembro de la Fuerza Aérea Argentina y se desempeña como mecánico de aviones y tripulante de los Mirage, no volvió a referirse al tema. Sin embargo, para él no era la primera vez que se veía involucrado en un escándalo en un estadio de fútbol con armas de fuego.
Lanús alcanzó el empate y Palermo protestó contra el árbitro, que lo expulsó. Por el incidente, decidió agregar un minuto más. Pero aunque se había agotado, le dio continuidad al juego. Y en el noveno minuto agregado, Lautaro Acosta puso el 3-2. Fue un escándalo: toda la delegación de Arsenal de Sarandí saltó al campo de juego para increpar al árbitro.

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