La increíble vida de 'Toto' Schillaci: el desconocido que enamoró al mundo en Italia 90, llegó al cine como capo mafia y vivió un karma con Maradona
Su nombre y su rostro están anudados a «Un’estate italiana», la canción que inmortalizaron Edoardo Bennato y Gianna Nannini, y a aquellas noches mágicas que los italianos vivieron a mediados de 1990, hasta que el seleccionado argentino capitaneado por Diego Armando Maradona le puso fin a su sueño. A Salvatore Schillaci, quien está internado en grave estado en un hospital de Palermo (Sicilia), aquel Mundial lo convirtió en una superestrella. Fue la cumbre de una carrera plagada de altibajos y que su protagonista nunca terminó de disfrutar por completo.
Aquel centrodelantero que suplía su físico menudo con velocidad e inteligencia para estar en el lugar correcto en el momento adecuado pasa sus horas en el Departamento de Neumología del Hospital Cívico de la capital siciliana, donde está siendo tratado luego de que se agravara su estado de salud. Hace dos años, al exfutbolista le había sido detectado un tumor en el recto que inicialmente era local y luego se transformó en metastásico, por lo que debió someterse a dos operaciones.
Desde que se conoció la noticia, las muestras de afecto han sido muchísimas. Ello no resultó llamativo, ya que Totò es un personaje muy querido en Italia. Su figura se ha mantenido incólume pese a que lleva 27 años alejado del fútbol profesional. “Todavía siento el cariño de la gente. Si me quieren, no es solo por lo que hice dentro de la cancha, sino también fuera. Hay jugadores de talla mundial que son unos imbéciles. Yo entré en el corazón de los italianos por mi comportamiento. Soy una persona normal, no soy falso, los hinchas lo saben y me aman por eso”, aseguró en 2020.
Antes de convertirse en esa estrella todavía reconocida y admirada, Schillaci atravesó una vida con matices homologables a los de muchos futbolistas argentinos de su época, más allá de la distancia geográfica. Nació el 1 de diciembre de 1964 en Palermo, con solo siete meses de gestación y 800 gramos de peso; se crio en el barrio Cep, uno de los más ásperos de la ciudad, y pasó su infancia jugando al fútbol en la calle.
Con el Giallorosso siciliano, al que se sumó cuando jugaba en la Serie C2, logró dos ascensos: en las temporadas 1982/83 y en la 1985/86. En la campaña 1988/89, dirigido por el checo Zdeněk Zeman, fue el goleador de la Serie B. Con esos 23 tantos llegó a 77 en 256 encuentros, marcas que lo convirtieron en el jugador con más presencias en el Messina y en el segundo anotador histórico del club (solo lo supera Renato Ferretti con 89).

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