España es campeón olímpico y dejó segundo a Francia: ocho goles, tiros en los palos, gambetas endiabladas, pierna fuerte, sol potente y lluvia copiosa en una final de locos en París 2024


A veces, el fútbol es cómico. El entrenador español Santi Denia estaba enloquecido con su arquero, Tenas Arnau, porque no tiraba las pelotas largas al sector izquierdo. España ganaba 4-3 y al segundo tiempo suplementario le quedaban suspiros. En cuatro oportunidades el técnico le dijo de todo al arquero porque no mandaba el balón al rincón. Hasta que Arnau se cansó de darle con su derecha al fondo y regaló una habilitación con la mano desde 50 metros para que Sergio Camello anotara el definitivo 5-3 con el que España venció a Francia y se colgó la medalla de oro.

Fue un final espectacular que nada tiene que envidiarle a la que jugaron Argentina y Francia en Qatar. Es verdad que en la de París el nivel no fue supremo como el que alcanzó la Scaloneta, pero el duelo fue emotivo al extremo. Además de 8 goles hubo tiros en los palos, gambetas endiabladas, pierna fuerte, sol potente y lluvia copiosa.

Enfrente de la entrada principal del Parque de los Príncipes, sentado en el cordón de la calle, un hincha argentino, con la camiseta número 10 de Lionel Messi, miraba con algo de bronca el pasar y el cantar de los franceses y de los poquitos españoles que asistieron a la final del fútbol masculino de los Juegos en París. La imagen lo resume todo porque es imposible no pensar que la Sub-23 que dirigió Javier Mascherano debía estar en este lugar. El fixture le había hecho un guiño a la Selección para toparse con el local Francia recién en el último de los duelos. Pero el traspié contra Marruecos en el debut todavía duele: una oportunidad de medalla se dejó escapar demasiado fácil. La eliminación en cuartos de final contra los galos en Burdeos fue un duro golpe, por eso el hincha argentino observaba con algo de dolor la llegada a la cancha de los europeos.

En esta cancha, además, los simpatizantes de París Saint Germain se animaron a silbar a Lionel Messi, tal vez el mejor de la historia y que jugó 75 partidos (32 goles) en el elenco capitalino. Ahí tenía otro motivo aquel hincha argentino para estar con un cachito de rabia. Pero atención: en la tienda oficial del PSG se sigue vendiendo la camiseta con el número 30 de Leo (también está la de Kyliam Mbappé).

Para entender por qué España lo dio vuelta hay que poner la lupa en Alex Baena, volante de 23 años de Villarreal y que está en la carpeta de Barcelona. El futbolista es un típico mediocentro español. Algo así como un enganche puesto a jugar de doble cinco. Todas las cosas buenas de los dirigidos por Santia Denia nacieron de los pies de Baena.

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