crece la demanda pero son pocas las entregas


Si bien los bancos señalan que la morosidad registrada al final de la gestión fue menor al 1%, los créditos UVA representaron un verdadero dolor de cabeza para muchos de sus clientes, puesto que el primer año de Macri marcó una inflación de 24,8%, mientras que el último un 53,8%.

Sin embargo, la segunda edición de los créditos UVA, en medio de un proceso desinflacionario, aparece como una esperanza frente a la falta de financiamiento para la compra o construcción de una vivienda.

En ese sentido, Ámbito realizó un sondeo por los principales bancos que operan en el país para consultar la demanda y nivel de entrega a los créditos UVA, a dos meses de su vuelta. “Hasta ahora tenemos 15 mil solicitudes, pero solo 1 fue cerrada, es decir se otorgó el préstamo”, responden en una entidad.

“Tenemos los primeros tres trámites derivados a escribanía, todavía ninguno liquidado”, comenta otro banco. Sin embargo, se encargan de aclarar que el proceso de otorgamiento suele demorar mínimo 45 días y la entidad recién lanzó los créditos el 31/05.

Con respecto a la demanda, el banco sostiene que “hay mucho interés, consultas y solicitudes en curso, que aún no están formalizadas por falta de documentación o selección de la propiedad”.

Otra entidad financiera le cuenta a este medio que desde mayo a esta parte más de 22.000 clientes ingresaron al canal digital, simularon el préstamo y obtuvieron una precalificación online. “A la fecha contamos con más de 3.200 operaciones con documentación presentada que se encuentran en proceso para su aprobación”, detallan en off.

“Es un proceso lento, hace menos de un mes se liberó el acceso al dólar MEP en el día para la compra de vivienda”, contextualiza el representante de una entidad, al explicar por qué hasta el momento las aprobaciones no representan un porcentaje significativo.

En la misma línea, para Federico González Rouco, economista de Empiria Consultores, “es esperable que el relanzamiento sea lento” puesto que “no dan los ingresos para tener un volumen grande como en 2017-2018”.

“Los créditos son los mismos, mismo valor de inmuebles, pero con 20 puntos más de pobreza”, define el especialista en vivienda. De todos modos, considera que “es un buen momento” para tomar un UVA ya que “la volatilidad va a estar siempre, pero el m2 va a subir”.

Otra entidad pública cuenta que recibieron más de 16.000 consultas por formulario web y cerca de 500 carpetas ya contienen la información consolidada, con el 90% de las solicitudes avanzadas ya aprobadas, cuyos dueños están buscando propiedades.

Hasta el momento, este banco ya lleva 15 créditos desembolsados por más de $1.100 millones otorgados. Son créditos que oscilan entre los $50 millones y $100 millones y el promedio se encuentra en $70 millones.

Por su parte, un representante de otra entidad financiera que focaliza en la política monetaria de la gestión actual, se pregunta: “si no nos da la liquidez en medio de una politica contractiva, ¿cómo hacemos para entregar créditos?.

Qué piensan los economistas sobre los créditos UVA

Al tiempo que conversó con los bancos, Ámbito dialogó con economistas para analizar si es conveniente en este contexto solicitar un crédito UVA.

Para Federico Machado, economista del observatorio OPEN, es tiempo de “wait and see”: “Imaginemos escenarios. Si el plan del Gobierno sale como pretende, la inflación debería descender mucho más, y con ello las tasas de interés de los UVA podrían situarse en niveles menores, o incluso pensar en un crédito atado a tasa Badlar”.

Por el contrario, si el plan económico no funciona, “vendrá una devaluación y con ello un pico inflacionario y una nueva caída abrupta del salario real”, ejemplifica el especialista.

Por eso, entiende que en ambos casos será conveniente esperar antes de evaluar la solicitud de un crédito UVA, “hasta que se resuelva este estado de incertidumbre”, aún corriendo el riesgo de que aumente el costo de la construcción en términos reales.

Por su parte, Dante Moreno, economista de EPyCA consultores, considera que la experiencia previa bajo esta modalidad durante el gobierno de Macri, “ha generado más problemas que soluciones” porque el valor de las cuotas y del capital adeudado “fueron a una velocidad mayor a los incrementos salariales”.

No obstante la experiencia macrista, el actual contexto macroeconómico en el cual la inflación “no parece estar totalmente bajo control, con un piso inflacionario del 4,5% a un 6% mensual hasta diciembre” esto impone una barrera operativa y “psicológica” que frena la demanda de créditos UVA.

A este escenario, Moreno adiciona una potencial devaluación que podría trasladarse a precios de bienes y servicios, y una actualización salarial que continúe por debajo de la inflación.

“La situación amerita tomar recaudos y/o esperar a una mejor perspectiva del contexto económico nacional. Si la demanda de este tipo de créditos tuviera mayor dinámica la respuesta del mercado inmobiliario seria una mayor oferta de propiedad y un eventual incremento de los valores de las viviendas, cosa que actualmente no se está viendo”, concluye Moreno.

Un análisis más acabado respecto del nivel de demanda llegará entre agosto y septiembre, según un banco. “Ahí se verá realmente si el consumidor apuesta o no. Interés hay mucho. Dependerá de la inflación”, concluye la entidad.



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