San Lorenzo cayó ante Platense, quedó afuera de playoffs y cerró el año bajo una lluvia de silbidos
Ni siquiera la fe celestial pudo rescatar a San Lorenzo de sus demonios. En vísperas de la llegada del Papa al país, el Ciclón saltó al Nuevo Gasómetro con una camiseta especial de Francisco y León XIV, buscando acompañar con mística la ilusión de meterse en los playoffs. Esa esperanza se apagó tan rápido como rodó la pelota. El equipo de Rubén Darío Insúa, obligado a ganar y a esperar un tropiezo de Independiente, cayó 2-0 ante Platense, despidiendo el año con sabor a nada y bajo una catarata de silbidos.
A San Lorenzo no le sobró nada: ni suerte, ni viento a favor, ni resultados ajenos y, mucho menos, fútbol. La temprana ventaja de Independiente ante Riestra a los 10′ (terminó ganando 2-1) complicó la matemática y vaticinó la opacidad azulgrana: el Ciclón jamás hizo méritos para ponerle suspenso a la clasificación, a diferencia de su rival.
Forzado y ansioso desde el pitazo inicial, se vio sometido por un Platense que, pese a también quedar eliminado, jugó con la soltura de quien prepara envalentonado la final de la Copa Argentina. El Calamar fue mejor desde el juego y mostró una virtud que San Lorenzo todavía no encuentra: funcionamiento. Hasta podría haber goleado si hubiera estado más eficaz (le anularon dos goles por posición adelantada). Complicó desde el orden y lastimó por las bandas, las vías que transformaron el aliento en enojo y resignación.
Las desatenciones defensivas fueron una pesadilla expuesta a los 22′. En un centro de Juan Gauto frenado por el viento —el clima tampoco colaboró—, la inaudita pasividad de Danilo Arboleda, que ni saltó, y un débil puñetazo de José Devecchi —reprobado en cada intervención posterior— le permitieron a Víctor Cuesta meterse con pelota y todo en el arco.
La única respuesta seria fue un centro de Facundo Gulli al poste sobre el cierre; un empate que hubiese sido un premio desmedido. En el complemento, el juego se redujo a remates al azar, empuje y desesperación. Insúa cambió la banda derecha en el entretiempo buscando soluciones, pero el desorden al atacar desnudó aún más su defensa. Por ese sector, Platense liquidó a los 7′ con un estupendo centro de Gauto y un cabezazo de Nicolás Retamar.
Cuando nada parecía sumarle más capítulso a la obra del terror en San Lorenzo, la frutilla del postre se completó a los 30′, cuando se quedó con 10 hombres porque Guzmán Corujo fue expulsado por doble amarilla. El Nuevo Gasómetro no dejó canto de fastidio por entonar contra el equipo y la dirigencia. Así, San Lorenzo le bajó el telón a un año decepcionante donde quedó claro que, en un entorno institucional y deportivo que no colabora, no hay milagro ni bendición que alcance.
Los puntajes de San Lorenzo vs. Platense
San Lorenzo: José Devechi (4); Danilo Arboleda (4), Guzman Corujo (5), Franco Lorenzon (5); Nicolás Tripichio (5), Martín Rio (5), Facundo Gulli (5), Teo Rodríguez Pagano (5); Facundo Farías (5), Alexis Cuello (4), Agustín Ladstatter (5).
Platense: Juan Pablo Cozzani (6); Agustín Lagos (6), Mateo Mendia (5), Victor Cuesta (7), Tomás Silva (5); Maximiliano Amarfil (5), Pablo Ferreira (5); Juan Gauto (7), Franco Zapiola (6), Nicolás Retamar (7); Gonzalo Lencina (5).
Goles: PT; 22m Cuesta; ST; 7m Retamar.
Cambios: ST; 1m Gustavo del Prete (4) por Río; 10m Mathías De Ritis (5) por Pagano, Thiago Perugini (5) por Gulli; 13m Ignacio Zaballa (5) por Farías (lesionado); 17m Nicolás Blanco (4) por Lorenzón; 32m Guido Mainero por Retamar, Bruno Sepúlveda por Lencina; 37m Gastón Togni por Gauto, Nicolás López por Zapiola; 43m Santiago Dalmasso por Ferreira.
Amonestados: Mendía, Farías, Corujo y Cuesta.
Expulsado: Corujo (doble amarilla).

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