Barracas Central hundió más a Racing en su triste cierre de año y sueña con la Copa Sudamericana

La postal del final resume a la perfección el pésimo y preocupante año de Racing: sin rebeldía, sin ganas y con futbolistas de jerarquía media o baja, la Academia cayó sin atenuantes 2-0 ante Barracas Central. El Guapo se aseguró el sexto lugar de la zona y, con los tres puntos, quedó bien posicionado en la tabla anual. El equipo que dirige Damián Ayude le sacó una pequeña ventaja a Independiente, que en un rato enfrentará a Deportivo Riestra, y se estaría metiendo en la próxima Copa Sudamericana si los equipos que lo anteceden liberan cupos.

“Los equipos chicos van para atrás”, decía un pasacalle en las inmediaciones del estadio de Claudio Tapia. Llevaba como firma el escudo de Independiente. Mucho se habló durante la semana del encuentro entre el Guapo, que pelea con el Rojo por un lugar en la próxima Sudamericana, y Racing. La memoria viajó hasta mayo de 2013, cuando Quilmes derrotó 1-0 a la Academia y complicó la situación de Independiente en la lucha por evitar el descenso. Siempre se especuló con que el equipo de Avellaneda no había puesto todo lo que tenía que poner en aquel duelo ante el Cervecero. Por eso, no eran pocos los que esperaban que los dirigidos por Sebastián Romero jugaran a media máquina.

Eso no ocurrió. O, al menos, no se advirtió. Racing jugó tan mal como lo hizo durante buena parte del año, uno de los peores de la última década: apenas ganó 15 de los 44 partidos que disputó. La rareza hubiera sido que la Academia exhibiera una versión convincente. Aun así, dentro de sus limitaciones habituales, contó con las situaciones más claras durante la primera parte. Un remate lejano de Matías Kranevitter que se fue cerca, un centro de Ignacio Rodríguez que casi termina en gol y un disparo a quemarropa de Elías Torres fueron las aproximaciones más destacadas.

Tampoco le sobran virtudes a Barracas Central. El partido no escapó al promedio de un alicaído fútbol argentino. Sin embargo, el local supo por dónde lastimar a este frágil Racing: con envíos desde los costados, tal como había hecho Boca en la Copa Argentina, en la cancha de Rosario Central. Un largo envío de Enzo Taborda encontró a Bogarín en soledad, quien bajó la pelota para Nicolás Orsini. El delantero solo tuvo que empujarla desde el área chica para abrir el marcador.

Lo del complemento de la Academia fue todavía peor. El futuro de la institución que preside Diego Milito se presenta incierto: ningún futbolista mostró argumentos suficientes como para garantizar su continuidad el año próximo. No es difícil imaginar la indignación de los hinchas académicos. La sensación es que el presidente Milito, después de realizar una profunda autocrítica, deberá ponerse manos a la obra para confeccionar un plantel prácticamente nuevo. El segundo gol de Barracas fue de esos que suelen verse en el fútbol amateur cuando ya no quedan ganas de correr. Bruera llegó hasta debajo del arco sin que nadie lo marcara y Norberto Briasco, tras un rebote en el palo, la clavó arriba.

Recién comienza noviembre y Racing ya no juega por nada. El calendario todavía le reserva un amistoso el próximo viernes en Chile, ante Colo-Colo, que hasta parece una burla para los hinchas después de semejante temporada.

Barracas hizo su trabajo y le metió presión a Independiente. Racing, en cambio, volvió a ser una sombra diminuta de aquel equipo que supo emocionar el año pasado.

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