El Gobierno comienza a restringir la llegada de celulares chinos a la Argentina

El Gobierno sumó una nueva barrera para la tecnología china en la Argentina, esta vez en las telecomunicaciones. El Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) publicó hoy en el Boletín Oficial una disposición que exige a los fabricantes de equipos para las redes más sensibles del Estado una certificación de seguridad estadounidense, la SCS 9001, que empresas como Huawei y ZTE no pueden obtener. Esto involucra desde infraestructura hasta teléfonos celulares.

La certificación la emite una asociación privada de la industria de Estados Unidos, la Telecommunications Industry Association (TIA), que según su propia política no admite a ninguna empresa que figure en las listas de restricciones de ese gobierno. Allí están Huawei, ZTE, Hikvision, Dahua, Hytera y DJI.

El mecanismo ya tiene antecedentes. En un informe al Congreso, el Departamento de Estado norteamericano destacó que Paraguay exigió la misma certificación en su licitación 5G de 2025, un requisito que, según el texto, impediría en los hechos competir a las empresas chinas “sin excluirlas explícitamente”. El organismo lo atribuyó a meses de negociaciones de su embajada con el gobierno paraguayo, respaldadas por un fondo de US$6 millones para contrarrestar la influencia china.

La medida alcanza por ahora al Estado y a Arsat, pero la norma le pide al Enacom que evalúe sumarla a la homologación de equipos; en el sector temen un impacto en celulares, redes y tarifasINVAP

La disposición se suma a otras señales del Gobierno. En los pliegos de la Hidrovía, de las concesiones viales y de la obra eléctrica AMBA I, incluyó una cláusula que impide presentarse como oferentes a empresas controladas por Estados extranjeros, lo que deja afuera a la mayoría de las chinas. Y en agosto, el embajador estadounidense Peter Lamelas aseguró que Huawei “espía para el Partido Comunista Chino”, una acusación que la empresa rechazó.

Qué cambia y para quién

La exigencia es obligatoria para el Estado nacional y sus empresas en las compras que se inicien dentro de 90 días. Una de las primeras alcanzadas sería Arsat, la empresa estatal de telecomunicaciones que, según pudo saber LA NACION, tendría cerca de dos tercios de su equipamiento de origen chino, principalmente de Huawei y ZTE. También deberían cumplirla, a través de los pliegos, las empresas privadas que contraten con el Estado, como operadores de telefonía, centros de datos o proveedores de nube.

En esos 90 días, el CNC deberá definir qué redes son críticas y clasificar los equipos en cuatro niveles. La certificación SCS 9001 se exigirá en los dos más altos. Durante los primeros 36 meses, alcanzará con que el organismo privado estadounidense confirme que el fabricante se registró para certificar, una vía cerrada para las empresas sancionadas, porque la TIA las filtra antes de aceptar el registro.

Lo que más inquieta en el sector es el paso siguiente. La norma le pide al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que evalúe incorporar los requisitos a la homologación de equipos, justo cuando el organismo se prepara para estrenar, el 1° de diciembre, el nuevo reglamento del Ramatel, el registro donde se inscriben los equipos de telecomunicaciones que se venden en el país. Si lo hace, advierten en el sector, la exigencia alcanzaría a cualquier equipo que se homologue, vaya a una red pública o privada, desde un teléfono hasta una heladera o un auto con módulo wifi.

Javier Milei y Peter Lamelas; el embajador acusó a Huawei de espiar para el Partido Comunista Chino, algo que la empresa niegaRodrigo Abd – AP

El impacto también llegaría a las redes. Los operadores construyeron buena parte de su infraestructura 4G con equipos Huawei, y las más de 1200 pymes y cooperativas de internet del interior armaron sus redes de fibra con Huawei y ZTE porque son los proveedores que cotizan a su escala. Reemplazarlos por alternativas más caras restaría competitividad y podría trasladarse a las tarifas, señalan en el sector, donde además temen que el esquema funcione como piloto y luego se replique en otros reguladores, como los de energía, salud o el sistema financiero.

Los fabricantes cuestionan también el estándar elegido. Señalan que SCS 9001 audita los procesos de una empresa, pero no somete ningún equipo a pruebas, que sus reglas las define una entidad privada en la que la Argentina no tiene voz y que ni siquiera Estados Unidos lo exige como obligatorio. Hasta ahora, solo lo adoptaron Costa Rica, donde la Justicia suspendió parcialmente el decreto, y Paraguay, donde dos de los cuatro operadores se bajaron de la licitación.

El CNC responde en los fundamentos de la norma que SCS 9001 evalúa los procesos del fabricante a lo largo de toda la cadena, mientras que otros esquemas, como Common Criteria o Nesas, verifican un producto determinado y “no resultan equivalentes a ese fin”. Para los equipos de nivel crítico exige además un ensayo de producto en un laboratorio acreditado, donde sí acepta esos estándares.

Desarmar lo ya instalado tampoco sería barato. En Estados Unidos, el Congreso destinó casi US$5000 millones a un programa para reemplazar equipos Huawei y ZTE en las redes de 85 operadores, en su mayoría rurales y chicos. La disposición no incluye una estimación de cuánto costaría hacer lo mismo en la Argentina. Ese número, y el alcance real de la medida, dependerán en buena parte de lo que decida el Enacom.

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