el mercado mantiene el optimismo por la IA, pese a su semana negra


Gordon Gekko: Mucho ruido, y pocas nueces. Hubo algunas piñas muy fuertes, sin duda. Y un cuestionamiento explícito a cómo se financia la expansión de la IA en el margen. No es un tema novedoso, por cierto, pero nunca se había hecho tan visible.

G.G.: Tuvimos dos shocks y pagamos el precio de uno solo. Los semiconductores, si se los mide por el índice SOXX, cayeron 13% en la semana. Fue un sacudón importante.

P.: ¿Y cuál fue la razón?

G.G.: Los clientes, como CoreWeave y los que están en el negocio de la nube (neoclouds), tienen dificultades crecientes para financiar sus compras. Y, por ejemplo, Micron, sintió también el impacto de los nuevos modelos de chips de memoria que presentó CXMT, una compañía china que amenaza cerrar rápido la brecha tecnológica. Los avances que vienen de China provocan siempre un dolor de cabeza especial porque son fugas de valor de los portafolios que carecen de una adecuada exposición allí.

P.: No son cuestiones resueltas, me imagino. Pero la tensión de la semana pasada se disipó el lunes y martes. ¿Quedará una secuela o no? La Bolsa hoy sintoniza otro canal y se escapa indemne por la tangente. Y así lo hace siempre.

G.G.: Siempre que puede. En principio, acá no se rompió nada.

P.: ¿Esa es la clave?

G.G.: Seguro. Es apenas una abolladura. Y siendo así se puede dar vuelta la página. Pero los problemas subsisten. Y si se agravan habrá que volver a prestarles atención. El índice SOXX acumula un avance de 63% en lo que va del año. Opera en el corazón del salto tecnológico. Tiene un beta – un riesgo sistemático – que es el doble del S&P 500. Así que estos barquinazos no son más que los gajes de un negocio vertiginoso.

P.: Nada que no se pueda volver a repetir.

G.G.: Desde ya. La ambición manda. El susto es solo la excepción ocasional. Que la curva de bonos se haya tranquilizado antes que estallara este rapto de nerviosismo en el Nasdaq (y después, lógicamente, mucho más) ayudó a encapsular el episodio. Y evitó su propagación. No es casual que los inversores se pregunten por la estabilidad de la estructura de financiación de los deals de la IA. Y que lo hagan después que las tasas libres de riesgo de crédito hayan trepado más de 110 puntos base de marzo a la actualidad.

P.: Mejor tarde que nunca. Porque los mercados hicieron la vista gorda por mucho tiempo.

G.G.: Podrá gustar o no, pero son así. Y que quede claro. En ningún momento perdieron la fe en la bonanza de la IA. Eso se preserva intacto. Es solo la montaña de deuda, con las tasas en fuerte alza, lo que les resultó incómodo.

P.: Se mencionó una lista de fondos de cobertura malheridos por el derrumbe abrupto de las cotizaciones. Pero no pasó de ahí. Versiones sin confirmar. Todo el mundo recordó la piña del fondo Situational Awareness en julio pasado. Y la venta de apuro de sus activos líquidos. ¿Qué hay de eso?

G.G.: Que se sepa no se rompió nada. Son abolladuras. No hay una hemorragia de liquidación de activos, pese a los margin calls. Que hubo golpes muy duros, agravados por el pedal, es muy cierto. Pero las garantías se repusieron. No afloró ningún cadáver ni se sabe de ninguna operación de rescate como la que hizo Citadel Securities para mantener a flote a Situational Awareness. No obstante, la sensibilidad perdura. Basta ver los CDS de los jugadores más apalancados, incluso Oracle.

P.: Están tocados.

G.G.: Seguro. Y cada contratiempo, aunque sea pequeño, se mira con lupa. Y en la vorágine de la IA incidentes pasan todos los días.

P.: ¿Cómo sigue la película?

G.G.: Los últimos serán los primeros. Hoy el Dow Jones Industrial trepa 1%. El Nasdaq está en rojo y el S&P 500 sube muy poco.

P.: Se dio vuelta la tortilla. El Nasdaq y el S&P500 estamparon nuevos récords en octubre a caballo de un puñado de compañías ligadas a la IA mientras el resto pasaba zozobra.

G.G.: El Russell 2000, la canasta de las pequeñas compañías, escala 1,65%. La Bolsa da vuelta en la calesita. No irá muy lejos, todavía tiene que asegurarse que pisa un terreno firme. Pero cuál era la crítica, ¿que los titulares vendían que el S&P 500 establecía máximos cuando diez papeles subían y 490 estaban bajo el agua? Pues bien, ahora es al revés. Pero sin récords de nadie. Mire el Dow de Transporte: 1% arriba. Mire los bancos que venían de capa caída: +1,45%. Acá no se rompió nada. Y estamos en plena temporada de balances.

P.: Nunca más oportuna.

G.G.: Correcto. Todo el mundo rinde examen. La IA y los que no son IA. Y, por ahora, no hay mucho de qué quejarse.

P.: Acá no se rompió nada. Y la Fed, que se reúne la semana próxima, tampoco tiene intención de hacerlo, aunque Kevin Warsh, en Bangkok, no haya querido adelantar ninguna definición.

G.G.: Gracias a la forward guidance de contrabando, a lo que nos dijeron Williams, Jefferson y Waller a tiempo, sabemos que la Fed va a mantener las tasas. De haberlo ignorado, la semana pasada hubiéramos recibido una paliza memorable después de la inflación de septiembre. Y con la curva de bonos flameando sin ningún anclaje otra hubiera sido la historia del episodio de CoreWeave, CXMT y demás menudencias.

P.: La saga continúa. ¿Aun con el barril del crudo Brent flirteando con los 111 dólares el barril?

G.G.: Continúa y, después de este intervalo forzoso, me parece que con el liderazgo renovado de la IA. Pero falta un dato. Con este precio de la gasolina, una barrida demócrata será difícil de evitar. Y habrá que ver después que nos tiene preparado la Administración Trump. Creo que la Bolsa querrá esperar a saberlo antes de lanzarse rauda a su próximo destino.



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