El gol agónico de Marcelo Torres, de penal luego de la revisión de Pablo Dóvalo en el monitor, rescató a Gimnasia del abucheo de su público y le dio un empate que -de mínima- había merecido.
Un gol fuera de contexto de Lautaro Godoy le estaba dando la inesperada victoria a Atlético Tucumán. Lo mejor del Decano ya había pasado y en el complemento dominaba el Lobo. Ahí fue que Godoy, a los 38 minutos de la etapa final, recibió el pase de Ramiro Ruiz Rodríguez y pateó de afuera del área aprovechando una lenta reacción del arquero Nelson Insfrán.
El abucheo del público fue notorio, pese a que la campaña de Gimnasia es buena y también la performance en este partido particular pese a la derrota parcial. Hasta que en una de las últimas jugadas del partido, vía VAR, Dóvalo sancionó un discutido penal por pisotón de Leonel Di Plácido sobre Franco Torres. Y el otro Torres,Marcelo, no falló. Merecía ganar Gimnasia, pero terminó festejando con fuerza el punto.

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