Juegos Suramericanos: Argentina cayó por penales ante Paraguay y tuvo que conformarse con la medalla de plata
La maldición de la Selección Argentina de fútbol masculino, que hace 40 años no consigue ganar los Juegos Suramericanos, continúa. Vale la aclaración porque, curiosamente, el último equipo nacional en consagrarse fue el femenino, en 2014.
Con un marco de público imponente en el Coloso Marcelo Bielsa, el equipo de Diego Placente no logró brillar como tampoco lo hizo a lo largo de todo el campeonato y se le escapó la medalla de oro en el último suspiro de los penales. Había empatado sin goles con Paraguay, ahora bicampeón luego de imponerse por 5-4 en la definición.
¡¡CORONEL LA CRUZÓ, CONVIRTIÓ Y PARAGUAY SE LLEVÓ EL ORO EN LOS JUEGOS SURAMERICANOS ANTE ARGENTINA!!
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— SportsCenter (@SC_ESPN) September 25, 2026
En las inmediaciones del Parque Independencia, horas antes del silbatazo inicial, ya se podían ver muchas camisetas argentinas entremezcladas con algunas del seleccionado paraguayo. Fue la imagen tantas veces vista de esos duelos de la Selección Mayor de estos dos países por las Eliminatorias mundialistas. El clima de partido ya se podía palpar en la calle y algún desprevenido, ajeno a lo que se estaba por jugar, podría haber pensado que en minutos saldría a la cancha la Scaloneta con los campeones del mundo en Qatar. Pero no.
La Scalonetita, este seleccionado Sub 19 dirigido por Placente con el mismo libreto de Lionel Scaloni, fue al frente con una idea futbolística que chocó contra las intenciones ofensivas que también tuvo el conjunto guaraní y se vio un partido intenso, de ida y vuelta, y con pierna fuerte, también cargado de imprecisiones. No podía esperarse otra cosa de dos selecciones aguerridas que a este nivel, con sus futbolistas todavía en formación, no reflejan la diferencia que históricamente existe entre ambas.
La efervescencia del público, cuyos gritos de aliento se sintieron con fuerza desde que sonaron los himnos, bajó al campo de juego y se vio un partido que parecía que en cualquier momento se le podía ir de las manos al ecuatoriano Oswaldo Contreras, víctima de muchos insultos por parte de ambas parcialidades y del nerviosismo de los propios futbolistas.
El juez elegido para la gran final, de mucho diálogo con los jugadores para bajar la temperatura de un duelo picante en la calurosa tarde rosarina, amonestó a seis jugadores durante el primer tiempo, tres de ellos en el tiempo de descuento, cuando acertadamente no sancionó penal por una supuesta infracción (inexistente) de Giovanni Gómez contra Ian Subiabre, el juvenil de River que está a préstamo en Tigre.
En ese momento se armó el tole tole y vieron la amarilla el propio Subiabre, el arquero argentino Máximo Leguizamón que se cruzó toda la cancha para protestar y Junior Gamarra, uno de los más peligrosos del seleccionado visitante. Hubo empujones y alguna mano que voló por el aire, pero rápidamente se disipó el conflicto.
Previamente, pasada la media hora de juego, Leguizamón se había cruzado feo con el delantero José Buhring, quien saltó a cabecear luego del centro desde la izquierda de Pedro Zarza e intentó desacomodarlo. Por ese sector, y justamente a partir de la gambeta del talentoso Zarza, es que llegó lo más peligroso de los paraguayos. El extremo izquierdo de Olimpia, quien ya sumó minutos con el primer equipo del club guaraní, fue una carta de constante desequilibrio y la figura de la final pese a que no pateó ningún penal.
Y en la serie desde los doce pasos, cuando el ingresado Milan Freyres se disponía a patear el primer penal de Paraguay tras el que había convertido Felipe Esquivel para Argentina, se debió interrumpir momentáneamente la definición porque cayeron algunos proyectiles desde la popular. Si alguien creía que, en fútbol, no se le daría mayor importancia a estos Juegos Suramericanos, pronto quedó demostrado lo contrario.
Una de las notas salientes de la jornada fue que convivieron ambas hinchadas sin la necesidad de ubicarlas en tribunas separadas con un pulmón de por medio. Los hinchas paraguayos se ubicaron mayormente en la primera bandeja de las plateas laterales, de ambos lados, y no se registraron incidentes de gravedad. Para tomar nota.
En una jornada de fiesta, finalmente, la alegría no pudo ser completa para los de Placente. La hinchada argentina se levantó como nunca a lo largo de toda la tarde cuando Mauro Coronel iba a patear el penal decisivo. Buscaron amedrentarlo, pero el juvenil de Nacional de Asunción no falló. Todas las miradas, entonces, fueron sobre Leandro Olima (Atlético Tucumán), el único que falló en la tanda. Pateó muy arriba y rompió en llanto. Sus compañeros lo abrazaron y la gente despidió al equipo cantando, una vez más.

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