Domingo Faustino Sarmiento entendió que el conocimiento podía transformar una sociedad. Desde la educación y la cultura hasta la ciencia, impulsó iniciativas que buscaban ampliar las oportunidades y construir un país moderno. Su pensamiento dejó una marca particular en San Juan, su provincia natal. A 138 años de su fallecimiento, distintos espacios de la cultura y la ciencia permiten reconocer la continuidad de aquella visión.
Sarmiento hizo del periodismo una herramienta para difundir ideas y participar de los debates de su tiempo. En San Juan fundó El Zonda el 20 de julio de 1839, junto con otros jóvenes intelectuales de la provincia. El periódico buscó acercar información y opiniones a la sociedad sanjuanina. Tuvo una primera etapa de seis números y utilizó recursos para ampliar su llegada, incluidas estrategias destinadas a captar nuevos lectores, entre ellos las mujeres.
Su concepción del acceso al conocimiento también alcanzó a los libros. En 1870 impulsó la creación de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares mediante la Ley 419, destinada a fomentar la lectura y acercar la cultura a distintos lugares del país. La relación con San Juan había comenzado algunos años antes. En 1866 surgió en la provincia la primera biblioteca popular argentina, a partir de una iniciativa de Sarmiento y del compromiso de la comunidad. Aquella mirada entendía las bibliotecas como espacios para ampliar el acceso al conocimiento y favorecer la participación ciudadana.
Esa concepción mantiene presencia en San Juan a través de una normativa provincial de protección y fomento de las bibliotecas populares. La legislación contempla acciones para promover la lectura y fortalecer estos espacios, además de vincularlos con instituciones educativas, culturales y sociales. También prevé actividades literarias, artísticas, conferencias, cursos y debates.
La ciencia fue otro de los campos en los que Sarmiento proyectó una idea de futuro. Durante un viaje a Estados Unidos en 1865 conoció al astrónomo Benjamin Apthorp Gould, quien buscaba estudiar y cartografiar las estrellas australes. Al asumir la presidencia en 1868, Sarmiento impulsó la creación de un observatorio nacional. La iniciativa fue aprobada por el Congreso y Gould llegó a Córdoba en septiembre de 1870 para comenzar las observaciones. El trabajo permitió avanzar en el registro sistemático del cielo austral. Entre sus principales resultados se destacó la Uranometría Argentina, publicada en 1879, con más de 7.700 estrellas observadas y clasificadas. Para Sarmiento, la astronomía no representaba solamente una búsqueda científica.
El conocimiento del cielo también aportaba información para la geolocalización y resultaba útil para la organización territorial, las comunicaciones y el desarrollo de infraestructura. Aquella apuesta permitió incorporar información del hemisferio sur a la astronomía internacional. También dio lugar a otras investigaciones, como registros de estrellas, observaciones meteorológicas y trabajos pioneros en astrofotografía. Décadas después, esa visión encontró condiciones favorables en San Juan. La calidad de sus cielos permitió el desarrollo de infraestructura científica como el Observatorio Félix Aguilar y el Complejo Astronómico El Leoncito. Próximamente, la provincia volverá a reunir a la comunidad científica nacional ya que será sede de la 68ª Reunión Anual de la Asociación Argentina de Astronomía, con la participación de investigadores y especialistas de todo el país.
La cultura y la ciencia expresan así dos dimensiones de una misma concepción. Sarmiento entendió que acercar los libros, promover la educación y estudiar el cielo eran formas de ampliar el conocimiento y construir futuro.
Sarmiento soñó el San Juan del futuro. Hoy seguimos construyéndolo desde la cultura, la ciencia y el conocimiento, fortaleciendo una identidad que encuentra en esas herramientas parte de sus raíces y también de su proyección.

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