la educación como base para una Policía más profesional y preparada


Cada 11 de septiembre, se recuerda a Domingo Faustino Sarmiento y vuelve sobre una de las ideas que atravesaron su vida, la educación como motor de transformación y progreso. Pero su legado también puede encontrarse en otros ámbitos de la vida institucional de la provincia, incluso en los primeros pasos de una Policía que entendió, desde sus orígenes, que para cuidar a la comunidad también era necesario formar a quienes tenían esa responsabilidad.

En 1869, durante la gestión de Sarmiento, se conformó la Policía de San Juan y 50 hombres fueron puestos en funciones con un requisito obligatorio, saber leer y escribir. La decisión marcó una concepción para la época y quienes integraran la fuerza debían estar preparados y contar con conocimientos para cumplir su función.

A más de 160 años de aquel primer cuerpo instruido, aquella idea se proyecta en una Policía que apuesta a la formación como parte de una política de seguridad. Hoy, la capacitación no se limita al ingreso, también contempla actualización, especialización y perfeccionamiento permanente para los efectivos que ya están en actividad.

La Dirección de Instrucción y Formación Policial D-6 concentra actualmente ese proceso educativo, con espacios destinados a la formación inicial y continua. Allí funcionan la Escuela de Cadetes, la Escuela de Suboficiales y Agentes, la Escuela Superior y distintas instancias de capacitación técnica y profesional.

La formación también incorpora herramientas vinculadas con los desafíos actuales de la seguridad pública. Conducción de vehículos de emergencia, tiro, dispositivos electrónicos de inmovilización, criminalística y distintas jornadas de actualización forman parte de un proceso que busca que los efectivos puedan responder con mayores conocimientos y preparación frente a las situaciones que encuentran en la calle.

Este proceso de fortalecimiento institucional también alcanza al Servicio Penitenciario Provincial, donde la capacitación permanente se ha consolidado como una herramienta fundamental para la mejora continua. A través de su Plan Anual de Capacitación, más de 1800 efectivos penitenciarios participaron en instancias de formación orientadas al perfeccionamiento técnico, operativo y humano, fortaleciendo las competencias necesarias para afrontar los desafíos que plantea el servicio penitenciario moderno.

La actualización de conocimientos, la formación en seguridad, procedimientos operativos, manejo de crisis, ética profesional y abordaje institucional forman parte de una estrategia integral que busca jerarquizar la función penitenciaria y fortalecer el desarrollo profesional del personal en todos los escalafones.

En ese camino, la visión de Sarmiento encuentra una nueva lectura en el presente, formar para servir mejor. La educación que él imaginó como herramienta para transformar una sociedad también puede verse hoy en cada efectivo que se capacita, incorpora nuevos conocimientos y se prepara para asumir con mayor responsabilidad la tarea de proteger a los sanjuaninos.

La seguridad del presente necesita una fuerza preparada para los desafíos actuales. Por eso, en el San Juan del futuro que proyecta el gobernador Marcelo Orrego, la profesionalización de las fuerzas ocupa un lugar central, porque construir seguridad también significa invertir en conocimiento, capacitación y mejores herramientas para quienes todos los días están al servicio de la comunidad.

Este 11 de septiembre, el homenaje a Sarmiento también puede encontrarse allí, en seguir haciendo de la educación una herramienta para construir futuro. Una idea que nació en las aulas, atravesó generaciones y hoy también forma parte de la construcción de una fuerza de seguridad cada vez más profesional y preparada.



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