En el estadio Presidente Perón festejan los de celeste y blanco en el campo de juego y sufren, insultan, maldicen los de celeste y blanco en las tribunas. Y no hay contradicción. Atlético Tucumán jugó con su tradicional camiseta y le ganó en el final 2-1 a Racing, que jugó de amarillo y negro, y profundizó la crisis del equipo de Juan Pablo Vojvoda, que sigue en el fondo de tabla de la zona B. Lautaro Godoy y Ramiro Ruiz Rodríguez anotaron para los tucumanos y Leonel Pérez convirtió para el local.
El entrenador dijo más de una vez que no le teme a los cambios de jugadores de una fecha a otra y tampoco en medio del partido. Ante Atlético Tucumán, tras los pobres 25 minutos del equipo, se dio cuenta de que había cometido un error al iniciar con un 4-3-3 muy ofensivo ante un rival que se mostró seguro en la salida rápida de contra. Optó por Lautaro Díaz (uno de los pocos aplaudidos por la gente cuando fue reemplazado), que venía de un desgarro, y dejó en el banco a Zaracho y Lódico.
Sin embargo, tras el penal que Cambeses le atajó a Leandro Díaz, luego del golazo de Lautaro Godoy a los 24 minutos, de los silbidos de los hinchas que empezaron a cantar temprano “la camiseta de Racing se tiene que transpirar…”, metió mano, los mandó a la cancha a Zaracho y Lodico y sacó a Ortegoza (que estaba amonestado por la falta de penal) y a Miljevic, que no le gustó nada salir, pero que no había hecho muchos méritos para seguir en la cancha.
En ese clima, la Academia intentó remontar un juego que empezó complicado desde el minuto inicial. Párrafo aparte para el arquero Facundo Cambeses, que atajó su tercer penal consecutivo, lleva 6 de 7 en tiempo regular y 9 de 17 desde que llegó a Avellaneda. Y también para el árbitro Pablo Echavarría, que no sancionó nada en el toque de Ortegoza a Galván esperó el llamado del VAR y luego cobró el penal. ¿No vio la falta o sabía que la tecnología precisaría si hubo infracción y determinaría si era adentro o afuera del área? De una u otra manera, pareció un error conceptual del juez.
Con los cambios, recuperó presencia en el medio y logró equilibrar el juego, hasta ese momento dominado con mucho criterio por el equipo de Julio César Falcioni, muy activos Nicola y Laméndola, manejando las jugadas con velocidad y precisión. Esa paridad se profundizó en la segunda parte, tras una fuerte charla que tuvieron en el vestuario como contó luego del partido Marcos Rojo, quien no dudó en decir que sentía vergüenza por el momento del equipo, porque también la visita se retrasó más, armó una línea de cinco para defender la victoria y casi no tuvo posibilidades de generar contras rápidas. Pero tuvo la última.
Entonces, de a poco, con mucho protagonismo de Zaracho primero, de Vergara después, la Academia fue haciendo méritos para llegar al empate. Primero lo tuvo Lódico con un remate débil que atajó Ingolotti. Después, el arquero rechazó bien un cabezazo de Maravilla Martínez. Hasta que a los 26 minutos, después de un centro y varios rechazos, Leonel Pérez empató.
A los ponchazos, Racing buscó la victoria, lo tenía acorralado al Decano, se descuidó en el fondo y en la última jugada, los cambios le dieron el triunfo: pase de Compagnucci y toque al gol de Ruiz Rodríguez, habilitado tras la intervención del VAR.
En el Cilindro nadie podía creer el festejo de los albiceleste

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