Del 3 al 6 de septiembre próximos, el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) realizará su 47° Convención Anual en Puerto Iguazú, con el lema “Argentina: de la estabilidad al crecimiento – Cómo generar competitividad sostenida”. Participarán en las exposiciones, entre otros, funcionarios como los ministros Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Pablo Quirno: gobernadores (Alfredo Cornejo de Mendoza, Raúl Jalil de Catamarca, Hugo Passalacqua de Misiones y Juan Pablo Valdés de Corrientes); legisladores (Patricia Bullrich, Martín Menem); empresarios (Jorge Brito de Banco Macro, Martín Rappallini de la UIA, Natalio Mario Grinman de la Cámara de Comercio y Servicios); ejecutivos y analistas. Para el cierre, está prevista la participación del presidente Javier Milei, quien irá por primera vez desde que asumió a la provincia de Misiones, destacan en el IAEF.
“Creemos desde el instituto que la estabilidad es un punto de partida. Ahora viene un desafío muy grande, que es empezar con un crecimiento sobre esta base que fue muy difícil de lograr, porque hubo un esfuerzo muy grande de mucha gente”, señala Ezequiel Mirazón, presidente del comité organizador de la convención y socio de PwC Argentina. “El IAEF es apolítico, pero para nosotros es importante que se escuchen todas las voces de todas las fuerzas políticas”, afirma.
“La estabilidad es un punto de partida, no de llegada. Es muy bueno haber llegado a cierta estabilidad en muchas cosas: tenemos claridad sobre el tipo de cambio y no nos preocupa el fin de semana qué pasará el lunes. Pero no es para celebrar que ya llegamos, sino que es la base para empezar a construir”, se suma Pablo Miedziak, presidente del IAEF.
– Relacionado con el título de la convención, ¿creen que la estabilidad macro ya está garantizada? Y en ese caso, ¿qué falta para entrar en la fase del crecimiento sostenido?
– Pablo Miezdiak (PM): Es un buen punto. Hoy estamos viendo tal vez una economía que se mueve con dos relojes a diferentes velocidades. El primer reloj es el de las grandes inversiones, las grandes empresas, los grandes proyectos del RIGI y sobre todo las grandes reformas que está haciendo el gobierno (como la reforma laboral, la futura reforma de la ley de sociedades y alguna reforma impositiva que estamos esperando). Estas cosas seguramente le harán muy bien al país en los próximos 20 años. Cuando el RIGI y las reformas funcionen bien, tendremos una mejor Argentina. El segundo reloj es el de la pyme que tiene que pagar sueldos todo el tiempo y de la gente que está en industrias a las que no les va tan bien. Cuando hay un gobierno reformista que plantea nuevas reglas de juego, algunas pueden ser muy buenas para un sector, pero no tan buenas para otro. Con lo cual, el gran desafío es llegar al momento de lograr una coordinación para que ambos relojes se junten, sin tener que esperar 20 años, y que las pymes y la gente, que están haciendo un esfuerzo, puedan ver mejoras en el corto plazo.
La estabilidad es un punto de partida, no de llegada. Es muy bueno haber llegado a cierta estabilidad en muchas cosas: tenemos claridad sobre el tipo de cambio, no nos preocupa el fin de semana qué pasará el lunes, y ciertos proyectos consiguen financiamiento. Aunque el riesgo país se mueva un poco, hay estabilidad. Pero no es para celebrar que ya llegamos, sino que es la base para empezar a construir.
También hay incertidumbre cuando la política se mezcla con la economía. A mí me encantaría que fuéramos como Perú, donde la economía está totalmente liberada y separada de la política. Tal vez con la reforma de la carta orgánica del Banco Central lleguemos a eso.
– ¿La política se empezó a mezclar con la economía antes de tiempo?
– PM: En la Argentina los vaivenes son muy bruscos de un lado al otro. Por ejemplo, hace un mes un gobernador [por Ricardo Quintela, de La Rioja] dijo “vamos a expropiar lo que haya que expropiar”, y hace dos semanas sacó cuasi monedas sin curso legal. Eso genera ruido para el empresario. El gran desafío actual es equilibrar los grandes proyectos y a las pymes que buscan salir adelante, especialmente cuando el salario de la gente no sube al ritmo del costo de vida.
Ezequiel Mirazón (EM): Concuerdo. Hay sectores que están “volando”, como lo que pasa en Vaca Muerta. Estuve hace poco allí y es increíble cómo impacta el crecimiento positivamente en otros sectores. Por ejemplo, vi un caso de una empresa metalúrgica, que antes hacía silos para el agro y ahora está haciendo tanques para una petrolera. La matriz productiva está cambiando con Vaca Muerta y la minería, y la pregunta que nos hacemos es cómo transformar nuestros negocios para entrar en ese furgón de cola.
La otra área que crece muchísimo es la economía del conocimiento, que exporta ya US$10.000 millones. Ha crecido silenciosamente con mucho ímpetu, dando empleo joven de calidad y con un impacto muy positivo en el interior del país.
– Fuera de esos sectores, ¿cómo ven la actividad?
– PM: La actividad te diría que se mueve en forma de K. Aunque año a año sube, al desagregar hay sectores a los que les va muy bien y otros a los que les va mal. El desafío es cómo los sectores de abajo encuentran un piso, y creemos que ese piso ya se acomodó. Las empresas se adaptaron a la apertura de importaciones, sabiendo que hay productos importados con los que no se puede competir, y la morosidad tocó un techo.
– Sobre la mora, está en el centro de la escena el problema de un segmento de los individuos. ¿Qué ocurre con las empresas?
– PM: Creo que en los dos lados no hubo un buen análisis crediticio. Tuviste un período a fines de 2024 donde compañías grandes empezaron a declarar sus defaults, y lo que sucedió fue que en 2022 y 2023 había pesos atrapados en la Argentina. Las multinacionales decían, “no lo puedo sacar, ¿qué hago?”. Y había una compañía que era exportadora y decía, “yo te tomo esos pesos, después vemos”. Y la verdad que nadie miraba muy bien el crédito y a todos le servía y las compañías emitían deuda en dólar linked a 2%. No existe que en la Argentina puedas emitir algo a 2% cuando en Estados Unidos la tasa mínima es el 5%. Eso se dio por un lado. También creo que en la Argentina quien les dio crédito a las personas de a pie tampoco hizo un buen análisis crediticio. Y dejame decirte: la mora es muy alta, pero la mora en créditos hipotecarios, que es cuando vos hacés un buen análisis crediticio, es del 1%. Acá lo más importante es que parecería que tocó techo.
– Hablaron del riesgo político. ¿Se empezó a reflejar en el riesgo país?
– PM: Yo creo que es normal siempre que un año antes todo el mundo empiece a mostrar sus cartas. El riesgo país estaba más o menos estabilizado en 400 puntos y el último mes empieza a haber incertidumbre por las candidaturas. Siempre en períodos preelectorales el riesgo sube o baja mucho, y tiene que ver con las posibilidades que tenga o no un gobierno de seguir adelante. Los indicadores macro mejoraron todos con este gobierno. Me parece que, de lo que va a depender que el riesgo siga bajando, es si hay o no hay una continuidad durante cuatro años más de este gobierno. Yo no tengo ningún tipo de dudas de que, si este gobierno sigue, ese riesgo se va a seguir acomodando hacia abajo. Como no tengo ningún tipo de dudas de que, si el gobierno cambia 180º, a algo diferente, al otro día bajan las acciones y sube el riesgo. Recién te hablaba de este gobernador que dijo: “Vamos a expropiar lo que tengamos que expropiar”. No son buenas palabras para el inversor. Entonces, no hacés otra cosa que empezar a estar alerta.
– Previo al repunte del riesgo país de 400 a 500 puntos se debatía si el Gobierno debería haber colocado un bono en el mercado internacional para cerrar el financiamiento de 2027. ¿Qué opinan al respecto?
– PM: el ministro (Luis) Caputo y su equipo vienen diciendo que tienen un plan para todos los vencimientos de deuda. No sabemos si están hablando con algunos bancos, si están hablando con el FMI, pero me parece que lo que quieren hacer es sacarle el máximo provecho al mercado internacional. ¿Qué quiere decir? Que van a ir al mercado cuando sean las mejores tasas. Caputo ha sido un especialista justamente en encontrar esa ventana de oportunidad. Los directores de finanzas nos especializamos en eso. ¿Cuál es la mejor ventana de oportunidad para encontrar una mejor tasa? No sé si debería o no debería salir. Lo que me deja, si querés, un poco tranquilo, es que [Caputo] conoce muy bien el abanico de oportunidades y va a utilizar la botonera del ministerio en el mejor de los momentos. Las provincias salieron al mercado y les fue muy bien. La semana pasada la Ciudad de Buenos Aires también salió, a muchísimo plazo. Una provincia o una compañía grande no pueden salir al mercado si las condiciones del país no son mejores. Todos se ven beneficiados si el riesgo país es mejor. Creo que lo van a hacer en el momento en el cual consideren que es lo mejor para la Argentina.

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