La morosidad frena la mitad del crédito en pesos y el mercado advierte por más episodios de estrés en 2027


Según la consultora LLZ Macro y Finanzas, el crédito en pesos, que representa alrededor del 75% del total, en julio volvió a crecer en términos reales por primera vez desde diciembre de 2025. Sin embargo, la mejora estuvo concentrada en las líneas con menor morosidad, principalmente el financiamiento de corto plazo a empresas.

Los datos muestran dónde está hoy la principal dificultad. La cartera irregular alcanza al 15,9% de los préstamos personales y al 11,7% de las tarjetas de crédito. En comparación, los hipotecarios muestran una irregularidad de 2,1%; los documentos, de 3,4%; los prendarios, de 5,8%; y los adelantos, de 6,4%.

Sin embargo, no podrá hacerlo plenamente mientras no se sanee una parte de la cartera. En palabras del documento, “los bancos se sienten muy prestados y con una cartera que tiene mucha más morosidad de la que desearían”.

Evolución de la la mora por línea de crédito. Fuente: LLZ Macro y Finanzas.

Evolución de la la mora por línea de crédito. Fuente: LLZ Macro y Finanzas.

Seis millones de endeudados morosos: el origen del deterioro

El problema comenzó a gestarse durante el período bautizado como “boom crediticio”, iniciado en mayo de 2024 y extendido hasta octubre de 2025. Durante ese tiempo, los bancos más que duplicaron en términos reales el stock de préstamos en pesos. Pero desde mayo de 2025 comenzaron a crecer los atrasos en personales y tarjetas.

Según LLZ, una parte importante de esos créditos se otorgó a una tasa promedio ponderada del 83% nominal anual, con una inflación 12 meses vista cercana al 40%. Eso implicó tasas reales del orden del 40%.

Así, el informe sintetiza uno de los principales motivos que abrieron paso a la suba de la morosidad: cualquier ejercicio midiendo esa tasa contra los ingresos “da una evolución de la relación cuota/ingreso explosiva”.

A esa carga inicial se agregó luego la volatilidad de tasas. El trabajo sostiene que el cambio del esquema monetario aplicado por el Gobierno, que implicó la eliminación del corredor de tasas, sometió a los bancos a un régimen de alta volatilidad, lo que “complicó mucho un eventual proceso de refinanciación de las deudas atrasadas”.

Ese punto resulta central para entender la advertencia hacia adelante. El problema no fue solamente que las tasas fueran altas, sino también que su volatilidad dificultó la posibilidad de reestructurar obligaciones cuando los deudores comenzaron a atrasarse.

Ese atraso, a su vez, fue de la mano del deterioro de los ingresos y el empleo. Ziccarelli sostiene que desde mediados de 2025 ambos indicadores empeoraron de forma marcada y que ese proceso coincidió con el aumento de la mora.

“El empleo y los ingresos de la población se deterioraron fuertemente y esto empujó a una parte considerable de los deudores a dejar de pagar”, señala el informe.

La tasa vuelve a entrar en escena

La discusión gana relevancia porque las tasas volvieron a ocupar un lugar central en la estabilidad macroeconómica. La consultora 1816 advierte que en las últimas semanas el mercado comenzó a revivir, aunque todavía en menor escala, una dinámica similar a la del segundo semestre de 2025: “El Gobierno volvió a usar la herramienta de la tasa para defender un objetivo cambiario”, señala el informe.

La señal apareció cuando el equipo económico buscó evitar que el dólar oficial superara los $1.500 -el último cierre indicó $1.497-. La consultora se remite al 28 de julio, día del fixing del tipo de cambio de la Lelink D31L6. El equipo económico mandó “una señal contundente” al no comprar divisas tras 135 saldos positivos, mientras que el Tesoro vendió casi u$s150 millones en el MLC.

Frente a la presión cambiaria, la alternativa era dejar correr el tipo de cambio o aceptar una suba de tasas en pesos y, en esa línea, “el mercado forzó al Gobierno a tomar una decisión y optó por el segundo camino”.

Todo eso ocurre, además, con 5,9 millones de individuos en mora, con un atraso de al menos tres meses en deudas con entidades financieras o no financieras. Por eso mismo, el foco empieza a trasladarse ahora a la previa electoral. Para 1816, la reacción reciente del Gobierno frente a la presión cambiaria permitiría interpretarse como una señal sobre lo que podría ocurrir más cerca de los comicios.

“Si a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas a 1 día se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podremos vivir episodios de estrés mucho mayores en las condiciones de liquidez”, advierte la consultora.

La incógnita pasa por “dónde frenará el movimiento, tanto del dólar como de las tasas”. Según la consultora, dependerá de cómo evolucione el “sentimiento de mercado sobre la economía y su impacto percibido en la política”.

En esa línea, Equilibra muestra cómo puede direccionarse ese sentimiento al señalar que, en junio, el ingreso real registrado cayó 0,2% y el disponible 0,5% mensual.

La caída se concentró en los asalariados privados (-1,4% mensual y -6,6% interanual), aunque el sector público y los jubilados “mostraron una leve mejora”, mayor entre quienes no cobran la mínima.

Cuándo podría bajar la morosidad crediticia

Por lo pronto, LLZ menciona un detalle normativo que podría aliviar la cartera de los bancos de cara a fin de año. Los créditos de las entidades financieras bancarias pasan a cartera irregular tras registrar atrasos de más de 90 días, pero cuando se realiza una refinanciación, el regreso a la regularidad tarda más tiempo, puesto que la normativa obliga a esperar varios pagos antes de elevar de categoría a los deudores.

Según su estimación, el grueso de la morosidad se encuentra en situación 4 -representa el 53,9% de la cartera-, por lo que regularizarse conllevaría un salto de dos categorías, es decir, un “lag normativo” de cinco meses. Así, la refinanciación de los bancos podría impactar en las estadísticas recién en la última parte de este año.

A propósito del contexto, la Cámara Argentina Fintech compartió recientemente un comunicado indicando que “la mora es un problema que atraviesa a todos los actores del sistema y que debe analizarse sin atribuir su responsabilidad a un único sector”, mientras que propone avanzar sobre cuatro ejes:

  • Mejorar y actualizar la información crediticia disponible.
  • Impulsar el Sistema de Finanzas Abiertas promovido por el BCRA.
  • Revisar la carga impositiva que encarece el financiamiento.
  • Promover herramientas de educación y soluciones tempranas, como refinanciaciones y reprogramaciones.

Según la entidad, los bancos tienen 14,3 millones de deudores, de los cuales 2,45 millones están en mora; las fintech tienen 10,1 millones de deudores y 2,41 millones en irregularidad, mientras que los demás proveedores tienen 5,2 millones de deudores y 2,7 millones en mora.



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