El peso de los servicios públicos (luz, gas, agua y transporte) representan más del 12% del salario de los trabajadores argentinos, multiplicando por dos la incidencia registrada en 2023, cuando se ubica por debajo del 5%.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), que evidencia el efecto acumulativo de las subas tarifarias implementadas por la actual administración de Milei.
El detalle del incremento
En ese marco, según un relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, la canasta de servicios públicos en el AMBA se ubicó en $295.826 durante julio de 2026. Cabe aclarar que esa cifra representa una suba del 4,6% en comparación con el mes anterior y un salto interanual del 53%, un incremento de 19 puntos porcentuales a la inflación acumulada en el mismo período, que rondó el 34%.
El rubro que tuvo más peso dentro de la canasta fue el transporte, con un gasto mensual de $121.023, seguido por la energía eléctrica ($68.210), el gas natural ($64.862) y el agua potable ($41.724). De esta manera, el boleto de transporte concentró el 41% del costo total y aportó 27 de los 53 puntos porcentuales del alza interanual.
En medio del pico de consumo invernal, la suba del 4,6% en el mes se debió al impacto conjunto del ajuste de tarifas y a un mayor consumo estacional. En su informe, el IIEP indicó que el componente más relevante en julio fue la energía eléctrica.
Los aumentos de la canasta, uno por uno
En el segmento del gas, la suba del 2,8% en el cargo fijo y del 3% en el variable, sumada al pico de demanda por las bajas temperaturas, se tradujo en un alza final del 5,2% en la factura. La luz encabezó los incrementos del período con un salto del 12,5%, traccionada por ajustes del 3% fijo y 5,7% variable, más el mayor uso invernal.
Por otra parte, el transporte fue clave para este salto en los servicios públicos, con las líneas de la Ciudad de Buenos Aires que escalaron un 4,1% y las interjurisdiccionales un 3,2%, impulsando el gasto del hogar en un 3,7%. La excepción a la regla fue el agua, cuyo gasto retrocedió 4,6% gracias a un recorte del 7,7% en el bloque variable que amortiguó la incidencia de un día más de facturación en julio.
La foto desde 2023 al presente
En la comparación acumulada desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos del AMBA acumula un incremento del 966%, mientras que la inflación subió 241% en el mismo lapso. El gas encabezó los aumentos con una suba del 2.185%. En ese mismo período, según el IAG, la luz subió 1.065% para usuarios con subsidio y 509,5% para los no subsidiados, por encima del 320% de inflación.
Desde el IAG explican que los incrementos respondieron principalmente a dos oleadas de ajuste: el comienzo de 2024 y el transcurso de 2026, ambas impulsadas por modificaciones en el sistema de segmentación. Dentro de los retoques más recientes, el tope de consumo con subsidio eléctrico cayó a 300 kWh mensuales, el descuento para la tarifa social se redujo del 65% al 50% en hogares vulnerables y se recortó la cobertura para los sectores medios, reduciendo el límite de acceso de 3,5 a 3 Canastas Básicas Totales.
Por su parte, la medición del IIEP estimó que la canasta de servicios representó el 15% del salario promedio registrado estimado en $1.924.456. Un salario promedio alcanzó para adquirir 6,5 canastas de servicios públicos en julio de 2026, frente a las 7,8 que podía cubrir en el mismo mes de 2025. Un trabajador del sector privado registrado perdió 4,3% de capacidad de compra en abril de 2026 respecto al promedio de 2023, pero la caída del ingreso disponible, descontado el gasto en servicios, fue del 9,7 por ciento.




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