La muerte de Jorge Messi: el recuerdo de los vecinos de La Bajada, el barrio de la infancia de Lionel

La casa de la calle Lavalleja, donde nació y vivió hasta los 13 años Lionel Messi, se convirtió en un sitio turístico de Rosario, al sur de la ciudad. Miles de fanáticos del crack peregrinan por los lugares por los que transitó la Pulga cuando ese apodo adquiría un sentido literal. Y la cantidad de visitantes se multiplica en fechas especiales. Ocurrió hacia fines de diciembre de 2022, cuando el exvecino del barrio La Bajada se consagró campeón del mundo. Antes, en 2021, al romper el maleficio y alzarse con la Copa América, su primer título con la Selección Mayor. También cuando se sucedían los Balones de Oro. Y ahora, con un triste motivo: la muerte de su padre, Jorge Messi.

Se siente la tristeza en La Bajada, que poco a poco vuelve a la rutina de todos los días. Intentan, acá, cambiar las lágrimas por recuerdos felices de aquellos años, cuando Jorge todavía formaba parte de la vida cotidiana del barrio.

«¿Cómo era Jorge? Un tipo humilde, sencillo, trabajador. Así como lo ven a Leo, así también era su papá. ¿O de dónde se creen que salió el pibe, de un repollo?», suelta con una sonrisa Carlos, hombre de más de 70 años, kioskero que tiene su negocio en esa misma cuadra. Parece haber una edad en que la muerte se logra asimilar de mejor manera y este testimonio, como también los que vendrán a continuación, lo demuestra.

Mientras tanto, en medio de la charla, continúa llegando gente hasta la casa que todavía pertenece a la familia Messi. Cuelgan sobre la reja de entrada banderas con mensajes para el ídolo, camisetas, alguna foto, estampitas. Hasta se ve un pedazo de cartón sobre el que escribió algún fan. Todo vale.

Y hay una bandera que no se había visto en la visita del día anterior: «Fuerza, Leo. Tuviste el mejor padre y amigo que pudiste tener, que luchó por tus sueños contra toda adversidad. Se fue sabiendo que la Copa era nuestra y las Malvinas también. Mis condolencias». Impacta.

El kioskero, por su parte, sigue con el relato: «Esta foto es de acá, de hace unos cuantos años. ¿De cuándo será? El año… dejame pensar… noventa y pico —dice mientras saca de la mesada una foto que muestra a Messi de niño, disfrazado-. Está con mis hijos y algún otro amigo. Todos los chicos eran muy unidos acá y Lio era igual. Se juntaban acá, ¿a dónde iban a ir sino?».

¿Y Jorge dónde andaría por aquellos años? «Es difícil encontrarlo en estas fotos porque él trabajaba mucho. Era obrero metalúrgico, se iba temprano y volvía para la noche. Ojo: estaba muy presente, eh. Pero laburaba como loco».

Enfrente vive Noemí, «del barrio de toda la vida», como ella misma se define. Conoció a Jorge y a Celia Cuccittini, la madre del 10 a la que apoda Puchi, antes de que se pusieran de novios. Dice haber estado en la fiesta de casamiento, en 1978. Luego recalca la sencillez de ambos y recuerda otro de esos episodios que revolucionaron al barrio.

«Todavía me acuerdo cuando vino el colectivo con todos los jugadores después del Sub 20. (NdR: la referencia es al Mundial de Holanda, en 2005, donde Messi fue campeón, goleador y figura). Vinieron a festejar a todo trapo con la música, la cumbia. Jorge andaba por ahí, pero no se hacía notar mucho. Era un chico muy tranquilo», relata.

«Ahí fue que le pedí un autógrafo al chiquitín y me dice: ‘Noemí, ¿me conocés hace tanto tiempo y me venís a pedir un autógrafo a mí?’. ‘No importa’, le dije. Y acá lo tengo», completa la señora, apoyada contra una pequeña puerta que separa su casa de la angosta vereda, y muestra una hoja con el autógrafo, que se conserva bastante nítido pese a haber sido firmado hace más de 20 años. Es una joyita. Habla y sonríe, como todos los que aquí recuerdan a Jorge.

A Jorge y Carlos, otros dos vecinos del barrio, los separa una grieta futbolística. El primero es hincha de Rosario Central y el segundo, de Newell’s. Pero coinciden al hablar de quien falleció muy pronto a los 68 años. «Jorge era un tipo simple, como lo es Lionel, como lo fue Maradona. Nos dio mucha tristeza su muerte», dice el hincha del Canalla sin que la pregunta lo invite a esa comparación con Diego.

El fanático de la Lepra, por su parte, cierra con una preciosa reflexión: «¿Qué decir? Son una excelente familia, buena gente, aparte muy colaboradora con todo el mundo. Ese es el gran legado de Jorge».

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