La final del Mundial se empezó a jugar en un evento surrealista, donde Messi fue la estrella máxima entre las estrellas

Evento surrealista. La mejor definición, como casi siempre, la dio el entrenador de la Selección Argentina, Lionel Scaloni. Habían pasado unos 20 minutos desde que pisó el escenario junto al capitán Lionel Messi y Emiliano «Dibu» Martínez, además de Rodri -el que lleva la cinta en España- y su amigo Luis De la Fuente. No estaban solos. Como suele ocurrir por esta tierra, todo se agranda. Los combos de las hamburgueserías y también una simple rueda de prensa previa a la final de un Mundial de fútbol. De repente, las 2.000 personas que en su mayoría pagaron 82 dólares por un ticket que vendía la FIFA, se toparon con una constelación a metros de distancia. Novak Djokovic, Tom Brady y Kevin Durant. El tenis, el football americano y el básquet, representados en la previa del mayor evento deportivo del mundo.

«No te voy a decir lo que le dije porque estábamos ahí en medio de una situación surrealista, en el medio de un… nada. Pero es el fútbol que estamos viviendo y que fui ahí porque iba a ir él. Y eso le dije: ‘vengo por vos’. Y otras cosas más que prefiero que no sepan, pero así nos vemos después de tanto tiempo en un evento un poco… pero bueno, ya saben que lo aprecio», lanzó Scaloni, ya ubicado en el estrado de la sala de conferencias del complejo Javits, a orillas del río Hudson, en Nueva York.

Seguramente el DT campeón del mundo ya lo sabe, pero es un anticipo del entretiempo de 30 minutos -el doble de lo reglamentario- que, al igual que pasó en la final de la Copa América 2024 en Miami, habrá el próximo domingo en el estadio MetLife de Nueva Jersey.

Cuando el ex futbolista Rio Ferdinand y el actor Kevin Hart -vestido con un pijama- anuncian al DT y capitán de España el público vibra en el Fanatics Fest NYC. Pero todo es diferente en el momento en que Dibu Martínez, Scaloni y principalmente Messi pisan el escenario. Hay una risa incómoda en el rosarino, que según su gesto, parece sorprenderse con lo que ve. Todos se sientan en una banqueta a los lados del cofre que tiene el trofeo más deseado, ese que solo uno levantará el próximo domingo por la tarde.

Todo se vuelve más increíble cuando Ferdinand invita al serbio Djokovic al escenario. Le preguntó a Scaloni sobre convivir con la presión, pero los presentes corearon el apellido de «Messi». «¿Quieren que hable yo o hable él?», dijo Scaloni, cómplice con el público. Messi sonreía mientras ocurría esa situación. “Mañana sale el sol siempre. Por eso no vale la pena preocuparse por lo que pase”, contestó finalmente el DT, ya más serio.

Y Messi, acople de los micrófonos mediante, sumó: «Crecimos con mucha pasión. Con muchas ganas de divertirnos. Con ganas de competir. Somos un grupo competitivo».

El exnúmero uno del mundo del tenis le consultó a De la Fuente lo mismo. Sin embargo, antes de que el DT pudiera responder, el público comenzó a gritar, porque Messi seguía saludando. “A mí me enseñaron desde pequeño que hay que ser respetuoso con todo el mundo«, lanzó el español, que al final contestó: «Hay que ser fiel a un estilo de juego y encontrar los jugadores que mejor encajen en ese sistema. Eso es lo que me da tranquilidad”.

El segundo en saltar a escena fue Tom Brady, la leyenda del fútbol que lanza pelotas con las manos y que tiene siete títulos de Super Bowl. «Muy profético», le dijo Brady a Messi al consultarlo sobre la foto viral en la que baña a Lamine Yamal de bebé. Fue en inglés y la «Pulga» necesitó la traducción de Dibu Martínez, dos sillas más a su derecha.

“Que esa foto se haya realizado es una locura. Actualmente es uno de los referentes del futbol a nivel mundial. Estamos disfrutando de la Copa del Mundo. Es uno de los mejores jugadores en este momento y le deseo la mayor de las suertes. Intentaremos hacer un gran partido para que él no tenga su mejor versión en este partido”, dijo el 10 albiceleste.

El que coronó la noche fue Kevin Durant, el único que no tuvo que leer las preguntas que la organización había entregado metódicamente. El basquetbolista, actualmente en los Houston Rockets y que ganó dos anillos de la NBA, participó al Dibu, que en un perfecto inglés le respondió: “Cuando fuimos campeones en Qatar 2022 vivimos una Argentina que nunca habíamos tenido la experiencia de disfrutar antes. Los hinchas se volvieron locos, muy diferente a otros países. Significa orgullo para mi familia y para mi país. Vamos a dar nuestro mejor en la cancha con ‘Leo’ para celebrar con el pueblo”, dijo el arquero sobre la posibilidad de coronar de nuevo con la Albiceleste.

La gente opina de los rivales que nos cruzamos y no somos nosotros quienes los designamos. El domingo va a ser un partido a las tres de la tarde con mucho calor y somos un equipo que sabe adaptarse a las situaciones», completó el marplatense sobre el partido ante España.

La frutilla del postre fue cuando Ferdinand pidió inmortalizar el momento con una selfie. Estuvieron todos los actores presentes, menos dos. Scaloni se escabulló por detrás y fue a saludar a Luis De la Fuente. Se abrazaron dos veces, charlaron y nadie se percató que no salieron en la foto. A nadie tampoco le importó. El show ya estaba hecho. La final recién empieza.

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