En el partido global de los minerales críticos, San Juan sale a la cancha con un plantel que pocos pueden mostrar. El cobre es uno de sus jugadores más fuertes, no solo por la calidad de sus proyectos, sino porque el mundo lo necesita cada vez más para sostener la electrificación, la transición energética y el desarrollo tecnológico. Según el informe El potencial minero de Argentina, presentado en junio de 2026 por la Secretaría de Minería de la Nación, la cartera mundial de proyectos de cobre no alcanza para cubrir la demanda futura y podría derivar en un déficit de suministro del 30% para 2035.
La presión sobre este mineral no es una sensación térmica sino una tendencia concreta. El mismo informe señala que, incluso sin contar el efecto extra de la transición energética, el mundo necesitará extraer al menos un 115% más de cobre que todo lo extraído hasta 2018 para acompañar las tendencias actuales. En ese tablero, tener cobre ya no es un dato más: es tener ficha para jugar un campeonato largo. Y ahí Argentina entra en el torneo con números propios. La Secretaría de Minería indica que el país es el sexto del mundo en recursos y reservas de cobre, con 117,91 millones de toneladas de cobre en recursos y 19,97 millones de toneladas en reservas.
Dentro de ese esquema, San Juan no está en el banco: es titular. En la nómina de proyectos de cobre de clase mundial que releva el informe nacional aparecen Vicuña —que integra a Josemaría y Filo del Sol—, además de Los Azules, Altar y El Pachón, todos con base en territorio sanjuanino. Es decir, cuando se mira el mapa argentino del cobre, buena parte del juego pasa por la provincia.
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Campamento Los Azules
A nivel nacional, el cálculo oficial marca que Argentina podría producir alrededor de 1,6 millones de toneladas de cobre por año hacia 2035, con exportaciones superiores a USD 19.200 millones. Con ese volumen, el país alcanzaría una participación estimada del 6,4% del mercado mundial. Si ese escenario se cumple, San Juan tendrá mucho que ver: no como espectadora, sino como una de las provincias que pueden llevar la cinta de capitana en este nuevo ciclo minero.
Por eso, decir que San Juan es potencia en cobre no es agrandar el relato. Es leer bien el partido. Tiene proyectos de escala mundial, concentra una parte sustancial de la proyección cuprífera argentina y juega en un contexto internacional donde el cobre vale cada vez más, no solo por su precio, sino por su carácter estratégico. En esta formación de San Juan Mundial, el cobre no rellena la lista: es uno de los que define el resultado.

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