El Banco de Inglaterra mantuvo las tasas sin cambios, aunque no descartó nuevas subas en el año
Aumentó la disidencia interna respecto a la decisión de mantener la tasa de referencia en los niveles actuales, con dos miembros del banco central abogando por elevar los tipos de interés.

Siguiendo el camino marcado por la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra (BoE) mantuvo las tasas en su nivel actual de 3,75%, aunque con un aumento de los miembros del organismo que insistieron por aplicar nuevas subas, producto del impacto inflacionario de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán.
«Los precios mundiales de la energía han caído desde la reunión anterior en respuesta a los acontecimientos en Medio Oriente. Sin embargo, siguen siendo superiores a los niveles previos al conflicto y continúan siendo volátiles«, destacó la autoridad monetaria británico.
Producto de esto, el BoE argumentó que «el impacto de la crisis energética en la economía del Reino Unido sigue siendo incierto».
La decisión fue apoyada por siete de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria, mientras que los dos restantes abogaron por subir 0,25 puntos la tasa de referencia, un incremento respecto a la reunión previa, cuando solo hubo una disidencia a favor de una nueva suba.
Se trata de una decisión que marca distancia respecto al Banco Central Europeo (BCE), que la semana pasada subió sus tasas por primera vez en 3 años, y el Banco de Japón (BoJ), que aumentó las suyas al nivel más alto en 31 años.
Incertidumbre sobre el impacto de la guerra
El BoE explicó que si bien la política monetaria «no puede influir en los precios de la energía«, se está diseñando para garantizar que el ajuste económico que produza la variación en esos precios en la economía británica ocurra de «manera sostenible» con el objetivo de inflación del 2% interanual.
«La postura política necesaria para lograrlo dependerá de la magnitud y la duración de la crisis, y de cómo se propague por la economía», afirmó el banco central.
Si bien se destacó que la inflación fue de 2,8% en mayo — manteniendo el mismo nivel que en abril —, «se prevé que aumente a finales de este año a medida que se sigan notando los efectos del alza de los precios de la energía».
Y argumentó: «El riesgo de que se produzcan importantes efecto de segunda ronda en la fijación de precios y salarios, frente a las cuales debe orientarse la política económica, es mayor cuanto más tiempo persistan los altos precios de la energía«.
Sin embargo, también explicaron que «los indicios de un debilitamiento de la economía podrían contener las presiones inflacionarias». Además, consideraron que el nivel de tasas al que se enfrentan los hogares y las empresas «siguen siendo más altos que antes del conflicto, lo que contribuirá a reducir la inflación con el tiempo».


Los comentarios están cerrados.