Trump endurece su razia a las delegaciones musulmanas que llegan la Copa del Mundo: careos interminables, detectores de metal y deportaciones sin motivos
El endurecimiento de su política migratoria a partir del inicio del segundo mandato de Donald Trump y la crisis militar que propició en Medio Oriente hace más de tres meses han llevado a Estados Unidos, uno de los organizadores del Mundial de fútbol 2026 que comenzará el jueves, a adoptar una serie de medidas restrictivas que afectaron y afectan a algunos de los protagonistas del certamen.
La FIFA ha tenido una capacidad de lobby muy importante sobre los gobiernos de los países en los cuales se han disputado otras ediciones de la Copa del Mundo. Por ejemplo, logró que el Congreso de Brasil aprobara una ley que permitía la venta de cerveza en los estadios y otra que restringía el derecho de los estudiantes a acceder a entradas a mitad de precio. Esta vez, la casa madre del fútbol ecuménico ha aceptado estas situaciones sin chistar, asumiéndolas como hechos consumados.
El lunes, el ente rector de la pelota se limitó a comunicar que el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan había sido apartado del Mundial porque se le había negado la entrada a Estados Unidos y subrayó que no tenía capacidad para influir en la decisión, la cual, según afirmó, era competencia exclusiva del país.
Un vocero de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) explicó a la agencia AFP que Artan había llegado el sábado al aeropuerto internacional de Miami procedente de Estambul, que a su arribo había sido sometido a “una inspección adicional, una etapa de rutina”, que había sido “considerado inadmisible debido a problemas relacionados con la verificación de sus antecedentes” y que por ello se le había denegado el ingreso.
Foto: EFE
“A pesar de las circunstancias, estoy de buen ánimo y concentrado en los próximos desafíos de mi carrera”, sostuvo Artan, de 34 años, quien fue nombrado mejor árbitro del año por la Confederación Africana de Fútbol en 2025. Al parecer, su problema es haber nacido en Somalia, una de las numerosas naciones cuyos ciudadanos están sujetos a limitaciones para viajar a Estados Unidos por parte del gobierno de Trump, quien a fines de noviembre lo calificó de “país podrido”.
Senegal también figura, desde finales de 2025, en la lista negra de inmigración estadounidense por decreto presidencial de Trump. Desde entonces, salvo contadas excepciones, las solicitudes de visado han sido rechazadas sistemáticamente. A seis miembros del comité ejecutivo de la Federación Senegalesa de Fútbol se les ha denegado la entrada al país.
Quien pudo ingresar fue el mediocampista Pathé Ciss, aunque no sin tener que atravesar un muy estricto control en el aeropuerto de Nueva Jersey, en el que aterrizó el viernes, unos días después que el resto de sus compañeros. El futbolista del Rayo Vallecano español fue minuciosamente revisado por personal de la CBP en la pista de aterrizaje, al igual que su equipaje.
Pathé Ciss, detrás de Radamel Falcao, en un cruce entre el Rayo Vallecano y el Real Madrid.Foto: EFE
Más incómoda aun fue la llegada a Estados Unidos del delantero iraquí Aymen Hussein, autor del gol decisivo en la final del repechaje internacional ante Bolivia en marzo, quien fue retenido e interrogado durante casi siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago tras llegar con el seleccionado de su país a primera hora del sábado. Durante ese interrogatorio, su teléfono móvil fue inspeccionado.
Finalmente al jugador se le permitió la entrada, algo que no sucedió con el fotógrafo del seleccionado iraquí, Talal Salah, a quien se le prohibió el ingreso a Estados Unidos, según informó un funcionario que trabaja para el Comité Olímpico Iraquí, pero que mantiene estrechos contactos con el equipo de fútbol. “Salah estuvo retenido durante más de 10 horas, fue sometido a controles telefónicos similares y finalmente se le denegó la entrada”, detalló el funcionario.
Los controles, que, por el momento, se han centrado solo en algunas delegaciones, no se limitaron a los aeropuertos. El lunes le tocó al seleccionado de Uzbekistán cuando arribó al Icahn Stadium de Nueva York para disputar un amistoso con el combinado de los Países Bajos (el conjunto dirigido por el italiano Fabio Cannavaro perdió 2 a 1 ). Los jugadores, los integrantes del cuerpo técnico y el resto de los miembros del grupo solo pudieron ingresar al recinto luego de sortear un chequeo que incluyó el uso de detectores de metales y la intervención de perros para verificar el equipaje.
Qué contraste más brutal 💔
Mientras algunas selecciones fueron recibidas entre mariachis, bailes y muestras de cariño en México, a Senegal lo esperaba una inspección exhaustiva apenas bajando del avión, bajo 31º y rodeados de seguridad⚠️
Lo de los Leones de Teranga no es un… pic.twitter.com/zn432SlGfc
— AS USA Latino (@US_diarioas) June 8, 2026
Todo ello se suma a la oprobiosa situación a la que están siendo sometidos la delegación de la República Islámica de Irán y también los simpatizantes de su seleccionado. El (hasta ahora) último capítulo de esta ignominia se escribió este martes: la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) denunció que la FIFA había revocado la asignación de boletos para aficionados de ese país en los tres partidos que disputará en la fase de grupos de la Copa del Mundo.
La federación de cada uno de los 48 países participantes tiene derecho a recibir y distribuir las entradas correspondientes al 8% del aforo del estadio para cada encuentro de su seleccionado. A seis días del debut del combinado persa (en Los Ángeles contra Nueva Zelanda), la FFIRI informó en un comunicado difundido por medios de ese país que ya no podría proporcionar entradas a sus hinchas.
Irán es uno de los 19 países cuyos ciudadanos tienen suspendido su ingreso a territorio estadounidense, por lo que parecía poco probable que quienes quisieran viajar pudieran obtener el permiso. Más allá de ello, la revocación de la asignación de entradas afecta directamente a los integrantes de la diáspora del país, incluidos quienes residen en Estados Unidos.
🏆🇮🇷🇲🇽
Iran’s national team has arrived in Tijuana ahead of the 2026 FIFA World Cup.
👉🏻 Pray for Our Iran’s national team 🤲 pic.twitter.com/u6ft4jRFgE— Iran Defence News (@FenrirWulf_x) June 7, 2026
Todo ello ocurre pese a que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había dicho en 2017 (cuando Estados Unidos preparaba la candidatura conjunta con Canadá y México, que logró en 2018) que los aficionados debían tener acceso al Mundial. “Es evidente que, cuando se trata de competiciones de la FIFA, cualquier equipo que se clasifique para un Mundial, incluidos los seguidores y los responsables de ese equipo, necesita tener acceso al país. De lo contrario, no hay Mundial. Eso es evidente”, afirmó el dirigente suizo, quien parece haber olvidado sus categóricas palabras.
Las restricciones contra los iraníes se hicieron patentes luego de que el gobierno de Estados Unidos inició los ataques militares contra ese país el 28 de febrero. La autoridades de la FFIRI tuvieron una larga disputa con los funcionarios de inmigración estadounidenses en relación con los visados. Los jugadores, el entrenador Amir Ghalenoi y algunos miembros del cuerpo técnico recibieron sus visas, pero a 14 miembros de los equipos administrativo y técnico se les denegó la documentación, entre ellos al vicepresidente de la Federación, Mehdi Mohammad Nabi, y al secretario general, Hedayat Mombeini.
Inicialmente, la delegación persa iba a alojarse durante el torneo en Tucson (Arizona), pero debió mudar su base a Tijuana, en México, debido a la prohibición de permanecer en territorio estadounidense. La FFIRI solicitó ayuda a la FIFA, pero el ente rector no aportó solución alguna.
🇮🇷 CORRIENDO ALREDEDOR DE LA PILETA DEL HOTEL: así se entrenó la Selección de Irán en Tijuana, México, ni bien aterrizó en el país. pic.twitter.com/bZ5dmFAX7Y
— TyC Sports (@TyCSports) June 8, 2026
El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, informó que el seleccionado había sido notificado de que deberá ingresar y salir de Estados Unidos el mismo día de cada uno de sus tres partidos en ese país: después del encuentro ante Nueva Zelanda, se medirá con Bélgica en Los Ángeles el 21 de junio y con Egipto en Seattle el 26 de junio.
El lunes, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, mantuvo una reunión en línea con el presidente de la FFIRI, Mehdi Taj. “El presidente Taj y yo mantuvimos una conversación muy productiva. La FIFA continuará el diálogo y la colaboración con la FFIRI para garantizar que la experiencia del equipo y la delegación sea positiva y que cuenten con todas las condiciones necesarias para competir en la cancha. Esperamos con ilusión las próximas semanas”, afirmó Grafström. Nada dijo sobre las restricciones y los atropellos del gobierno estadounidense.

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