La demanda privada de dólares repuntó en abril al concretar los individuos compras netas de billetes y transferencia de divisas sin fines específicos por US$2363 millones. Es un monto 32,6% superior al registrado en marzo y el más importante desde los US$2730 millones de enero.
El dato, que había sido adelantado en presentaciones oficiales, a la vez se mantiene muy lejano al nivel promedio de US$6000 millones que había alcanzado entre septiembre y octubre del año pasado, en medio de la dolarización preelectoral.
El aumento no tuvo que ver con una mayor cantidad de demandantes —los compradores se mantuvieron en 1,5 millones, pero 750.000 a la vez realizaron ventas por US$435 millones—, sino con un nivel más elevado de compras brutas, que escalaron hasta los US$2727 millones contra los US$2363 millones de un mes antes.
Esto tal vez pudo haber sido alentado por el piso levemente por debajo de $1380 que la divisa al público llegó a mostrar a mediados de mes, aunque la historia muestra que el dólar en Argentina es más demandado cuando sube.
Y estaría marcando, en todo caso, un cambio en la conducta de los ahorristas e inversores, tal vez relacionado con el mayor uso que se le da a la divisa en transacciones habituales en el país (para la cancelación de consumos realizados en moneda extranjera con tarjetas o importaciones hormiga) o con expectativas de que el peso no siga apreciándose en el corto o mediano plazo.
“El neto de billetes da levemente por encima de los US$2200 millones. El BCRA estima que unos US$1200 quedaron en bancos, US$400 se fueron y US$600 se usaron para pagar gastos de tarjetas”, detalló el economista Salvador Vitelli, de Romano Group.
Lo concreto es que, de este modo, desde que se levantó el cepo cambiario para la demanda de personas en abril de 2025, este tipo de compras ya superó los US$36.000 millones. Como en dicho lapso también se concretaron ventas por US$5269 millones, el saldo neto demandado cae a US$30.759 millones.
A la vez, si se le suman las operaciones identificadas como “transferencia de divisas sin fines específicos” realizadas por privados, el acumulado total desde las flexibilizaciones trepa a US$41.876 millones, de lo que surge un promedio mensual de demanda de unos US$3500 millones en el último año (en realidad, once meses y medio), aun cuando se mantiene restringido el acceso al mercado a empresas para atesoramiento (el relacionado con sus operaciones comerciales y a los movimientos con sus casas matrices está regularizado).
En este sentido, vale recordar que el BCRA no tiene previsto avanzar en nuevas flexibilizaciones cambiarias en los próximos meses. “No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas. Estamos enfocados en el sector externo y nos preocupa más el funcionamiento del comercio exterior que esta posibilidad, porque nuestra prioridad es el funcionamiento de la economía”, dijo el titular de la entidad, Santiago Bausili, semanas atrás, al presentar el informe trimestral de Política Monetaria de la entidad.
Todos los datos citados surgieron del Balance Cambiario de abril que el Banco Central publicó hoy, un informe en el que se destaca el saldo favorable por US$1333 millones que logró la cuenta corriente cambiaria —que engloba el total de ingreso y egreso de divisas de la economía local—, algo que contrasta con el déficit por US$453 millones registrado en igual mes de 2025 y supone el mejor resultado desde septiembre pasado.
Esto aun cuando hubo egresos por utilidades y dividendos por US$365 millones, monto muy inferior a los US$869 millones que se habían registrado en marzo, cuando la normalización de este tipo de giros apenas se reiniciaba tras largos años de estar vetados.
Dicho saldo está relacionado con los ingresos netos de las cuentas “Bienes” (US$2946 millones) frente a “ingresos secundarios” (US$10 millones), “parcialmente compensados por los egresos netos de las cuentas “Ingreso primario” (US$949 millones) y “Servicios” (US$674 millones)”, aclara el informe.
Abril incluso fue un mes positivo para la cuenta financiera, que también registró un superávit de US$1048 millones por aportes positivos del “Sector Financiero” (US$1001 millones) y del “Gobierno Nacional y BCRA” (por US$954 millones), explicados por nuevas emisiones de bonos del Gobierno Nacional por US$1325 millones en el mercado local. De lado de las salidas, se computan egresos netos del “Sector Privado No Financiero” por US$ 479 millones y de “Otros Movimientos Netos” por US$428 millones, aclara el balance.

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